Hacerle el juego a Othacehé

Horacio “Lula” Cepeda, concejal por Libres del Sur, está preso desde hace un mes y medio en Merlo, partido del barón del conurbano Raúl “El Vasco” Othacehé. El armado de la causa. Las prácticas fascistizantes que forman parte de lo cotidiano en una región gobernada con mano de hierro por un aliado del kirchnerismo.

 El concejal  Horacio “Lula” Cepeda, en prisión domiciliaria.

 

Por Diego Rojas @zonarojas

 

En una localidad del conurbano un día los huesos de un docente convertido en concejal fueron a parar tras las rejas. Como en un relato escrito por Franz Kafka, el concejal recibió denuncias por agresiones de una probabilidad escasa, vio como su suplente en el Concejo abandonaba el programa por el que había sido elegido y se plegaba a las huestes del oficialismo que lo había logrado encarcelar. Hubo amenazas y operaciones, hubo un cerco mediático y luego un arresto domiciliario que continúa hasta hoy. No se trata de una ficción, pero sí de una situación kafkiana en las tierras de Merlo, feudo de Raúl Othacehé, un aliado del gobierno nacional caracterizado por muchos como un intendente de tendencias fascistizantes.

“En 2009 fui elegido concejal por la alianza que hizo mi organización, Libres del Sur, con la de Sabatella. Soy docente de matemática. Estoy preso. Me acusan de extorsión”, cuenta Horacio Cepeda, más conocido como Lula, un luchador que permanece, luego de haber permanecido casi veinte días en calabozos de comisarías de Merlo, en la casa de su padre, bajo arresto domiciliario. Él mismo se acerca para recibir a plazademayo.com a las rejas que marcan el límite de su autonomía de movimiento. Enfrente se ve el río. “Voy a tener que buscar otro domicilio para mi detención”, cuenta a una militante de Libres del Sur que llevó al cronista hasta el lugar de reclusión, “el otro día estaban filmando desde un auto. La mujer de mi padre le preguntó qué estaba haciendo y el hombre dio la vuelta y cruzó al otro lado del río y siguió filmando desde ahí. La mujer de mi viejo cruzó el puente a pie, lo alcanzó y le empezó a gritar. El tipo entonces se fue. Pero son personas mayores. No los puedo exponer a estas cosas”.

Lo acusan de extorsión e intimidación. La extorsión se debe a una denuncia realizada por antiguos miembros de Barrios de Pie, la organización piquetera que se referencia en Libres del Sur, que dijeron que tenían conocimiento de que “Lula” Cepeda se apropiaba de diez pesos de cada plan. En principio, todas las organizaciones de lucha se financian –ya que no a través del Estado o empresas- a partir de los aportes de quienes las integran. Esta práctica, consolidada desde los primeros tiempos piqueteros, les permite dotarse de una organización “sindical” que centralice los reclamos, les permita dotarse de una dirección y encontrar un camino político a su causa. Frente a aquella primera denuncia, el Concejo Deliberante de Merlo decidió desaforar a Cepeda. Ante el anuncio del intento, la fuerza por la que el concejal había sido elegido -una alianza con el sabatellismo y otros sectores- se puso en alerta y se reunió. Les llamó la atención que el suplente de Cepeda no asistiera. Mientras tanto, una de las campañas sucias que cada tanto arrecian en Merlo comenzó y aparecieron volantes y afiches anónimos que acusaban a Cepeda de ñoqui y de cobrar tres sueldos del Estado debido a la dedicación como docente en tres escuelas. Una campaña sucia que hoy se repite ensuciando la figura de su abogada Roxana Mattarollo (ver fotos abajo).

El proceso continuó y el Concejo votó su suspensión. Apenas votada la resolución, Mario Reimuth, el suplente de Cepeda en cuestión que pertenecía al grupo de Víctor De Genaro, apareció en el recinto y movió su lugar. En el Concejo de Merlo, en línea con los primeros parlamentos republicanos, los legisladores municipales se agrupan de acuerdo a su orientación política. Los veinte concejales que responden a Othacehé se ubican de un lado (los 16 del mayoritario Frente para la Victoria, a los que se suman una concejal duhaldista y tres del PRO), los cuatro opositores, en frente. Esa disposición de los concejales parece ser el último resquicio republicano en el distrito. La primera acción de Reimuth, entonces, fue mudarse a la bancada que responde al oficialismo. Ese día Reimuth vestía un elegante traje.

La Corte Suprema de la provincia de Buenos Aires desestimó la suspensión votada por el Concejo. Cepeda retomó su lugar en el Concejo a las 10 de la mañana. A las dos de la tarde, el Concejo votó su destitución. La justicia volvió a demandar su restitución. Cepeda retornó a sus funciones. La segunda parte del plan se puso en funcionamiento.

La causa contra “Lula” Cepeda se amplió. Si en un primer momento se acusaba a Cepeda de instigador de extorsión, pasó a ser directamente un extorsionador. Y aunque el concejal no podía acceder al expediente, es decir, no conocía la identidad de los denunciantes, los mismos señalaron ante la justicia que Cepeda los había intimidado y amenazado. La justicia determinó su detención. Reimuth volvió a ocupar su banco y, otra vez, la mudó hacia el palco oficialista.

“Othacehé tiene todo el poder en Merlo, por eso puede hacer este tipo de operaciones y persecuciones –define Cepeda–. Sus prácticas, la propaganda, sus campañas remiten al fascismo. Controla todo. Incluso, el intendente armó su propia La Cámpora en la zona. También es cierto que el kirchnerismo en Merlo es Othacehé”.

El clima político en Merlo es denunciado de manera frecuente. Sin embargo, también se podría pensar que detrás de la figura de la persecución política podría ocultarse un verdadero delito.

–Sí, podría especular alrededor de eso. Pero un delito verdadero no podría haber provocado las movilizaciones que se realizan todos los viernes en la plaza de Merlo, pese al temor. Todo un arco político de oposición se ha unido en la zona para denunciar este atropello contra mi persona, que es un atropello contra la democracia. Esto es lo que pasa. En Merlo, todavía seguimos peleando porque haya democracia.

Hace un mes y medio que Horacio “Lula” Cepeda está preso. Un día su agrupación decidió que podía llegar al concejo para introducir una posición de confrontación contra Raúl “El Vasco” Othacehé, intendente de Merlo desde 1991. No pudo ser. Desde hace veinte años Othacehé gobierna sin interrupciones. Dos décadas en las que los aprietes a los opositores se convirtieron en moneda corriente, en las que las limpiezas del Concejo de los elementos contrincantes podían alcanzarse a través de cualquier método, en las que su poder consolidado le permite exigir, aún, más poder. Plazademayo.com intentó comunicarse con Othacehé o sus asesores, pero no logró hacerlo. El eterno intendente de Merlo, partido bonaerense que cuenta con un concejal elegido por el voto popular preso, es uno de los socios del armado kirchnerista del poder. Un dato que no debería omitirse para intentar analizar la actualidad.

 

 

Volantes de agrupaciones ignotas, parte de la campaña de desprestigio que culminó con la detención del concejal opositor. Ahora, van por su abogada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Comments

  1. Lo mismo paso con el Dr Padua en Pontevedra, Merlo!!