Spinozo

Mi camino a la beatitud tiene como punto de partida genitales bien dispuestos.

Todos los descubrimientos que las mentes brillantes dieron al mundo fueron hechos en soledad, no en reuniones de amigos.

Hay que acostumbrarse a no decir lo que ya está dicho.

Pensar es resentir las cosas.

El mundo duele en la manera que lo pensamos; pero lo pensamos como podemos, no como se debe.

Para odiar con razón primero hay que conocer la verdad.

Ser mediocre y brillante no siempre es incompatible.

Dios le da Dios a quien no tiene esperanza.

Y en un acto de sublime honestidad,  el kirchnerismo irá retirando una a una todas las conquistas sociales que supo regalarnos.

Todo parece una locura hasta que se vuelve ley.

Este país todavía parece vivo porque lo están velando a cajón abierto.