Spinozo

Mi camino a la beatitud tiene como punto de partida genitales bien dispuestos.

La materia prima de la vida es la muerte

construimos con el sufrimiento

edificamos dolor

urbanizamos para los difuntos

La ridícula comedia humana de tener que ponernos a llorar por cosas que en el pasado nos dieron muchísimas satisfacciones.

Los protestones y quejosos al poder.

Todo lo que decimos es para parecer más inteligentes.

El gobierno del pueblo nos está licuando los ahorros:  debe ser alguna enfermedad autoinmune nueva.

Todos los descubrimientos que las mentes brillantes dieron al mundo fueron hechos en soledad, no en reuniones de amigos.

Hay que acostumbrarse a no decir lo que ya está dicho.

Pensar es resentir las cosas.

El mundo duele en la manera que lo pensamos; pero lo pensamos como podemos, no como se debe.

Para odiar con razón primero hay que conocer la verdad.