Martín Redrado y Willy Cohan promocionando una posible estafa con criptomonedas.

Matias Reggiardo

Durante los años 90 el empresario Carlos Banfi era socio de la empresa de contenidos telefónicos Telinfor, y como tal estuvo involucrado en la causa que se le siguió a Hard Comunicaciones por la estafa del dinero donado a la fundación Felices los Niños del padre Grassi, promocionado en el programa de Susana Gimenez quién en ese momento estaba en pareja con Rodriguez.

Hasta aquí, nada extraño, podemos decir que el negocio de los “contenidos telefónicos” en los 90 era bastante opaco en el sentido de que las personas que los consumían no eran conscientes de los costos y siempre se llevaban sorpresas en las facturas telefónicas. Lo mismo pasó cuando ese negocio pasó a concursos y votaciones televisivas, en donde más allá del cargo anunciado en pantalla solía haber más cargos ocultos. Podemos decir que Banfi sabía del destino poco claro que el “Corcho” le daba a las donaciones y que su empresa era la organizadora de la infraestructura informático telefónica de dicha estafa, pero esto tampoco fue confirmado ante la justicia.

Pasaron muchos años y nos olvidamos de este nombre, no sabemos en que negocios anduvo este señor hasta que llegó la fiebre de las criptomonedas. No es el objetivo de esta nota explicar en sí que es bitcoin y que son las criptomonedas pues eso sería demasiado extenso, solamente traer luz a como se repite el mismo nombre en otros hechos poco claros. Luego del mega mercado alcista que se registró en las criptomonedas durante el 2017 (el preció del bitcoin subió un 2000%) surgieron todo tipo de oferta inicial de monedas, conocidas por sus siglas en inglés como ICO y como el mercado estaba muy dulce por rendimientos absolutamente absurdos, en ambientes tan dominados por la codicia, es lógico que surjan lisas y llanas estafas, y Argentina no fue la excepción.

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