Jaime: una historia de korrupción

 Por Diego Rojas

“El rekaudador”: una exhaustiva investigación de Omar Lavieri sobre el presunto enriquecimiento ilícito del ex secretario de transporte, Ricardo Jaime.

 

Ricardo Jaime es la cara visible de la corrupción en la era kirchnerista. Las maniobras irregulares con los concesionarios del transporte y el crecimiento exponencial de su patrimonio, lo pusieron al ex secretario de transporte en la mira del periodismo y de la justicia. Luego de su paso por la función pública, hoy Jaime es  investigado por presuntas dádivas en un juicio que ya llegó a la etapa oral.

Omar Lavieri es un periodista de investigación que siguió el caso y tuvo “la suerte”, como él mismo relata, de haber sido el primero en contar que Jaime utilizaba un avión de cuatro millones de dólares. “El rekaudador” es el resultado de una exhaustiva investigación basada en documentos que investiga la justicia y que aporta otros datos que revelan el perfil del ex funcionario kirchnerista.

 

 

– ¿Quién era Ricardo Jaime y cómo se llega a esta noción sobre su participación corrupta en el gobierno?

 

–  Era el secretario de transporte de la Nación. El tenía control sobre todo lo que se mueve en Argentina: barcos, aviones, trenes, camiones, colectivos. Todo el transporte lo controla la Secretaría de transporte. Era una caja que repartía subsidios. Del 2003 al 2009, cuando estuvo Jaime, se calcula por la información pública de la Secretaría de Tranporte  -y digo que se calcula porque es imposible determinar cuánto se pagó en subsidios- que  repartió 20 mil millones en subsidios. ¿De qué manera? Cualquiera que viaja en colectivo, sabe que está subsidiado el pasaje. Durante mucho tiempo, la empresa de colectivos decía “yo transporté durante este mes 1000 pasajeros” y la Secretaría de transporte firmaba y aceptaba la declaración jurada de pasajeros sin controlarlas. ¿Cuál es la historia que me cuentan a mi para el libro? Que la empresa sabía que transportaba 700 pasajeros, la secretaría sabía que transportaba 700. Los 300 de más que pagábamos todos, se repartían entre la empresa y los funcionarios corruptos de la Secretaría de transporte. Esa era la clave, manejaba todo. Tenía la absoluta confianza de Néstor Kirchner. Si bien estaba en la línea del Ministerio de Planificación, no reportaba a Julio De Vido, con quien no tenía una mala relación. Pero es un hombre que, según me cuentan funcionarios con nombre y apellido, todas las noches le llevaba una valija con algo a Néstor Kirchner. Algunos dicen que era plata, otros dicen que es imposible que le llevara plata en una valija todas las noches a Néstor Kirchner. Tenía ese nivel de relación permanente, diaria, constante, muy íntima, que venía de cuando eran muy amigotes en Santa Cruz.

 

– Esto no solo se limita a los subsidios de los colectivos, durante la gestión de Jaime se creó UGOFE…

 

– Sí, trenes. Te puse de ejemplo los colectivos, pero con los trenes pasaba lo mismo. Es muy interesante lo que Ricardo Jaime hizo con los trenes: firmó una resolución por la que toda la plata en obras que pone el Estado Nacional para el área de ferrocarriles, le cedió la potestad de decidir a qué empresas van las obras a las empresas de trenes. Les dijo: “muchachos, ustedes elijan las empresas que -por ejemplo- reparan estaciones, enderezan vías, reparan locomotoras. Y adiviná a quién contrataban esas empresas: a sus empresas asociadas, o se contrataban triangularmente una de las tres a otra de las tres.

 

– Eso es una de las consecuencias de la tercerización en el ferrocarril.

 

– Bueno, imaginate la tercerización con los empleados, pero con las obras. Además le quitás la potestad al Estado y la necesidad de hacerla transparente y controlada la operación y se la das a los empresarios que explotan el mismo transporte. O sea, ellos dicen: “necesitamos hacer una reparación”, ellos dicen a quién le dan la reparación. Y ahí también había negocio.

 

– Es conocido este rumor que mencionás sobre la valija que se le llevaba a Kirchner todas las noches. Hay una cuestión muy interesante de estos tiempos en la que se puede sospechar un desvío de fondos, pero quizás no se lo caratula como corrupción porque se dice “esto va para la causa”

 

– Sí, hay algunos que dicen que está bien robar para la estructura política. Para mi está mal robar, desde diez centavos hasta mil millones de pesos. Pero hay gente que lo justifica de algún modo porque cree que si es para hacer política, está bien. En el libro yo constato el robo personal de Jaime y pongo un ejemplo que me parece que deja claro que Jaime no robaba solo para sí mismo: Ricardo Jaime a través de una sociedad fantasma que se llama Delome compra en Córdoba LV2, una de las radios más tradicionales de la provincia y compra un diario, La Mañana de Córdoba . Su testaferro, Manuel Vázquez, es quien habla con el director del diario todas las noches para ver la línea editorial y es quien en 2009 utiliza esa radio y ese diario para pegarle a Luis Juez, candidato en contra del kirchnerismo. Esa plata es negra y no la uso Jaime para comprarse una casa, un auto: la usó para hacer política. La usó para que el kirchnerismo tuviera un pequeño multimedios en Córdoba y todo el mundo sabía que Jaime era el dueño, que era el hombre que manejaba el Frente para la Victoria en Córdoba. En el libro cuento sobre el robo personal y sobre el dinero que iba al multimedios en Córdoba ¿Cómo se iba a financiar ese multimedios?

 

– ¿Publicidad?

 

– Pauta oficial, que ¿de dónde salía?, de la Casa Rosada. Hay una conjunción entre los negocios personales y los negocios para la política.

 

– En el caso de Jaime también había una ostentación de los beneficios económicos que él mismo recibía.

 

– La mayor ostentación es la del uso de un avión propio. Yo tuve la suerte de ser quien contó por primera vez que Jaime usaba un avión, un Lear Jet. Todavía no estaba en Clarín cuando lo conté, estaba solo en Continental y con mi pequeño blog, cuando yo lo conté la gente de La Nación, que lo tenían bien trabajado, demuestran que el hombre usaba un avión de cuatro millones de dólares ¿para qué? Para irse los fines de semana a Córdoba, para pasar cuatro días en Brasil. Total no lo pagaba nadie, o lo pagaban los empresarios. Yo creo que eso fue mucho para una estructura en donde estaba permitido cierto manoteo de dinero, pero que no te descubrieran. Este hombre pago por ostentoso y pagó por haber sido descubierto.

 

– En la justicia se investigan las dádivas ¿qué significa esa palabra que pareciera tiene un rango menor?

 

– Tiene un rango menor que la coima, que el cohecho. El cohecho es que vos puedas comprobar que para hacer tal cosa, el funcionario haya recibido tal suma de dinero, o sea, que hay una relación causa-efecto. La dádiva es que te pagó el empresario y, no podemos determinar por qué te pagó, pero lo hizo y es un empresario al que vos debías controlar. Esa es la diferencia: causa-efecto, es cohecho y un delito menor es la dádiva, que es: te pagaron, pero no sabemos a cambio de qué. En este caso sabemos a cambio de qué.

 

– Acá tenemos la pata estatal: Jaime que es representante del Estado, que otorga subsidios y que a cambio de esto y del funcionamiento de la caja, otorga beneficios a las empresas, que dan dádivas o retornos ¿quiénes son los que están del lado empresarial?

 

– Yo diría que todo el sistema del transporte estaba en el negocio, pero está clarísimo quiénes son. En el libro yo hablo de los “sponsors”. Jaime tenía sponsors permanentes, main sponsors y soponsors puntuales por algún asunto específico, iban, ponían y resolvían. Los principales sponsor para mi son el grupo Cirigliano, Trenes de Buenos Aires, Grupo Plaza -cualquiera que camine por la ciudad de Buenos Aires puede ver los micros del Grupo Plaza, cualquiera que tome el Sarmiento o el San Martín, toma un tren del grupo TBA-, y otro de los main sponsors es la Terminal de Retiro. Un señor que se llama Néstor Otero, que la vio con una claridad superlativa porque el 28 de mayo de 2003, Jaime se hizo cargo de la Secretaría de Trasporte, 37 días después,  Otero ya le había empezado a pagar el alquiler de su departamento. Jaime no tenía dónde vivir, llegó a un hotel de la UATRE porque vivía en Córdoba, allí tenía una situación perfectamente normal para un funcionario: vivía en un departamento chiquito. Sus hijas en la casa de la mamá, está separado. Era un tipo austero, no tenía dónde vivir y a los 37 días una empresa empezó pagándole el alquiler. Después, con el tiempo, yo me doy cuenta qué vino: la terminal de ómnibus tenía la licitación vencida, entonces tenía que negociarla. ¿Quiénes se sentaron a la mesa de negociación? Otero, que pagaba el alquiler, y Jaime, que recibía el pago del alquiler. Imaginate qué ardua que habrá sido esa negociación. Cómo Jaime habrá defendido los intereses del Estado con uñas y dientes. Le dieron 10 años más de licitación, menos canon del que pagaba antes, y además Otero se quedó con muchas de las terminales que hizo el kirchnerismo en el resto del país. Esto no lo digo yo. Están procesados por un juez porque los documentos que hay para respaldar esta situación son inapelables. ¿Los van a condenar? No sé, después de 16 años no lo condenaron a Menem. No lo puedo vaticinar, pero que le pagaron el alquiler, le pagaron el alquiler.

 

– Todos estos datos constan en la causa judicial entonces.

 

– Todos estos datos están en la causa judicial. En el libro cuento otras cosas que no están en las causas pero en general, el libro está respaldado por muchos documentos de causas judiciales y otros que he conseguido a partir de la lectura de los mails del testaferro de Jaime.

 

– Este señor que en 2003 llega a vivir a un hotel de la UATRE, termina usando un avión de cuatro millones de dólares. ¿Se puede saber el crecimiento patrimonial?

 

– Sí, pero no hubo crecimiento patrimonial. Ricardo Jaime entró con diez y salió con menos 2. Era un tipo tan austero que se terminó empobreciendo con la función pública.

 

– Por eso le bajó el precio a la terminal de Retiro.

 

– Probablemente, lo que trataron de explicar es que si él se empobrecía, pero sus hijas compraban propiedades, la madre de su mujer compraba una casa de fin de semana en San Isidro cuando vivía en Río Gallegos, las hijas compraban casas en un country de Córdoba, algo iba a pasar porque no había manera de justificar esa cantidad de dinero, y eso fue lo que pasó. Le han pedido la indagatoria por enriquecimiento ilícito a él, a su círculo de negocios y a su familia, porque no pudieron justificar doce millones de pesos en bienes que, para la justicia, adquirieron sociedades fantasmas y la familia, de 2003 a 2009.

 

– Esto es lo que se conoce en el lenguaje de la gente como testaferros, ¿y en lenguaje judicial?

 

– Se llama personas interpuestas para el enriquecimiento, son personas que no tenían laburo y que acumularon fortunas y compraron propiedades.

 

– Vos decís que Jaime tenía una relación muy allegada a los Kirchner, entonces uno piensa que este enriquecimiento era algo evidente ¿era algo tolerado?

 

– No tengo manera de contar eso. Lo que me dijeron es que cuando se descubrió lo del avión, le dijeron “bueno basta”. Eso significa, “no podés ser tan boludo, no te pueden descubrir”. Hay funcionarios que tienen propiedades casi similares a la del costo del avión, pero nadie se enteró.

 

– Bueno, de hecho, si vos revisas las declaraciones juradas de los funcionarios te entontrás con un crecimiento exponencial.

 

– Sí, les va muy bien a todos.

 

– Pero nadie se compra un avión.

 

– Nadie se compra un avión.

 

– Es interesante, el escándalo de Schoklender también surge por un avión.

 

– Hay mucha relación entre esta época y los aviones y me cuentan que la gente de la Patagonia usaba mucho los aviones cuando tenían que venir acá. Hay como una industria de los aviones, la valija de Antonini Wilson fue encontrada en un avión, Schoklender usaba aviones para ir y venir de acá para allá, hay muchos empresarios patagónicos que han comprado aviones: hay una extraña relación entre el kirchnerismo y los aviones privados.

 

– Una de las cosas más interesantes de esta causa, son los mails de un colaborador de Jaime que fueron leídos por la Justicia. ¿Cómo es esta cuestión?

 

– Ricardo Jaime designó a un representante de las empresas de transporte como su principal asesor en la Secretaría de Transporte. Se llama Manuel Vázquez, es un señor que fue condenado por estafa, cheques sin fondo. Un pequeño estafador. Condenado, si se quiere ver, eso está en el libro. El hombre venía de hacer lobby para una empresa importantísima que se llama América Latina Logística, una empresa brasilera que entró a Argentina en el año ’99 y explota dos ramales de carga: el mesopotámico y el central. El era lobbista de ellos y un día lo convenció a Jaime de que él podía ser su lobbista de cabecera, su hacedor de negocios. Era funcionario público, les cobraba un fee mensual de asesoramiento a las empresas de transporte para hacer negocios, cuando él estaba del otro lado del mostrador. En el libro yo cuento la facturación de esa consultora. Facturó nueve millones de pesos del 2003 al 2009 en blanco y casi todas las empresas del transporte pagaban. Empresas de la construcción, como las del grupo Macri, también pagaban. Un día la justicia le allanó las oficinas de la consultora de este hombre y de ahí se llevaron once computadoras. De las once computadoras, rescataron lo que había en los discos rígidos y hallaron 28 mil mails, muchos de ellos inútiles para cualquier investigación y otros que revelaban una estructura de facturación, recaudación, cuentas en el exterior, arreglos de contrato, que puso en evidencia lo que se suponía que sucedía en la Secretaría de Transporte. Esos mails, a los que yo tuve la suerte de acceder en 2010 como periodista, forman parte de una causa judicial. No los hackeo nadie, no me los dio un espía del FBI o de la CIA. Estaban en la causa judicial y como uno labura de esto, he accedido. Quizás el día de mañana, sean cuestionados como pruebas judiciales,  pero periodísticamente, cuentan todo.

 

– También usan la palabra testaferro.

 

– En uno de los mails. Manuel Vázquez tenía una relación epistolar profundísima con el hermano de Ricardo Jaime, un ex militante montonero que se había ido a Brasil. El hermano se moría de hambre en Brasil y le pedía plata todo el tiempo y Vázquez empieza a abastecerlo mensualmente de dinero para calmarlo y lo tiene controlado. En uno de los mails hay una especie de sinceramiento profundo. Vázquez le dice: “yo puedo ser lo que Ricardo quiere que sea, yo puedo ser su amigo, su confesor, su testaferro” Se ofreció a ser lo que finalmente terminó siendo y por lo cual la justicia lo citó a indagatoria. Tiene que declarar la primera semana de octubre Manuel Vázquez.

 

– Hubo un momento en el cual encuentran en una terminal aeroportuaria una valija ¿cómo fue ese episodio?

 

– Eso es una revelación sel libro, fue en 2006 y se había mantenido oculto durante cinco años. Ricardo Jaime viajaba a Córdoba en un avión de línea, iba con una mujer y cuando pasó por el scanner se negó a que le scanearan su bolso de mano. Cualquiera que viaje en aeroparque tiene que pasar su bolsito por el scanner y él dijo “yo soy la autoridad máxima del aeropuerto, a mi no me van a revisar”. Y la policía de seguridad aeroportuaria le dijo que todos pasaban por el scanner. El se negó: “porque es valija diplomática”. Los tipos se dedican a eso, saben cuándo una valija es diplomática, tienen una carta de autorización, etcétera. Se negó y pidió hablar con el director de la PCA, con Marcelo Saín. Tienen una conversación telefónica y finalmente accede a que lo revisen. Pasa por el scanner y éste marca un bulto, que no era droga, resultaron ser siete u o ocho fajos de billetes de pesos o dólares. Si eran siete de pesos y uno de dólares, estamos hablando de 100.000 pesos, más o menos, Jaime cobraba diez mil pesos por mes. Si estamos hablando al revés, siete de dólares y uno de pesos, estamos hablando de 220 mil pesos al cambio de la fecha; Jaime cobraba diez mil pesos por mes. Balbuceó una explicación, que era una operación inmobiliaria que hizo la mujer que estaba con él. Si era su esposa la que estaba con él, no había hecho ninguna operación inmobiliaria. Podría haber sido una amiga, una hija, una colaboradora. Eso no lo sé porque no pude conseguir la lista de pasajeros que viajaron en ese avión, pero eso te muestra varias cosas. Primero: que andaba con valijas de dinero de acá para allá. Segundo: que chapeó: “soy la autoridad máxima a mi no me van a revisar”. Tercero: que mintió cuando dijo que era una valija diplomática, seguramente producto de su ignorancia porque no sabía que llevar dinero dentro del país no es delito. Supongo que este hombre no sabía que estaba cometiendo un delito y por eso chapeo. Ese es un episodio que lo muestra a Ricardo Jaime como es.

 

– ¿Qué diferencias ves en el espíritu social con que se concebía la corrupción en los años ’90 y cómo se percibe hoy?

 

– Hay varias diferencias. Te lo digo desde el punto de vista periodístico. Yo hice investigaciones parecidas a ésta en la década de los ’90 y a nadie se le ocurría cuestionar al periodista, y ahora vos comentás o publicás casos como este y lo justifican. Digo ¿roban o no roban? Sí, roban. Si los votan aunque roben, sincérense y se acabó. Está pasando eso: corrupción hubo, hay, se supone que habrá ¿Qué hacemos, no la contamos? ¿O no es revolucionario contar la corrupción?

 

– ¿Te acusan de hacerle el juego a la derecha con este tipo de cuestiones?

 

– La verdad no ha llegado a tanto. Tenés que soportar a giles que digan cualquier cosa. Gente que en su vida pisó una redacción, que te haga teoría del periodismo, que descubrió ahora palabras como hegemonía o concentración de medios y las descubrieron hace tres minutos. Entonces te dicen: “hay una intención del grupo hegemónico”. Yo hago lo mismo que en la época de los ’90: me puedo haber equivocado o no, pero cuento cosas que firman los jueces, o los fiscales. Cuando un fiscal pide la indagatoria a un funcionario, ¿eso le hace el juego a la derecha? Qué se yo, yo lo cuento. Esto es periodismo.

 

 

 

 

Comments

  1. picamiel says:

    Jaime es impresentable, los jueces que dicen que no les sobra pruebas para meterlo en garua son sus cómplices. La nota es muy buena Diego, solo diria que Jaime es una de las caras..no la mas visible..hoy hay varias caras al frente para recaudar..y son notorias..cariños.

  2. Diego Martínez Díaz says:

    Leonardo Falschini Los impersonales son del reportaje.
    Si leyeras el libro-como hice yo- te darias cuenta de que todo está respaldado por documentos o por gente con nombre y apellido.
    Saludos

  3. jorge ybarra says:

    Leonardo: El periodista en todas partes del mundo tiene el derecho de reservar su fuente de información.

    En cada una de esas frases que a usted le parecen “elusivas” hay una fuente de información que Lavieri -como no podía ser de otra forma- debe y tiene que preservar.