El helicóptero que llevó a Isabel a “El Messidor”, ahora es utilizado para apagar incendios forestales

 

Aquellos cinco años de prisión entre El Messidor y la quinta de San Vicente

La trasladaron a la residencia de Neuquén el mismo 24 de marzo de 1976. Allí pasó los primeros siete meses a disposición de las Fuerzas Armadas.

Uno de los muchos helicópteros Sikorsky que puede transportar pasajeros, pero es perfectamente adecuado para el transporte preciso de materiales como letras grandes y carteles que deben instalarse en la parte superior de edificios y grandes estructuras.

Según el Registro de aeronaves de Administración Federal de Aviación su fecha límite será en 2021

En una investigación de Canal 13 en el 2006 encontraron a esa aeronave en Michigan, adquirida por una empresa dedicada a pagar incendios forestales

Ahora su actual propietario pertenece a TVPX AIRCRAFT SOLUTIONS INC TRUSTEE LAGO DE SAL NORTE, UT, EE.UU.

LA HISTORIA

La Presidente subió al helicóptero rojo y blanco exactamente a las 0.49 del miércoles 24 de marzo. Junto a ella iban Julio González, el secretario técnico de la Presidencia y Rafael Luisi, jefe de la custodia. Cuando Isabel Perón partía en helicóptero, también salía toda la caravana de autos oficiales. Era una medida de precaución. A alguien le llamó la atención inmediatamente la descordinación que se notaba esa noche entre el helicóptero y el auto.
Cerca del Aeropuerto el piloto advirtió: —Asegúrense los cinturones. Tenemos un pequeño desperfecto. Voy a bajar en el Aeroparque.
El equipo que los comandos habían designado para planificar y ejecutar la detención de Isabel Perón estaba integrado por el general José Rogelio Villareal, el contraalmirante Pedro Santamaría y el brigadier Basilio Arturo Lami Dozo. La mejor alternativa era la del Aeroparque. Si la Presidente se hubiera quedado en la Casa de Gobierno o hubiera ido en auto a Olivos, los tres jefes militares se habrían presentado para comunicarle su destitución, esperando que Isabel Perón no ofreciera resistencia apelando a los Granaderos. Pero la detención iba a efectuarse de todos modos. Para eso ya estaban alertadas las tropas de Palermo (destino, Casa Rosada) y de Campo de Mayo (destino, Olivos). Isabel Perón bajó del helicóptero y siguió a los hombres uniformados que la conducían hacia el despacho del jefe de la base aérea. Un oficial le abrió la puerta de entrada al despacho. En el preciso momento en que puso un pie adentro de la oficina, Julio González y Rafael Luisi fueron reducidos. La Presidente, que algo sintió, cruzó todo el cuarto y se sentó en un silloncito que daba espaldas a la pared opuesta a la puerta. Esa pared separaba el despacho de un pequeño dormitorio donde Villarreal, Santamaría y Lami Dozo esperaban el momento de entrar en acción. Por un pasillo lateral se les acercó el jefe de la base y anunció:
—Permiso. Está todo listo.
Muy tensa, la Presidente estaba sentada casi al borde del asiento.
—Le comunico que las Fuerzas Armadas han asumido el poder político de la Nación. Usted queda destituida —dijo el general Villarreal.
—Estoy preparada para afrontar lo que hayan resuelto hacer conmigo.
—Tranquilícese. Nuestra presencia garantiza su seguridad. Irá al interior.
—¿Adonde?
—Al Messidor.
Según esta versión de los hechos recogida por SOMOS, se le preguntó a Isabel Perón a quién debía pedirse en Olivos sus cosas. Mientras Lami Dozo se ponía en contacto con la junta de comandantes, Santamaría hablaba con Olivos. Era la Hora H. A las dos y cuarto de la mañana Isabel Perón se embarcó en el T-02 rumbo a Bariloche sin que hubieran llegado aún sus cosas desde Olivos.

 

FUENTES PROPIAS, SOMOS Y TN

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