Matías Alé y su increíble relato de la enfermedad en el programa de Mirtha Legrand

“La locura es hermosa, lo que se siente es divino”

El actor contó todos los detalles de sus trastornos mentales, que lo llevaron a estar internado en una clínica psiquiátrica.

Sin esconder nada y hasta agregando chistes a su relato, Matías Alé describió con lujo de detalle cómo fueron los brotes psicóticos que lo llevaron a estar internado en una clínica psiquiátrica y por el que se encuentra bajo tratamiento. “¿Cuál es tu diagnóstico?”, le preguntó Mirtha Legrand. “En principio, bipolaridad. El tratamiento es hacia ahí”, reveló el humorista.

“Me creía Dios. En mi delirio místico predicaba y veía a la gente que trabajaba conmigo como mis apóstoles. Creía que los bendecía cuando les tocaba la frente. La locura es hermosa, en ese momento está todo bien, lo que se siente es divino. Después, cuando volví a la normalidad, obviamente me sentí mucho mejor”, comentó, mientras la mesa lo escuchaba en absoluto silencio.

Cuando llegó la hora de contar el momento de su primera internación, señaló: “Yo creía que mi mujer (María del Mar Cuello Molar) era la Virgen María y que los policías que habían venido a socorrerme eran los demonios. La recaída luego se produjo porque dejé de tomar la medicación. Me hice el canchero, me sentía mejor”.
Matías Alé reveló que un hombre que también estaba internado en la Clínica Avril fue quien le comentó que Florencia Maggi había asegurado que esperaba un hijo de él. Finalmente, la vedette perdió ese embarazo.

Conmovida con su historia y por la manera en que se animó a describir la difícil situación que atravesó, Mirtha Legrand propuso un brindis por “el nuevo Matías Alé, un ser fascinante”. Esto provocó la emoción del humorista, próximo a estrenar una obra teatral.

“¿Tenés miedo ahora de debutar?”, le preguntó La Chiqui. “No, ya debutó hace mucho. Tuvo varios estrenos, hasta en Avril debutó”, interrumpió Baby Etchecopar con un chiste que generó las carcajadas de todos.

3 pensamientos en “Matías Alé y su increíble relato de la enfermedad en el programa de Mirtha Legrand

  1. Bueno, tampoco es para subtitularlo con “La locura es hermosa, lo que se siente es divino”!
    Alé aclaró que es lo que él sintió.
    Estudié acompañamiento psicoterapéutico, lo que al lado de un médico psiquiátrico o un psicólogo es nada, pero algo recuerdo de los síntomas de cada patología.
    La locura es una enfermedad de mierda y los pacientes sufren horrores. Y todo su entorno también sufre horrores. Hay familias que se destruyen.
    La inmensa mayoría de los internados en el Moyano y el Borda, son abandonados por sus familiares por distintos motivos. Uno es la distancia. Son familias de pocos recursos (no pueden pagar un neuropsiquiátrico privado), y viajar a visitar al familiar internado se les hace muy costoso. Otro es el miedo a que, si le dan el alta para que sea paciente ambulatorio, se repita el brote sicótico en su casa y le tienen terror a volver a pasar por mismo. Otro es que saben que no podrán afrontar los gastos de viáticos para llevarlo a control y a recibir la medicación, que si no se las diera el hospital, tampoco podrían comprar, por lo que tienen el brote asegurado. Con cada brote, el paciente se deteriora más, es decir que, al salir del 2º brote, el paciente se recuperó menos que al salir del 1º, va quedando cada vez peor. El deterioro se profundiza con cada brote.
    Cuando el trastorno es muy agudo, es difícil comunicarse con el enfermo y es frustrante, entonces van cada vez menos, hasta que dejan de ir aunque vivan cerca.
    La experiencia de Matías Alé fue linda para él, pero no es la generalidad.
    Las alucinaciones que sufren en general son peores, que la peor pesadilla. Muchos bipolares, en la fase depresiva se suicidan.
    Entrá a Clínica del cerebro, en Facebook y enteraste.

  2. Omar Bojos:Pero Irisita, estas cosas tan bizarras sirven para apuntalar el alicaído rating de la mesaza, donde morfan desde los suller y Caniggia hasta este psicótico alegre en dijo:

    Un acompañante terapeutico para Irisita. Se desvela y se larga a escribir como una loca.

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