(AUDIOS) Así expulsó Pignanelli a los delegados de Lear

La comisión interna de la fábrica en conflicto fue destituida en una polémica “asamblea sin debate”. Las insólitas intervenciones de la dirección de SMATA.

 

Pignanelli, contra los trabajadores.

Pignanelli, contra los trabajadores.

El conflicto sindical en la planta Lear tomó en las últimas horas un giro inesperado, cuando el SMATA -sindicato metalmecánico- realizó una imprevista reunión en su sede a la que condujo a los trabajadores sin su conocimiento con el fin de destituir a los delegados genuinos, despedidos por la empresa. En la sede de la avenida Belgrano, el secretario general del sindicato Ricardo Pignanelli anunció que se realizaría una “asamblea sin debate con la presencia del ministerio de Trabajo”. El encuentro concluyó con la destitución de los delegados, pertenecientes a la oposición clasista del SMATA.

 

El proceso había comenzado temprano. Desde que el conflicto se iniciara debido a que más de cien obreros recibieran el telegrama de despido, la empresa y el sindicato habían organizado un sistema de micros para que los trabajadores ingresaran a la planta, para evitar posibles piquetes y demoras. Para eso, los micros debían tomarse en Panamericana y Henry Ford para dirigirse luego a Panamericana y Km. 31, donde se encuentra Lear. Ayer los trabajadores se vieron sorprendidos porque en lugar de dirigirse a la fábrica, los micros enfilaron hacia el centro de la ciudad de Buenos Aires. Miembros del oficialismo sindical les explicaron que irían a la sede de SMATA para participar de una asamblea.

 

Ya en la sede tomó la palabra Pignanelli y anunció la asamblea para destituir a los delegados de Lear sin debate.

AUDIO DE LA INTERVENCIÓN DE PIGNANELLI INICIANDO LA “ASAMBLEA SIN DEBATE”.

 

Luego Mario Manrique, secretario adjunto de SMATA, leyó una nota elaborada por el sindicato que los trabajadores fueron conminados a firmar (cuatro que no lo hicieron fueron despedidos) y una nota de la empresa en la que anuncia que si era obligada a reincorporar a los delegados despedidos cerraría la planta.
Manrique anunció que la votación por la destitución de los delegados había sido unánime. Este resultado fue posible debido a la coacción a la que fueron sometidos los trabajadores, prácticamente secuestrados para ser llevados sin anuncio previo a la sede de SMATA, rodeados por la patota sindical, impedidos de plantear posiciones alternativas y conminados a firmar con su nombre y apellido el carácter de su voto. Todo esto bajo la supervisión del ministerio de Trabajo, comandado por Carlos Tomada. El carácter trucho de la votación unánime es evidente y una de sus pruebas es la publicación del audio de la “asamblea”, grabado en forma clandestina. La asamblea es, además, ilegítima según la Ley de Asociaciones Sindicales, que en su artículo 42 indica que en caso de pedir la revocatoria de mandato “el delegado cuestionado deberá tener la posibilidad cierta de ejercitar su defensa”, posibilidad ostensiblemente negada a los miembros de la comisión interna de Lear.

AUDIO DE LA INTERVENCIÓN DE MANRIQUE, SECRETARIO ADJUNTO DE SMATA

 

“Impugnamos la asamblea trucha -dice a plazademayo.com Rubén Matu, uno de los delegados despedidos-. Para hacerla secuestraron a nuestros compañeros, a los micros se subieron miembros de la patota de SMATA y les dijeron que podían bajarse, pero que si lo hacían podían darse por despedidos. Por otro lado, no convocaron a la asamblea a los más de cien compañeros afiliados que fueron despedidos y no permitieron nuestra presencia para defendernos. Es una asamblea nula, trucha, no la reconocemos y la impugnamos y así lo plantearemos ante los compañeros y la justicia”.

Plazademayo.com intentó comunicarse con directivos del sindicato, pero personal de comunicación de SMATA indicó que se encontraban en la fábrica Lear y que no realizarían declaraciones durante la jornada.

Lear, empresa multinacional de capitales estadounidenses, despidió a 100 trabajadores, incluidos los miembros de la comisión interna opositora a la dirección sindical, una medida ilegal rechazada por la justicia, que ordenó su reincorporación -medida que la empresa desapareció-. Los despedidos instalaron una carpa en la puerta de la fábrica.

 

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