Jujuy, una eléctrica represión

Vecinos del barrio Malvinas en San Salvador fueron reprimidos por la policía mientras resistían la instalación de una empresa de energía eléctrica. Denuncian contaminación y problemas de salud.

 

Los vecinos del barrio Malvinas en el acampe

Los vecinos del barrio Malvinas en el acampe

Jujuy se está acostumbrando a la violencia. Hace más de un año, Libertador San Martín fue escenario del cruento desalojo en el ingenio Ledesma que dejó como saldo 3 muertos y más de 30 heridos. Un mes atrás el pueblo de Humahuaca tuvo que enfrentarse a un grupo de choque que intentó tomar un predio a falta de controles policiales. Hoy una brutal represión contra los vecinos de San Salvador volvió a ser noticia en la provincia.“Es una batalla en el barrio, nos están disparando con balas que no sabemos de qué clase son. Nos están reprimiendo en este momento”, cuenta con angustia Néstor Ruíz. El campo de batalla es el barrio Malvinas donde los vecinos del lugar organizaron un acampe para impedir que continúen las obras de la empresa de servicios eléctricos EJESA. Alrededor de las 7 de la mañana llegaron 60 policías del grupo CEOP y se desató la represión en la que detuvieron a 15 de los manifestantes que se encontraban haciendo guardia en el lugar. Las marcas de sangre impregnadas en la calle que vieron quienes acudieron al lugar momentos después, les permitieron inferir que hubo heridos pero no se los llevó a ningún hospital. Algunos de los vecinos siguieron en sus motos el móvil policial que trasladó a los detenidos, y perdieron su rastro en el barrio Coronel Arias, “suponemos que están en una seccional de ahí”, explicó Ruíz, uno de los organizadores del acampe.

El conflicto que estalló en las últimas dos semanas, es consecuencia de una problemática que lleva años, cuando la empresa de transporte eléctrico EJESA se instaló en el barrio. Se trata de una multinacional de capitales norteamericanos, con sede en Santiago de Chile que comenzó a operar con el aval de la Superintendencia de Servicios Públicos para proveer de energía a la nueva terminal de ómnibus y barrios cercanos a la zona. Según los vecinos no se realizaron las audiencias públicas pertinentes, ni se presentó ninguna medición de impacto ambiental previa, y la radicación de la empresa supuso serios problemas de salud para los lugareños. “Tenemos un mapa de la muerte, vecinos afectados, muchos que han fallecido, algunos con cáncer, tenemos el mayor índice de asma de toda la provincia, aparte mal formaciones, partos prematuros. Hay casos en los que los niños han nacido con mal formaciones y la empresa los indemnizó con la condición de que se fueran del barrio, es decir que ellos saben lo que están haciendo y los daños que esto causa”, concluye Ruíz. En las últimas semanas, EJESA comenzó los trabajos para ampliar la capacidad instalada con más trasformadores. La SUSEPU autorizó duplicar la potencia de la planta transformadora y el transporte de 13,2 MB con tecnologías “viejas que contienen pérdidas de calor y magnetismo altamente contaminantes”, como explicó Ruíz a plazademayo.com.

A pesar de que el sitio oficial de la compañía asegura que “toda la tecnología empleada en la distribución de energía eléctrica (…) está debidamente controlada y certificada para no provocar riesgos en la salud de ningún habitante de nuestro suelo”, los vecinos no parecen muy convencidos de esto. Y las autoridades, lejos de hacer un llamado al diálogo, decidieron combatir el problema con una estrategia virulenta.

Esta es la tercera represión que sufren los vecinos. Las primeras dos ocurrieron el jueves y viernes de la semana pasada. El primer conflicto terminó con la promesa de una reunión con representantes la empresa y la autoridad de control. Sin embargo, cuando los vecinos acudieron al día siguiente para consensuar soluciones se encontraron con la sorpresa: en el lugar los estaban esperando la policía que responde al gobernador kirchnerista Eduardo Fellner para hacerlos entrar en razón no ya con palabras, más bien con palos.

Hoy el escenario se repite. La lucha de los manifestantes es solitaria pero persistente. Según manifiestan, no les queda otra alternativa para defender cómo quieren vivir. “Somos el barrio desechcable de la ciudad”, se lamenta Néstor Ruíz. Esta podría ser su última comunicación del día. Así concluye Ruíz la conversación con plazademayo.com: “No se si te puedo volver a llamar…En las próximas horas seguro voy a ser detenido”.