Firme contra el pueblo

Por Diego Rojas (@zonarojas)

Un régimen de patovicas, despidos antisindicales y flexibilización laboral amedrenta a los trabajadores gráficos del diario Crónica, un bastión de la propaganda kirchnerista.

 

El lema que acompañó desde sus inicios al diario Crónica fue: “Firme junto al pueblo”. Convicción, marketing o expresión de deseos, es posible afirmar que en la actualidad el lema no se cumple puertas adentro de la empresa. Al menos, así lo demostraría el régimen de patovicas que amedrenta a los empleados de la planta gráfica, la hiperexplotación laboral que ostenta y un feroz accionar contra los derechos sindicales de los trabajadores que se incrementa día a día. La compañía mediática, encabezada por los hermanos Olmos y que forma parte del emporio periodístico adicto al gobierno kirchnerista, acaba de adquirir el canal noticioso Crónica TV y también administra el diario económico BAE.

 

“Es algo insólito, no nos pasa en ningún taller –cuenta David Lobos, dirigente de la Federación Gráfica Bonaerense y miembro de su secretaría de organización–. El último episodio de una larga serie de irregularidades desde que los Olmos se hicieron cargo de la empresa es el despido de los candidatos a delegados gremiales del taller y la prohibición de realizar las elecciones gremiales: no dejaron que el sindicato ingresara las urnas amenazándonos con patovicas”.

–¿Las leyes laborales no protegen contra despidos a los candidatos a ser representantes sindicales?

–Sí. Nosotros mandamos una carta de que se les otorgaba la cobertura a los candidatos, pero igual les mandaron el telegrama de despido. El 18 de agosto decidimos realizar las elecciones de cualquier manera, pero cuando llegamos con las urnas a la empresa nos encontramos con alrededor de quince patovicas custodiando que no se hicieran las elecciones. No las pudimos realizar. Es muy grave. La libertad sindical está prohibida, los trabajadores están siendo controlados por patovicas.

 

–Si el despido es ilegal, ¿tomarán acciones?

–La justicia laboral dictaminó que la empresa debe reponer en sus puestos de trabajo a los candidatos a delegados en el plazo de cinco días. Nosotros llevaremos adelante las elecciones a pesar de las intimidaciones.

 

–El grupo Olmos tiene su origen en la Unión Obrera Metalúrgica y además forma parte de los medios K, ¿cómo explica esta actitud antisindical y violenta?

– Nos preguntamos eso. Antes ya hubo despidos y las cosas casi pasan a mayores. Si se trata de un conflicto entre gremios hay que manejar todo muy delicadamente. Por otro lado, no todas las tapas de Crónica son K. Hay empresarios gráficos que apuestan al modelo en cuyas empresas está todo normal. No sabemos qué pasa con el grupo Olmos.

 

Raúl y Alejandro Olmos son dos hermanos mendocinos ligados a la patria sindical: son los gerenciadores de Forjar Salud, la obra social de la UOM, el poderoso sindicato metalúrgico. Conformaron un grupo empresarial que, como otros beneficiados de la política de “capitalismo de amigos” del gobierno, decidieron incursionar en el negocio de los medios y, de paso, plegarse al aparato de propaganda estatal. Ya controlan los diarios Crónica, Crónica Santa Fe, Crónica Bahía Blanca, El Atlántico de Mar del Plata, BAE (comprado a otro empresario K adicto, Sergio Szpolski), los sitios cronica.com.ar, diarioshow.com y diarioelatlantico.com, y TVI (Televisión interactiva), sistema de noticias en pantallas de LEDs en las estaciones porteñas de Retiro, Once y Constitución. En las pantallas gigantes que presiden los muros de las estaciones se ven constantemente los cables de la agencia Télam y, cada cierta cantidad de minutos, se emite un spot en el que el gobernador Daniel Scioli abraza a Alejandro Olmos.

 

El uso de patovicas no es una novedad en la trayectoria periodística de los Olmos. Apenas comprado el diario Crónica, su redacción se vio invadida por fornidos hombres de seguridad que cuidaban los movimientos de los trabajadores, en especial su comisión interna. Su llegada a Crónica significó una lucha gremial contra los despidos que la empresa realizó como forma de presentación. En ese momento el grupo comenzó a usar a los patovicas para acallar la protesta social. Los trabajadores recuerdan que miembros de “La Doce”, la barra brava de Boca Juniors, se hicieron presentes en el lugar para desbaratar asambleas y amenazar a los trabajadores. Hoy trabajan 65 empleados en la planta gráfica.

 

“Una vez que formalicé mi candidatura a través de la comunicación del sindicato, me llegó el telegrama de despido –cuenta Esteban Salcedo, que quiso postularse a delegado para garantizar los derechos laborales de sus compañeros–. Al otro candidato también le pasó lo mismo. A otro compañero, Sergio González, que es de la Naranja Gráfica, lo despidieron por haber insultado a un jefe de planta, algo que es totalmente mentira. Días después le armaron la misma causa a otro compañero mío de electricidad. Lo que pasó es que un patovica nos vio reunidos en una plaza y eso bastó para que los despidieran.

–Ustedes intentaron realizar las elecciones, a pesar de las intimidaciones.

–No pudimos. Fuimos con los compañeros del sindicato, pero no nos dejaron entrar las urnas. En la puerta había once patovicas y tres más en la esquina. Cuando regresamos al sindicato caminando con las urnas, otros dos patovicas nos siguieron hasta las puertas. Yo no lo puedo creer. No quieren permitirnos nuestros derechos, nos atropellan. En el taller hay un clima tenso, cuando no de intimidación.

“Me armaron una causa –denuncia Sergio González–. Dicen que insulté a un jefe y por eso prescinden de mis servicios. Es todo mentira. Hace 19 años que trabajo en el taller. En 15 días echaron a cuatro personas: a los candidatos, a mí y, una semana después, a otro compañero. Esto es una persecución sindical.

 

–¿Por qué no querrían una comisión sindical interna?

–Los Olmos no cumplen el convenio gráfico. La ley indica que debemos trabajar seis horas o hasta el fin de la tirada. Ellos nos imponen ocho horas de trabajo. Para las últimas elecciones les llegó un pedido de boletas, y pidieron que nos quedáramos a trabajar de manera permanente hasta finalizar el pedido. Desde un sábado hasta el martes, sin parar, a cambio de un extra en negro. Al que no se quedaba lo marginaban de las horas extras y los beneficios, no había opción. Los que no estuvimos dispuestos a esa salvajada laboral, después fuimos despedidos. No quieren saber nada con comisiones internas, con sindicatos, con nada. A pesar de su origen sindical metalúrgico, estos empresarios se abusan de la esclavitud laboral. Ni siquiera dejan que se volantee en las puertas del taller. Cuando me despidieron, mis compañeros de la Naranja se acercaron para repudiarlo con un volante, pero los patovicas no dejaban que los trabajadores los agarren. Es un clima de violencia permanente. (Ver video).

 

El grupo Olmos parece haber aprendido lo peor de su doble condición de sindicalistas y empresarios. El método de patotas para apretar trabajadores parece calcado del accionar sindical que terceriza la represión contra quienes luchan por obra de sus propias direcciones sindicales burocratizadas. El cercenamiento de derechos sindicales y la superexplotación son copia de los más salvajes tratos que ejerce cierto empresariado nacional. Este cronista habló con las secretarias de Alejandro Olmos, cabeza del grupo, y de Mariano Rodríguez, gerente general del emporio. Les explicó las denuncias que había recibido. También llamó al celular personal de Rodríguez. No hubo respuesta por parte de los empresarios.

 

Los Olmos forman parte de esas “nuevas voces” que se querría impulsar a través de la Ley de Medios. La conformación de un aparato de propaganda, se ve, a veces requiere de aprietes, antisindicalismo y violencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Comments

  1. Maxi says:

    Rojas, sos impresentable, sos jefe redactor en medios del Grupo Spolanzki. Y nunca diste la cara frente a todos los planteos que te hicieron Razón y Revolución respecto a eso.