GIACOBBE: “ESTE ES EL GOBIERNO MÁS CORRUPTO DE LA DEMOCRACIA”

 

Desde su oficina en Avenida de Mayo, a dos cuadras del Congreso de la Nación, el consultor político Jorge Giacobbe es -desde principios de los 90, cuando allí se mudó-, un testigo voluntario de la historia contemporánea de la Argentina. Por su puerta transitaron algunas de las más duras movilizaciones del 2001 y las manifestaciones populares solicitando justicia y seguridad, que hace pocos días convocaron a más de un millón de personas.
“Desde los últimos 40 años hasta aquí han habido once manifestaciones en las calles y las tres últimas se produjeron en los últimos siete meses. Está pasando algo muy importante, es que la sociedad le está perdiendo miedo al poder. En los países donde la sociedades no le temen al poder se respira civilización, en donde se le teme, se respira feudalismo”, explica Giacobbe, sentado en su despacho decorado por cuadros que retratan algunos de los momentos más dramáticos de diciembre de 2001.
Dispara, sin dudarlo, mientras da unas primeras pitadas al cigarrillo: “El que dice que no están pasando cosas, está mirando otra película. Este es el gobierno más corrupto de la democracia, y están pasando cosas, porque un millón y medio de personas salieron a la calle hace unos días para gritarle al gobierno que son ladrones”.
¿Qué significa esa frase suya que dice que “el gobierno se está poniendo viejo”?
Este gobierno ya se ha puesto viejo. La historia que cuenta ya fue contada. Cuando se habla mucho más del pasado que del futuro significa que estas viejo. Lo único que pretende es que le aplaudamos cosas que ya fueron hechas en otros momentos, como los cambios de la Corte Suprema, el subsidio por hijo, la incorporación de los 5 millones de empleados y la integración continental. Pero en concreto, no hay una sola idea para mañana. Precisamente, la clave de lo viejo es que no hay ideas del mañana porque está la conciencia del final.
¿Qué sucederá en unos años con la clase política actual?
La respuesta es que la Argentina se ha quedado sin clase dirigente. Por suerte, por la muerte de esta clase se augura el nacimiento de una nueva. Estamos en pleno proceso positivo para la Argentina, pero a la vez, hoy estamos atravesando un pasillo difícil porque no estamos acostumbrados a vivir sin líderes. Lo bueno del cambio es que una generación mucho mejor que la nuestra nos reemplace en las empresas, en los sindicatos y en la política. La nuestra fue una generación que transformó un 75% de la clase media a un 60% de pobres. Y me parece perfecto que los argentinos hayan empezado a eliminar la preeminencia que le tuvo a su clase política.
La reelección como un imposible
Giacobbe no anda con vueltas cuando mira hacia el futuro que se avecina en octubre, con las elecciones legislativas. ¿Reelección? “No es el objetivo de la presidente, ni del gobierno. Es más, no va a haber reelección porque tampoco va a haber victoria. Mis encuestas en provincia de Buenos Aires anuncian un escenario totalmente desfavorable para el gobierno. Ya está fuera de discusión que el oficialismo pierde en Capital Federal, Sante Fe, Córdoba y Mendoza”.
¿Y en que está pensando el gobierno de cara a las elecciones?
Debe estar pensando en su retirada. Es cierto que falta todavía mucho tiempo para el 2015 y es muy claro que se está quedando sin herramientas para manejar el poder. Estamos en una situación de extrema fragilidad para el gobierno.
Mientras tanto, ¿cómo ve el rearmado electoral de los partidos que componen la llamada “oposición”?
La oposición dice que no tiene gente acreditada, y el gobierno dice que sólo tiene un candidato, que es Cristina. El gobierno reparte alrededor del 45% del Producto Bruto en gasto público, una situación sólo comparable con Alemania en la Segunda Guerra Mundial. El menemismo repartía el 30%. La pregunta es ¿por qué, teniendo el 45%, el oficialismo no tiene 20 candidatos acreditados y sólo tiene uno?

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