Leuco «No creo que con los Fernández nos vaya bien»

Ojalá me equivoque. Hoy comienza otra historia. Hoy arranca el cuarto gobierno kirchnerista con una Cristina recargada y más chavista que nunca. No quiero ser agorero ni aguarle la fiesta a quienes votaron con esperanza.

Pero tampoco quiero ser falso ni mentiroso. Me rebela la hipocresía. Por eso le quiero decir exactamente lo que siento y lo que pienso. Aunque vaya en contra de la corriente mayoritaria. Yo por supuesto que quiero que nos vaya bien a los argentinos. Pero no creo que con los Fernández nos vaya bien.

No soy para nada optimista porque trato de ver lo que pasa y de leer la realidad con la mayor rigurosidad posible. Ojalá me equivoque. Pero yo escuché al presidente Alberto Fernández decir que no hay pruebas para condenar a Cristina y que es una perseguida política. El dijo que es lo mismo que Cristina. Y eso se lo creo.

Alberto se manifestó conmovido por el ataque furioso que su jefa hizo contra el tribunal que la estaba juzgando.

Él dijo que varios jueces van a tener que rendir cuentas por las barrabasadas que escribieron y el acaba de plantear que hay medios que los quieren hacer pelear cuando es muy claro que la unidad pende de un hilo y que mucha de la información que publican los periodistas sobre enfrentamientos y diferencias entre Cristina y Alberto, son suministradas por gente que está al lado de Cristina y Alberto.

Hoy Alberto dice con la misma vehemencia exactamente todo lo contrario de lo que decía hace 6 meses cuando acusaba a Cristina de muchas cosas que ahora, no le conviene recordar. Pero los periodistas, estamos obligados a recordarlo.

Y encima dice que tienen que salir en libertad incluso los condenados que no tengan condena firme. Si eso se confirmara, de pronto saldrían a la calle miles y miles de presos que están en esas mismas condiciones.

Ojalá que me equivoque. Pero veo una Cristina alterada emocionalmente que no fue ni a la misa de la convivencia pacífica que propuso la iglesia en Luján. Y eso que se trata de una iglesia que, mayoritariamente, tiene sus simpatías del lado del peronismo.

Todos pudimos observar a una Cristina desencajada y agresiva culpando de todos su males, incluso de la muerte de Néstor o de la enfermedad de Florencia a los jueces y a los periodistas. Nada de eso es cierto. Ya le dije que Cristina no es decente ni inocente. El deliro mayor fue desmentirse a sí misma.

Dice que los periodistas inventaron eso de que ella se negó a entregarle los atributos de mando al presidente Macri. Y ella misma en su libro “Sinceramente”, confieso que lo veía como una rendición. Y jamás dijo una palabra hasta ayer de una presunta prohibición de la justicia.

Deja un comentario