Por Milva Benitez y Josefina López Mac Kenzie
Las fronteras son un enclave dilecto para los proxenetas. Puerta para importar víctimas extranjeras y exportar víctimas argentinas. Entrada para que los tratantes “vengan a comprar”. Posta en el camino de secuestros interprovinciales. Bien lo sabe Irene Cari, referente del Foro de Mujeres por la Igualdad de Oportunidades de la provincia de Salta.