Lo que queda del periodismo

El reclamo por un mayor acceso a la información oficial y la consigna #Queremospreguntar, impulsaron un debate inédito sobre la función del periodismo. La relación entre poder, información y medios.

Periodistas y preguntas

Dicen algunos que en estos últimos años asistimos a un debate inédito sobre la profesión (sí, dicen que nunca antes se habló del tema). Sin embargo, hace unas semanas no pudimos ponernos de acuerdo siquiera acerca de una atribución mínima del reportero. ¿Puede preguntar? ¿Sabe preguntar? ¿Debe preguntar? Es curioso, pero muchos periodistas sostenían que no hacía falta, o que solo había que preguntar a unos y no a otros, o que solo valía la pena preguntar a los personajes que marca la agenda del poder.

Justo la semana de mayor discusión sobre el tema, organizamos la 37° rueda de prensa de “Preguntar al poder”, un programa nacido en 2007 con el auspicio de la Fundación Adenauer para promover conferencias abiertas. El Jefe de los Fiscales de la Ciudad de Buenos Aires, a cargo del Ministerio Público ya había participado en 2008 y en 2010 y aceptó participar en 2012. Sin embargo, en esta última oportunidad muchos periodistas se excusaron de asistir a la conferencia. Bajo la responsabilidad del funcionario están temas como justicia, delito, policía, usurpaciones de la ciudad más populosa del país. Pero, aun así, hubo pocos periodistas para indagarlos.

Esa actitud debe entenderse en un contexto más amplio. En los últimos treinta años el periodismo perdió iniciativa en el mundo. Hace más de dos décadas que se discute con intensidad cuál es el lugar que le queda al periodismo en muchos centros de investigación y universidades extranjeras. En quince días muchos de los que estudiamos estos temas nos encontraremos en un congreso internacional sobre periodismo. Cuando veo que solo dos investigadoras presentaremos la problemática argentina en ese foro, no dejo de preguntarme si el debate es tan intenso como algunos mentan. Lo mismo que me pasa cuando veo que hay tantas preguntas sobre la profesión sin respuesta.

¿Qué hace un periodista?

En ese encuentro hay un lugar destacado para una transformación sustancial que enfrenta la profesión, como es el crecimiento de las oficinas de prensa de públicos y privados (en las que, por cierto, trabajan buena parte de los periodistas). De ellas provienen más las tres cuartas partes de lo que se sale publicado. Sí: la mayoría de lo que difunden los medios ha sido producido por fuera de ellos. Ya había demostrado en 1973 el profesor Leon Sigal que la dependencia de los contenidos producidos por los departamentos de prensa es mayor cuanto más difícil es acceder a la información pública.

El profesor Lothar Rolke en el libro Relación entre política y medios, cita porcentajes de fuentes oficiales en las noticias superiores al 80%. El periodista inglés Nick Davies publicó una investigación muy detallada al respecto, y ratifica esa tendencia para cuatro diarios de calidad ingleses, de esos quisiéramos tener entre nosotros. Luego de analizar casi tres mil noticias de The Times, Guardian, Independent, Daily Telegraph, concluyó que solo el 12% provenían de la iniciativa periodística. Excepto un 8% que no tenía fuente, el resto provenía de partes de prensa. Su libro Flat Earth News tiene un sitio donde Davies sigue presentando casos de esta dependencia del periodismo de la información institucional.

Un estudio difundido hace unos años por la Asociación de Prensa de Madrid confirmaba algo similar en los medios españoles, donde las oficiales eran más de la mitad de las fuentes citadas. El promedio de fuentes por nota apenas era superior a una, con lo que en la mayoría de los casos solo aparecían fuentes que ofrecían información que afectaba sus propios intereses. Los que estudian sistemáticamente este fenómeno coinciden en señalar un predominio de las voces oficiales por sobre las de los expertos o de la sociedad civil. Por eso más de diez mil periodistas españoles suscribieron el principio de #sinpreguntasnocobertura : si no pueden preguntar, si el funcionario cree que puede prescindir del periodismo, pues que se apañen solos.

En Argentina tenemos mucha literatura sobre los periodistas y tantas expresiones de deseo como críticas despiadadas, pero a la fecha carecemos de datos suficientes para entender en qué condiciones hacen su trabajo. Sospechamos que no escapamos de la tendencia a priorizar las fuentes institucionales, porque así lo muestran los estudios anuales que hace Periodismo Social  sobre las noticias de la infancia. En sus sucesivas ediciones constataron que de los niños hablan más los funcionarios que su familia, la policía que sus padres, los jueces que sus maestros. Los estudios mundiales nos explican que eso ocurre porque es más fácil entrecomillar un parte de prensa que salir a la calle a investigar a los protagonistas.

Al parecer, para los periodistas argentinos solo la entrevista exclusiva justificaría dejar el escritorio, como mostró un estudio de la Universidad Austral de 2008. Sin embargo, los análisis de noticias confirman que la proporción de entrevistas es mínima en comparación con la transcripción de comunicados y anuncios oficiales. No hay tiempo ni recursos del lado del periodismo. En cambio sobra plata para los departamentos de prensa. Pregúntenle a Alfredo Scocimarro de cuántos cientos de millones dispone para su área. Solo en 2011 contó con de $ 700 millones para producir y difundir información oficial, ¿cuántos medios tienen esa inversión para desarrollar su tarea?

¿Quiénes son periodistas?

A esos muchos que creen que conocer el periodismo es criticar a los periodistas, les pediría que compartan los estudios en los que basan sus tajantes conclusiones. Yo apenas si encontré una decena de estudios sistemáticos sobre la profesión para los últimos veinte años, muy pocos de los cuales tienen valor representativo y, contrariamente a lo que dicta el sentido común por estos días, hay tantos en la década de los noventa como en la que pasó. La mayoría de estos estudios no provienen de las universidades, sino de la sociedad civil. Y solo los de Fopea y la de la Universidad Austral consideraron a los periodistas de todo el país.

Tal es la falta de estadísticas que ni siquiera hay registro de cuántos periodistas hay en ejercicio. Así y todo, hay mucha gente que se cree en derecho de juzgar la profesión por el título de una tapa.

Está lleno de campeones de la ética que se dedican a acusar crímenes de leso periodismo. Claro, siempre es más fácil arremeter contra el malo que reflexionar sobre los males. Porque si el periodismo ha perdido calidad es porque los periodistas carecen hoy de fuerza colectiva y de respaldo editorial. Ya lo decía Pierre Bourdieu hace mucho: “El periodismo es una profesión poderosa compuesta de individuos muy frágiles”. 

Si cada vez es más dependiente de la información que viene elaborada de una fuente, es porque tiene menos recursos y libertad para producir información por su cuenta. Si cada vez tiene menos margen para preguntar más allá de lo que se le presenta envasado en discursos oficiales es porque su sustento depende de un medio que debe hacer malabares con anunciantes que se creen con derechos en la línea editorial. Si el periodista prefiere proteger a la fuente con el anonimato es porque depende de la limosna de información que cada tanto le tira. Si se olvidó que la información pública es más fuerte cuando es colectiva y no exclusiva, es porque está acostumbrado a que en la profesión la regla principal resultó sálvese quien pueda. Y si no sabemos para qué está el periodismo, mal podríamos entender para qué sirven las conferencias de prensa.

Mientras haya un funcionario que piense, como expresó la presidenta a los colegas acreditados en Casa de Gobierno, que ser entrevistado implica declarar en su contra, significa que seguimos pensando al periodismo como fiscal y no como informador público. En Argentina, habremos debatido mucho pero está claro que todavía no sabemos cuál es la función del periodismo. Personalmente prefiero definirlo por lo que hace y no por su relación con el patrón (ni independiente ni militante), con las palabras de Omar Rincón, uno de los más relevantes pensadores de los medios en Latinoamérica “Se requiere con urgencia un periodismo que ayude a construir la transparencia y la rendición de cuentas como actos públicos, porque sin comprender-explicar-visibilizar la realidad se vive a oscuras, y los proyectos de nación se pierden en las decisiones de unos pocos”.

 

 

Comments

  1. roberto says:

    Me resultó un excelente artículo y deseo saludar y felicitar a Adriana