Agustina Kämpfer, la mujer más amada

En ascenso: la periodista vio despegar meteóricamente su carrera desde que conoció al vicepresidente de la Nación. Extracto del libro “Amado, la Verdadera historia de Boudou”.

Foto: Buenos Aires Herald

A las 22:07 del 24 de octubre de 2011, Agustina Kämpfer sintió que tocaba el cielo con las manos. “Que pase también la novia de Boudou, vení Agustina, vení, linda, vení”, escuchó la periodista, inmóvil. En el salón Montserrat del porteño Hotel Intercontinental, después del rotundo triunfo de Cristina Fernández en las elecciones presidenciales, la propia Presidenta la convocaba al escenario. No podía creerlo: tímida como nunca, subió los tres escalones, le estampó un beso a su novio y se saludó con Máximo Kirchner y su novia Rocío, y con la menor de la familia K, Florencia. Pelo recogido y cola de caballo, vestido corto, zapatos fucsias y blazer negro, no se animó a besar a Cristina, que se deshacía en elogios, para algunos impostados. “¡Miren qué novia linda que tiene Boudou! Vení, Agustina, dale, dale, es un día también de alegría, no tenemos que negarnos tampoco a la alegría.”

Kämpfer se acercó con titubeos hacia Cristina, le dio un beso mientras levantaba el pie izquierdo, como una bailarina de danza, y cuando intentó volver al anonimato reculó ante la orden presidencial. (…) Agustina se paró junto a su novio, lo abrazó, le cruzó el brazo por detrás de la cintura y le susurró al oído: «Te quiero mucho». Fueron apenas 26 segundos en los que dudó demasiado. Casi un cásting fallido.

 En 2003, con el título de Técnica en Periodismo en sus manos, conoció a su padrino periodístico: Guillermo Cherashny, un ex agente de la Secretaría de Inteligencia del Estado (ex SIDE) devenido periodista y dirigente político de ocasión. La única vinculación de Agustina con los medios habían sido unas columnas sobre sexo que escribió durante seis meses para la revista El Planeta Urbano (…)

Cherashny conoció a Kämpfer en Filo, un restó porteño ubicado en San Martín 975, a pocos metros del Hotel Marriott Plaza, frente a la Plaza San Martín. Ella tenía 22 años y era bar tender, él, un habitué. Se hicieron amigos enseguida. El periodista le consiguió un departamento en Pacheco de Melo y Bustamante que ella “pagó seis meses por adelantado con plata que había sacado de Filo”, según un amigo de ambos. Por esa época, Cherashny le presentó al empresario Daniel Hadad, que le dio a Kämpfer un lugar en la producción de Zona de Investigaciones, en Canal 9. El ex agente de la SIDE le dio a su amiga un teléfono celular para que hablara gratis. Ganaba poco, pero el trabajo le fascinaba (…)

 El ex agente de la SIDE le había conseguido un conchabo en la Legislatura porteña, en el despacho del vicepresidente primero, el peronista Diego Santilli. Cobraba $ 3.000 por cuatro horas de trabajo sin demasiadas presiones en las que redactaba informes de prensa. Son pocos los que recuerdan su paso por los pasillos del edificio de la peatonal Perú, frente a la Plaza de Mayo. “El Colorado” Santilli, de hecho, apenas la recuerda.

A pesar de los dos trabajos, Agustina apenas llegaba a pagar el modesto alquiler de un departamento en la calle Thames, en pleno Palermo Viejo. Ese año, 2007, participó de la bizarra campaña a jefe de Gobierno de Cherashny. El ex SIDE soñaba con competir con Mauricio Macri y Daniel Filmus bajo el lema «Meter bala a narcos y motochorros»; como candidato de la lista 297, proponía crear una guardia urbana repleta de patovicas para detener y pegarles a los “chorros”, legalizar el aborto y el matrimonio gay y el consumo de drogas. “Sexo, porro, alcohol y rock and roll” era otro de los slogans de campaña. Según ex militantes que participaron de esa alquimia electoral, Agustina y su amigo candidato andaban siempre juntos, y ella participaba del diseño de la estrategia electoral.

 No se podía quedar nunca quieta. En el invierno de 2007, consiguió un trabajo temporal en la señal de cable Fox Sports. Era productora y cronista de Límite, un programa de deportes extremos en el que recorrió los principales centros de esquí. A fines de marzo de 2008, condujo un noticiero para el festival de rock patrocinado por la cervecería Quilmes, con el que pudo entrevistar a las principales figuras del rock vernáculo (…)

Sin embargo, Agustina no estaba contenta con su presente, y volvió a recurrir a su “hermano mayor”: Cherashny. Le pidió que hablara con Daniel Hadad, que ya tenía en marcha su señal de cable C5N. Cherashny le consiguió un cásting, pero a pesar de su experiencia —trabajaba en los medios desde los 21 años—, “La Colorada” entró en una crisis de nervios y casi se quiebra. Tuvo que buscar contención en los brazos de Teté Coustarot, una de las figuras del canal. Agustina logró pasar la prueba: ingresó como movilera, en el horario de 6 a 14. El ex agente de la SIDE había fatigado el teléfono de Hadad (…)

La periodista se había vuelto una cara conocida en el canal. No tenía demasiados sobresaltos. Hasta una mañana en la que al entonces gerente de noticias de C5N, Marcelo Salomone, no le gustó la cobertura de una nota en la que ella desentonó con la línea oficialista de la señal. Por esos días, el canal había sido bautizado por la política y el periodismo “Cristina 5 Néstor”, por la simpatía con el matrimonio presidencial. Salomone llamó furioso a Cherashny, que habló directamente con su amiga: “Cuando te mandan a hacer una cosa tenés que dar por hecho que no puede ser opositora”, le aconsejó. A Agustina le costaba demasiado. El “progresismo K” era demasiado forzado para ella. (…)

 “Jamás pensé que a través de una entrevista iba a conocer a alguien. Hacía alrededor de ocho entrevistas por día”, explicó Agustina tiempo después.

Boudou era titular de la ANSES y ella debía hacerle una entrevista por la Ley de Movilidad Jubilatoria, que se debatiría en el Senado el 1 de octubre de 2008. Apenas sabía de la existencia de un tal Boudou, pero no le conocía la cara: la política y la economía no eran su especialidad como cronista en la calle. Esperaba junto al camarógrafo en la antesala del despacho, en el quinto piso del edificio de la avenida Córdoba, hasta que apareció el titular de la ANSES. “¡Holaaa!”, le dijo ella, sorprendida.

La entrevista fue breve. Boudou se disculpó por atender el llamado de una radio. A Agustina no le importó. Mientras más tiempo pudiera pasar con él, mejor. Como a todos, y en especial como a todas, en un puñado de minutos “Aimé” la había cautivado con sus modales.(…)

Dos meses después, la relación se blanqueó en la revista Caras. “Aimé” ya era ministro de Economía. “Mañana va a salir que blanqueamos el romance y que estamos muy enamorados”, le avisó Agustina a su amigo Cherashny. La edición de Caras tenía fotos exclusivas de la miniluna de miel de la pareja en el cerro Catedral, en Bariloche. El diario Clarín se hizo eco de la noticia, y la otra semana ella dio un par de entrevistas en otros medios. La revista Gente los mostró a los besos en Palermo, en el restaurante mexicano Xalapa, en la esquina de El Salvador y Gurruchaga. “Amado es un caballero, de regalar flores, un dulce, con un espíritu muy joven…”, confió ella.

En C5N, sus compañeros empezaron a llamarla “la nueva estrella”. Al principio, tuvo problemas con su doble rol de entrevistadora y entrevistada. Le consultaba a su novio qué notas dar. Él la incentivaba: “Hacé todo lo que puedas, es tu carrera”. Era imposible separar su profesión de la relación con el ministro. Enseguida aparecieron fotos de ella a los besos con amigas. Le titularon “la novia hot del ministro de Economía”.

A los pocos meses de pareja, se mudaron juntos. Boudou alquiló su departamento de 91 m en el complejo River View en busca de más espacio y comodidad. La Colorada pasó de un dos ambientes en Palermo al lujo del barrio más exclusivo de la ciudad de Buenos Aires. (…)

La relevancia pública que comenzó a tomar la pareja con el tiempo obligó a los asesores de prensa de Boudou a encargarse también del raid mediático del noviazgo. En mayo de 2012, Claudia Salto, amiga de Agustina y ex movilera de C5N que “Aimé” hizo ingresar a trabajar en la oficina de prensa del Ministerio de Economía, empezó a tomar la posta de la prensa de la periodista. Para muchos, algo insólito: una periodista con vocero de prensa.

En marzo de 2010, Agustina debutó como panelista de Un mundo perfecto, el programa del canal América conducido por Roberto Pettinato. El paso de La Colorada fue fugaz, de apenas unos meses, y terminó envuelto en un escándalo judicial. En la noche del 2 de junio, la periodista dijo al aire, sin eufemismos, que Martín Redrado, el economista que había compartido infancia en Mar del Plata con su novio, era homosexual, y puso en duda el romance del ex presidente del Banco Central con la pulposa Luciana Salazar. Las autoridades del canal tardaron menos de un día en echarla.

 Tras la polémica, el empresario oficialista Sergio Szpolski, que había trabado una estrecha relación con Boudou, la contrató como conductora del noticiero El regreso, del canal CN23. Pero la vuelta a las grandes ligas llegaría de nuevo de la mano de Hadad.

Agustina recibió una oferta para hacer radio tras la designación de Boudou como candidato a vicepresidente, el sábado 25 de junio de 2011. Hadad puso en marcha un plan de seducción de Boudou. Era el camino, pensaba el empresario, para amigarse con el gobierno. “Amado empezó a crecer en la pauta informativa de los medios del grupo Hadad. Daniel quería seducirlo y el propio Boudou se burlaba de la jugada en comentarios con sus amigos», revela una fuente del canal de Palermo. «Daniel presentaba a Boudou como la reencarnación de Arturo Frondizi”, ironiza. La jugada incluía el ofrecimiento a Agustina de la conducción de un programa en radio Mega. “Para chuparle las medias a Amado, Hadad la puso a Agustina ahí”, afirma un periodista que conoció de cerca las negociaciones.

Pero fue la asunción de su novio en la vicepresidencia la que ayudó a la periodista a lanzar su último proyecto, el más íntimo, el más ambicioso: la revista Minga!, una mezcla de rock y política. Algunos de los avisos mensuales de la publicación estaban relacionados directa o indirectamente con el Estado, como el Banco Hipotecario. Según ella misma diría, la publicación de distribución gratuita era un homenaje a su padre, Juan, y a su oficio de imprentero. En la presentación, además de Boudou, infaltable, dio el presente Szpolski.

La exposición, su doble rol y el sueño de ser primera dama es el juego que más le gustó jugar a Kämpfer. Le trajo, sin embargo, el dolor de cabeza más insoportable de su vida. El 29 de febrero de 2012, el abogado mediático Alejandro Sánchez Kalbermatten la denunció, junto a su novio y su socio José María Núñez Carmona, por supuesto enriquecimiento ilícito, una denuncia que finalmente quedó unificada en el expediente de la ex Ciccone, en manos del juez Ariel Lijo (…) Veía desvanecer el sueño de la princesa.

Comments

  1. mariano says:

    Gran libro el de Mayol. Lo leí entero, la parte que cuenta que Boudou se tiraba pedos en la empresa marplatense de la cual era gerente en los 90 me pareció que llegó al máximo del periodismo de investigación local.
    ¿Por qué una página buena como la de uds. le da lugar a este tipo de publicaciones? A veces rozan la oposición tonta.