“El silencio es salud”, cartel giratorio en el Obelisco de Isabelita y L. Rega

Allá por los años 70 se había acuñado un recordado slogan: “el silencio es salud”. Lo crearon para una campaña que apuntaba a mejorar la calidad de vida urbana, ya entonces acechada por el estruendo cotidiano. Hubo quien vinculó el slogan con la tradicional foto de la enfermera pidiendo silencio con el dedo índice cruzando sus labios, que reclamaba voz bajísima y pasos leves, colgada en los pasillos de los hospitales.Pero en aquella Argentina que se acercaba violentamente a su mayor tragedia, el silencio aludía de modo inevitable al silenciamiento de todo lo que no fuera oficialista. Por las buenas o, preferentemente, por las muy malas. Allí quedó estampado aquel “el silencio es salud” como un emblema de lo indeseado. Los memoriosos recuerdan que el slogan pronto se hizo popular, gracias a una propaganda muy llamativa instalada alrededor del Obelisco. Promediaban los fragorosos 70 y eran tiempos del gobierno de Isabel Perón y José López Rega. El problema de cierta historia es que a veces se empeña demasiado en volver

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