Incorporo personas como órganos como una vacilación nómade entre una histología y otra.
Contar con lujo de detalles toda la verdad sobre la dictadura para tener después el derecho de mentir en democracia.
La metafísica de hacernos creer en la maldad arquetípica de Videla, esa abstracción deshonesta que nos quiere hacer pensar que cualquier canallada menor puede tener el status de lícita y disculpable.
La gente desaparece en las dictaduras y se esconde en las democracias para desestabilizar gobiernos.