No a El Malón II

Por Hernán Savini  (@jekan_oeste )

En 1946, durante gobierno de Perón los pueblos kollas de Salta y Jujuy conformaron el Malón de la Paz para reclamar por su derecho a la tierra. Hernán Savini recuerda una de las primeras reivindicaciones de los originarios.

Algunos recuerdos de historias contadas, pero siempre rápidamente olvidadas, rigurosamente olvidadas tantas veces como el Aura todos los días rompe la Luna, como el anochecer todos los días rompe el Sol. Son voces, son ecos que desesperadamente susurra “olvidame, olvidame”. Pero no, curiosamente como un mal chiste, como una socarrona carcajada en un velorio, no dejamos partir aquellas historias. Voz profunda de la Pachamama que nos embadurna con la arcilla de la vergüenza.
Hoy, la noticia de un acuerdo firmado por el Gobierno Nacional, Organismos de DDHH, Organizaciones sociales y la Comunidad La Primavera Qom Novogoh de Laguna Blanca, provincia de Formosa, comprometiéndose a solucionar los reclamos de dicha Comunidad –por qué negarlo-, me llena de alegría , de esperanza. Un devenir de nostalgia me nubla los ojos: fueron cinco meses de angustia, de silencio detrás de la enorme sombra de ese gigante Qom que es Félix Díaz, de ese Quijote -deben ser miles de veces que le digo Quijote, pero hoy déjenme que sea mi Quijote de barro, junco y vívora- en Avenida de Mayo y 9 de Julio. Justo ahí en el acampe, emerge un monumento al Quijote de hierro y piedra; ¿paradojas del destino?

Durante el día fue pasando el fervor de la gran noticia y me fue ganado el recuerdo de mi Tío Abuelo Rogelio -Rogelio Banegas una zurda más que rápida, pesada en el oeste del Gran Buenos Aires-. Creo que escuche mil veces la anécdota del Tío Rogelio, ginebra Bolls en mano, del Malón de la Paz.

Tío Rogelio: – Si no me engaña la boba fue en la primer semana de Agosto del 46 que estábamos esperando con los negros del barrio la llegada de esos 174 collas que a pata suelta venían hace dos meses pateando de Abra Pampa Jujuy en reclamo de derecho , ¡mirá vos un indio con derecho! Jajaja ….!Qué ganas de joder si no se les entiende un joraca cuando chamuyan! ¿Qué mierda irán a reclamar? -me preguntaba- ¿Pero tanto quilombo por unos indios?
La gente alborotada con banderitas. Llevaban vinos, agua, pan, tortas pa convidarles a los indio. Hasta Doña Catalina les había tejido unos saquitos pa los gurises, porque venían con los crios a cuestas y el invierno era duro.
De la curva de los talleres ferroviarios de Castelar hasta casi el cementerio de Morón, gente de lado a lado, curas, monjas, la cana, los bomberos, hasta los oligarcas del Rotar esperando al Circo colla. Yo estaba medio mamado recostado en un poste y los gritos de ¡ARGENTINOS, ARGENTINOS! me despabilaron y me abrí paso hasta el cordón y ahí estaban algunos con mulas y criaturas a cuestas, otros a pie. ¡Hombres y mujeres par a par carajo! Con la cabeza redonda y achinada en alto. Y no sé qué mierda pasó que se me hizo un nudo el la garganta -la pucha cuanta dignidad, la puta madre pensé pa mí-, y bajé el chambergo pa que no me vieran moquear. Saqué la petaca y le di un beso largo y seco pa no aflojar) y justo ahí mismo pasa el Mono Vizconti, como siempre disfrazado del Zorzal, acompañando la caravana. A las carcajadas, justito enfrente mío grita: “¡Viva el General Roca carajo!” Le acomode un zurdazo…
Desde lo más profundo el alma, que el Mono Vizconti voló unos 30 metros y pegó contra una mula que tumbó a un indio flaco y huesudo. Los milicos de la Primera de Castelar me corrieron unos metros y me arrinconaron contra la pared. El cabo González me vió apretar el brillo que tenía en el cinturón y me grito: ” ¡tranquilo Rogelio que estás mamaooooo! Y me llevaron pa la taquera.

Ese día me hicieron tocar el pianito y firmé un compromiso de mano alzada: tenía la piña prohibida de ahí en más en zona oeste. Eso si, al Mono Vizconti desde ese día le llamaron ¡el MONO VOLADOR!

Quise mucho al Tío Rogelio y es él quien -no se de qué misteriosa manera- me está cacheteando la boba, como diría el Tío, y el recuerdo de aquel “Malón de la paz”. Y la manera en que terminó me invita a ser cauto y esperar se cumplan voluntades y compromisos con los Qom. A continuación notas de diarios de la época como fiel reflejo de lo ocurrido:

Llegaron a Luján el 30 de julio de 1946. La recepción que tuvieron fue multitudinaria. Eran abrazados por cientos de brazos de vecinos que los recibieron. Cuatro siglos habían tardado esos abrazos en llegar hasta ellos.
(Diario Ahora)

“Nos pagan un peso cincuenta por cada mil kilos de caña que pelamos y que a veces demandan tres días de labor. Es decir, que ganamos un peso cincuenta por día. No es posible negarse, porque entonces aparece la policía del Ingenio con winchester, pistola, sable y látigo y nos obligan a trabajar. También es obligatorio comprar en la proveeduría del Ingenio. Si compramos particularmente, la misma policía se encarga de quitarnos las provisiones y como castigo nos hacen trabajar gratis una semana. A veces nos llevan presos y nos dejan en los calabozos seis días sin comer. El kilogramo de azúcar -agregan- cuesta a los coyas sesenta centavos en el mismo foco de producción, o sea a trece centavos más que en cualquier otro punto del país, según los precios máximos. La yerba envasada cuesta dos pesos, el arroz un peso y un par de alpargatas dos pesos”. En ese momento, el Malón de la Paz se hallaba en Rosario. (La Razón – 11/07/1946).

Cuando se haga el inventario de los héroes de la revolución habrá que nombrar a estos ciento setenta y cuatro aborígenes muy cerca de los obreros, de las mujeres y de los niños sacrificados por las oligarquías durante la campaña electoral. Caminar dos meses…. importa un sacrificio que no se puede comprender muy bien desde el confort de nuestra ciudad. (Diario Democracia)

Estos indios trabajadores, mansos y sufridos, vienen a protestar contra su patrón, contra el señor feudal dueño de vidas y haciendas de su provincia. Este señor feudal se llama Robustiano Patrón Costas y estuvo a punto de ser presidente de la República…. ocupa la tierra de los coyas y desaloja a los pobres indios de donde han vivido desde siglos, y nadie le puede decir nada. Los toma a trabajar en su ingenio y les paga lo que quiere. Si encuentran que las condiciones del ingenio son demasiado duras se escapan antes de cumplir con su contrato, la policía particular de Patrón Costa los persigue como si fuera caza mayor y los balea y mata si es necesario”. (El Laborista 22/07/1946)

“Nosotros estábamos muy creídos que con este gobierno todo acabaría. Nos decían que nos van a entregar las tierras de nuestro pasado. El señor Tanco vino a las fincas el 8 de febrero, pocos días antes de la elección, con el señor Iturbe. Ahora uno es senador y el otro gobernador. Nosotros pusimos los votos. Pero ya no nos atiende”.
(Declaración del kolla Teófilo Gonza en el Diario Crítica)

Perón declara que los integrantes del Malón de la Paz “no representaban las inquietudes ni las aspiraciones de los auténticos habitantes indígenas de nuestro norte”. Dijo que el Congreso sancionaría una ley que contemple las necesidades de los indígenas. Negó inclusive que hayan venido caminando, sino que vinieron, según el, en trenes y algunos vehículos a motor. Algunos de esos kollas, en su particular versión de los hechos, habían nacido en el norte de la provincia de Buenos Aires, y en general, no querían regresar a su tierra, “explotando los perfiles pintorescos de su viaje y de su vestimenta”.
(Diario Democracia 30/11/1946).

Triste historia para quien se dice Peronista como yo …