Leuco “Hubo una modesta manifestación cargada de hipocresía disfrazada de patriotismo”

Igual que el 25 de mayo pasado, hoy en la avenida 9 de julio, hubo una modesta manifestación cargada de hipocresía disfrazada de patriotismo. Actores kirchneristas que jamás tuvieron el coraje de denunciar o repudiar ni uno solo de los graves casos de corrupción y autoritarismo que mancharon la Argentina durante más de 12 años nos quisieron arengar al grito de que “La patria no se rinde”.

Por supuesto que la patria no se rinde. No se resigna a tener de presidenta a alguien como Cristina que ya tiene 5 procesamientos de la justicia federal o a un vice presidente como Amado Boudou que este jueves va a recibir una condena de hasta seis años de cárcel por haber intentado robarse la fábrica de billetes.

Por supuesto que la patria no se rinde. No se resigna y por eso en las últimas elecciones, en las que el pueblo se expresó libremente y en forma soberana derrotó en las urnas a Daniel Scioli y Carlos Zannini y a Aníbal Fernández, todos elegidos por la ex presidenta y luego, hace menos de un año, la que perdió fue la mismísima Cristina que se tuvo que conformar con los fueros que le dan ser senadora por la minoría.

Canciones de Teresa Parodi y videos de Alejandra Darín, Paola Barrientos, Cristina Banegas, Carolina Papaleo y Lola Berthet entre otros y otras, fueron el mascarón de proa de los verdaderos organizadores: hablo de la crema del kirchnerismo en todas sus variantes.

 

Axel Kicillof, Leopoldo Moreau, Sergio Palazzo Martin Sabbatella, el intendente de Esteban Echeverría, Fernando Grey, y los sindicalistas kirchneristas Hugo Yasky y Roberto Baradel no pudieron garantizar una concentración multitudinaria e hicieron una demostración de debilidad. Pero tratan de poner palos en la rueda del gobierno nacional con el único objetivo de evitar que Cristina vaya presa por la cantidad y la gravedad de causas que tienen en la justicia. Lavado de dinero, corrupción, asociación y enriquecimiento ilícito son solo algunas de las acusaciones por las que tiene que dar explicaciones ante la justicia.

Los actores pusieron la cara y los videos y los Kirchner la movilización para seguir en su tarea de destituir al gobierno de Cambiemos.

La verdad, con mucha valentía la planteó otro actor pero republicano como Juan Acosta que viralizó otro video que dice: “la patria no se rinde. Lo que hay que rendir es cuentas del choreo de 12 años para que haya justicia”.

Coincidieron con la inmensa mayoría de los ciudadanos de que la patria estuvo en peligro y estuvo a un paso de rendirse frente a Nicolás Maduro. Estuvimos a un paso de caer en ese agujero negro llamado chavismo venezolano. Un país que nada en petróleo, hoy bate records mundiales de inflación, pobreza, hambre, crímenes en las calles y de habitantes que huyen a otros países para buscar cierta dignidad laboral y libertad para ser ciudadanos plenos.

Sin embargo en los carteles que hoy llevaron los K a la protesta estaban las imágenes de Néstor, el Che Guevara, Fidel, Chávez, Perón y hasta Karl Marx. Parece mentira que la historia se repita hecha caricatura y posiblemente tragedia. Fue tan poca la gente que asistió que tuvieron que cambiar tres veces el horario para leer un previsible documento contra Macri y el FMI.

Claro que la patria no se rinde. No se resigna a caer en un agujero negro como Santa Cruz donde no hay clases casi nunca, donde la miseria crece y donde la provincia no puede garantizar las mínimas condiciones de coexistencia pacífica.

La patria no se rinde. No se resigna a volver a otro gobierno K porque nunca en la historia tanta gente robó tanto dinero. Son muy pocos los funcionarios de Néstor y de Cristina que no se hicieron millonarios con el dinero que le robaron al pueblo pobre. Hay infinidad de causas en la justicia que tienen pruebas e indicios de sobra contra los Kirchner, los Moyano, los Báez, Cristóbal López y compañía, Julio de Vido y su cártel de la obra pública con sobreprecio y coimas o los violentos arrebatos castrenses de Milagro Sala, Luis D’Elía o Fernando Esteche.

La patria no se rinde. No se resigna a caer nuevamente en las garras pinguinas de toda esa maquinaria de corrupción y mafias.

La patria que no rinde sus cuentas es

el Instituto Patria. El presidente Oscar Parrillitudo se niega a proporcionar la información sobre quiénes son los aportistas. La Inspección General de Justicia ya se lo reclamó tres veces y tal como hicieron en el poder, ignoran la ley y las normas. Cristina y sus seguidores se sienten que son la patria y que están por encima de todos los ciudadanos.

El 25 de mayo, el genial actor Alfredo Casero no tuvo pelos en la lengua para decirles que cantaran la marchita peronista o la internacional. Pero que el himno era de todos y no de una facción.

Fue muy claro al hablar de algunos de esos actores que durante el gobierno K se dedicaron a injuriar y señalar con el dedo a los que no pensaban como ellos. Y lo hacían desde el aparato estatal de propaganda que pagábamos todos los argentinos. Y finalmente, Casero habló del relator del relato, el impresentable Víctor Hugo Morales y exigió como hace la mayoría de los argentinos que devolvieran todo lo que robaron con esa locura de quererlo todo.

La patria estuvo en peligro y a punto de rendirse ante el robo sistemático cuando Cristina dijo “Vamos por todo”.

La patria es otra cosa. No es una pancarta mentirosa de la política trucha.

Todos los que vivimos y amamos esta patria tenemos que poner un granito de arena para que este día vuelva a recuperar su sentido de unión nacional y no de fractura social expuesta o de grieta. Necesitamos una Argentina cohesionada en la que todos empujemos hacia el futuro, más allá de las camisetas partidarias. Yo sé que no es fácil. Fue demasiado el odio que se sembró en estas pampas. Pero hay que seguir predicando aunque sea en el desierto. No hay futuro sin una democracia moderna, con división de poderes, libertad absoluta, federalismo en serio y con igualdad de oportunidad para todos sin corruptos ni golpistas. Podemos y debemos apoyarnos en las ideas y pasiones de aquel 9 de julio que fue el más glorioso de nuestra historia.

La patria somos todos y es lo que somos. Vale la pena tomar por asalto el cielo celeste y blanco como hicieron nuestros próceres.

Ellos parieron la patria con esa lucidez y esa valentía. Porque fueron capaces de dar la vida por esa patria que nacía independiente. A esta epopeya estamos convocados todos los días. Y mucho más cuando decimos, feliz día de la patria. Para que el pueblo sepa realmente que es lo que pasa. Ayer, hoy y siempre. Y esa construcción colectiva llamada patria nos llene de orgullo y bizarría como esa bandera que a San Lorenzo se dirigió inmortal.

La fiesta se terminó y hay que pagar los platos que rompieron Cristina y sus cómplices. Hay que recuperar los símbolos patrios porque el kirchnerato también se apropió de eso. Las fiestas patria no son para hacer campaña electoral ni proselitismo del chiquitaje demagógico. Es un día de gloria para todos. Recurro a Mariano Moreno. Ante tanto chupamedia verticalista y culto a la personalidad quiero citar esta frase que para mí, es el cimiento del buen periodismo y del país en el que quiero vivir:” Quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila”. Viva la patria. La patria estuvo en peligro. La patria no se rinde y no se resigna a tener otra vez gobiernos corruptos y autoritarios y ahora opositores golpistas.

La patria no se rinde. Y tampoco se suicida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *