Para Página 12 la huelga de los docentes son «Largas vacaciones de 2014»

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@javiernavia

1 pensamiento sobre “Para Página 12 la huelga de los docentes son «Largas vacaciones de 2014»

  1. – Sobre Los Niños Que Crecen a Pesar De La Historia Oficial

    roberto dante – Lanús, Argentina –

    En medio de la andanada de palabras mal intencionadas publicadas
    en los medios de comunicación (ejemplo: en Argentina) en apoyo a las
    manipulaciones que pretenden imponerse siempre en desmedro de los contenidos de la educación publica, es necesario recordar algunos hechos que sostienen una sana actividad política recuperada en Latinoamérica.
    Luego de un silencio de años sin actividad política (aunque, sin dudas, solo
    era como presencia pública); de la “nada” (para los distraídos incapaces de
    comprender el proceso de maduración de los mal llamados “adolescentes”) surgieron las demandas del 2008 contra las políticas invasivas de un gobierno de la “Ciudad Autónoma de Buenos Aires” – vaya nombrecito- que pretendía sepultar el mítico “Mi Buenos Aires querido” y destruir la inclusión educativa.

    Rescato, entre tantos análisis surgidos de las bocas de estos militantes
    secundarios, las palabras de Rocío (18 años, 5º año del Mariano Acosta, Buenos Aires): “La gente se alejó de la política por tener que cuidar el último mango y nosotras estamos volviendo a pelear. No se trata de recuperar un proyecto perdido, sino de reconstruir una juventud que se reconozca como actor político”. Reflexión cortita, pero precisa.

    – ¿Quienes piden «orden» y «restauración?

    Durante la Toma del Colegio C. Pellegrini y del Nacional Buenos Aires se escucharon voces como las del director del Pellegrini que afirmaba: «El desafío de la escuela es recuperar el principio de autoridad»; discurso que se emparentan con los de las dictaduras militares de los años 70.
    Así trataban de desviar el eje de los planteos estudiantiles expresaron el bien fundado rechazo a la penetración del libre mercado dentro de la educación publica. Problema que es totalmente ignorado por la incomprensión de aquellos padres que defenestraron a sus hijos por la ocupación de los colegios mencionados.
    En esos días leía los penosos dichos de los que se dicen padres y sorprenden con sus interpretaciones (como mínimo) desacertadas sobre la relación de Escuela y Poder.
    No comprenden que la Educación es abrir mentes para el pensamiento crítico (tampoco lo comprenden muchos de los docentes – demasiados -); tal vez, prefieren que la educación genere seres funcionales, pasivos; incapaces de trabajar para una sociedad más cooperativa e igualitaria.

    Porque la educación, si es enciclopedista, sólo crea individuos acríticos. La
    educación no es un discurso, es un accionar que desarrolla al sujeto social
    (totalmente opuesto al individualismo bobo) y que se manifiesta en el
    compromiso asumido con la comunidad a través de la actividad política.
    Quizás pretenden que “sus hijos” sean como ellos: monótonos, rutinarios,
    incapaces de cuestionar el abuso del poder establecido. Pero la realidad los está jaqueando. “sus hijos”, son “otros”, solidarios y comprometidos.

    Los que vivimos las pasadas décadas del 60 y los 70 en Latinoamérica conocemos, en carne propia, como funcionaron y funcionan los mecanismos de la represión policial y/o militar al servicio de las grandes corporaciones capitalistas que sustentan a los gobiernos “títeres” que son cómplices de sus intereses. Para ellos la sangre joven es muy apetecible.
    Hoy podríamos definirlo como “vampirismo neo liberal”. Y soy suave en la tipificación.

    El Vicegobernador Gabriel Mariotto nos dice que «La educación es un servicio público esencial que garantiza el derecho constitucional a educarse». Esto es correcto; pero, no comprende que los niños, como mi nieto León (6 años), que están marchando, con orgullo, junto a sus docentes, luciendo sus guardapolvos blancos, están ejerciendo “su derecho constitucional a educarse” de la mejor manera: aprendiendo a defender sus derechos a una mejor educación pública, que no se alcanza con solo concurrir, diariamente, a aulas desvencijadas que solo contienen la ausencia de un proyecto educativo que contemple el desarrollo de sus potencialidades para construir ciudadanos creativos y solidarios.

    Hoy por hoy, los guardapolvos son blancos, pero las ideas son grises.

    Me alegra constatar que esta realidad es modificable; pues, es gratificante reconocer que cada aula y cada puesto de trabajo son, para ellos, barricadas que defienden las culturas nacionales en el interior de una identidad latinoamericana.

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