Recordamos a Barragan cuando trabajaba en Radio Mitre

Video de Mitre Barragán. Año 2007

El segundón de Barone en 678. Ese que utiliza la dialéctica como arma mediática y que apunta a las conductas de otros periodistas. Ese que relata quien es bueno, o quien es malo. Ese que acusa a Miceli de trabajar para Clarín. Ese  también tiene pasado. Ese también trabajó para “el monopolio clarín”.

No sucedió hace 50 años. No fue en tiempos de otros gobiernos “menemistas o duhaldiastas”.

BARRAGAN trabajó para “la corpo” en épocas del matrimonio oficial

Lo que sigue es un articulo del diario clarín en el año 2006

Tiene casi doce años de oficio y un perfil bajo que se las ingenia para desdibujar su metro noventa. Tiene un fino humor, una réplica aguda y una hija que le ablanda el alma a las mañanas. Tiene valentía el hombre que integra el aceitado equipo de Aunque parezca mentira (a las 13, por Mitre) y que desde el 94 escribe guiones de radio y TV para más de un consagrado. Tiene una envidiable definición sobre sí mismo, Carlos Barragán: “Soy una especie de tipo al que le gusta devolver algunos de los bifes que recibimos todos de la gente que tiene la manija”. Tiene claridad y tiene con qué.

Confesada su rebeldía con la fama, suelta sin eufemismo que “yo soy un bicho raro en los medios. Primero porque carezco de carisma y, luego, porque no soy periodista. Trato de hacer humor con un contenido más pesado. Un periodista debe manejar información precisa, data, muchas fuentes y eso yo no lo tengo”.

¿Y qué tenés?

Una sensibilidad especial con la gente que no tiene la cola limpia y que hace daño a los demás.

Al punto y sin vueltas. Ese es el estilo que desgrana en el micrófono del ciclo que conduce Lorena Maciel, junto a él, Gillespi, Jorge Halperín y Osvaldo Príncipi: “Ahí soy como una plasticola que puede pegar lo serio, la pavada, lo que sea. Voy atando las cosas, con mi mirada sobre las noticias, con secciones, con música. Y de paso devuelvo algún piedrazo que recibe la sociedad”.

Pero para devolverlo sí manejás esa data de la que decís que carecés…

Pocas veces he metido la pata al decir algo de alguien. Es difícil, también, que hables mal de uno de esos tipos que andan en cosas pesadas y que sea una persona intachable. Somos un país con gente muy oscura en lugares clave. A mí me da mucha bronca la injusticia… A lo mejor, por viejas raíces. Vengo de una familia de clase media, con padres que vinieron de clases bajas. Yo no tuve grandes carencias, pero sí pasé por una época en la que me retiré del mundo.

Luego de una separación que le oscureció aún más sus días, Barragán se instaló en una vieja casilla de madera en City Bell, con garrafa de gas cuando tenía plata, sin TV ni teléfono, sin más testigos que sus perros y el correr de un arroyo. “Había patinado mal y decidí revisar mi vida en soledad. Fueron 4 años —entre el 90 y el 94— muy intensos y sanadores. Fue como un retiro laico”, cuenta el ex remisero, kiosquero, elbuscavidas, que hoy va por los 41.

Atrás quedaron sus intentos por ser psicólogo y maestro primario. Y adelante quedará siempre el recuerdo de su inicio en los medios: “Cuando ocurrió el atentado a la AMIA le escribí una carta muy visceral a Lalo Mir, que era un buen referente para mí. Era un texto muy duro. Y Lalo la leyó al aire y eso provocó un debate interesante. Luego mandé otra. En diciembre del 94 lo fui a ver y dos meses después, muy generoso él, me llamó para Animal de radio“.

Su hoja de ruta se completa con nueve años junto a Mir, con su debut al micrófono en Tarde negra —el ciclo de Elizabeth Vernaci, a la que también le escribió guiones para Infómanas—, con la letra compartida para que Humberto Tortonese hiciera su diputada Gasconcha, con textos para Medios locos y para que Gillespi le saque más brillo a su gracia en radio y en Fuga a la medianoche, con su pluma afilada detrás de Adolfo Castelo. Y al costado, porque él lo llevó al aire de Mirá lo que te digo, el ciclo que devino en Aunque parezca….

Casado con la periodista Marina Arias, instalado en una casa de Villa del Parque, ufanado de “ya no ser un tipo triste”, desborda generosidad este hombre grande, en más de un sentido, cuando dice que “la vida me compensó de una manera increíble”.