Spinozo

Mi camino a la beatitud tiene como punto de partida genitales bien dispuestos.

La metafísica de hacernos creer en la maldad arquetípica de Videla, esa abstracción deshonesta que nos quiere hacer pensar que cualquier canallada menor puede tener el status de lícita y disculpable.

Cuanto más contento estás menos ganas de escribir tenés.

La peor distancia es el paso que te separa de lo posible.

Me enorgullece mucho saber que mi forma de pensar ofende a determinadas personas.

La gente desaparece en las dictaduras y se esconde en las democracias para desestabilizar gobiernos.

El único principio para ganarse la confianza y el aprecio de los demás es el dinero.

Todo siempre fue una joda acá. El día que algunos quieran hacer algo en serio no les va a creer nadie.

El optimista es discapacitado porque no sabe dudar.

En este país el fanatismo por la democracia es tan grande que casi siempre se recurre a la violación de las leyes para conservar el estado de derecho.

Muchas veces me pasó de llegar a libros con mucho entusiasmo y después de leerlos no entender nada o casi nada.  Es muy  frustrante sentir que el libro te rechaza, que no estás preparado para hacerle frente a ese diálogo que te propone. Pese a todo y, aunque suene irónico, uno aprende algo, conoce un límite; un aspecto muerto de uno mismo, y si bien es una mala noticia, no deja por eso de ser un aprendizaje.