Spinozo

Mi camino a la beatitud tiene como punto de partida genitales bien dispuestos.

Apenas si somos objetos sexuales expuestos todo el tiempo a las calificaciones y comentarios más severos.

Leer sólo lo que nos queda cómodo nunca es productivo.

El pesimista nunca te defrauda.

Se rompió el himen social.

La máquina de emitir juicios para financiar el déficit personal.

El secreto de la vida es descartar a las personas que empiezan a repetirse a sí mismas e ignorar al resto.

Dejáte odiar, prometo que no te va a pasar nada.

Si los crímenes de lesa humanidad tuvieran la proximidad o la inmediatez de todas esas personas que ignoramos a diario, no tendrían la importancia de la que gozan hoy.

Me voy a morir de estar siempre en el mismo lugar.

No me importa que seas culto: lo fundamental en esto es desconfiar hasta de lo poquito que sepas.