Spinozo

Mi camino a la beatitud tiene como punto de partida genitales bien dispuestos.

Ser mediocre y brillante no siempre es incompatible.

Dios le da Dios a quien no tiene esperanza.

Y en un acto de sublime honestidad,  el kirchnerismo irá retirando una a una todas las conquistas sociales que supo regalarnos.

Todo parece una locura hasta que se vuelve ley.

Este país todavía parece vivo porque lo están velando a cajón abierto.

No me pesa tanto la soledad como lo que tengo que preservar de la compañía.

El castigo autoimpuesto no se quita nunca.

Desear es lo más cerca que podemos estar de la imposibilidad.

Hay que empezar a moralizar con el librito Nunca Más pero para todo, no sólo para los delitos contra los derechos humanos.

Una buena idea necesita de pocas palabras.