Publican el relato manuscrito de Thatcher sobre Malvinas

BBC TACHER

Ex primera ministra escribió el texto aproximadamente un año después de la guerra entre Argentina y el Reino Unido.

La Fundación Margaret Thatcher publicó el relato manuscrito de la primera ministra británica sobre la guerra de las Malvinas, en el que comparte su pena por las bajas británicas y narra su malestar con Washington por sus intentos de apaciguamiento.

Thatcher (1925-2013), primera ministra entre 1979 y 1990, escribió el texto aproximadamente un año después de la guerra que libraron Argentina y el Reino Unido entre abril y junio de 1982 por el control del archipiélago británico del Atlántico Sur.

El documento de 128 páginas y 17.000 palabras está disponible en la página web de la fundación (http://www.margaretthatcher.org).

La Dama de hierro explica pormenores de la campaña, y se refiere a dos de sus episodios más notables, los hundimientos del crucero argentino “General Belgrano”, con 323 marinos argentinos muertos, y luego el del destructor británico “Sheffield”, con 20 muertos.

Thatcher justifica el hundimiento del “Belgrano”. “Uno de nuestros submarinos había estado siguiendo al ‘Belgrano’, que iba acompañado de dos destructores que portaban misiles Exocet. No estaba muy lejos de la zona de exclusión y a la luz de la información de inteligencia que teníamos sobre las intenciones de la flota argentina, no había dudas de que era una amenaza”.

“El submarino torpedeó al ‘Belgrano’, que luego se hundió. Los dos destructores que le acompañaban resultaron intactos pero tardaron en rescatar a los sobrevivientes del ‘Belgrano'”, escribió.

Thatcher recuerda luego el “día realmente malo” del hundimiento del “Sheffield”.

“Primero oímos que las bajas se limitaron a 20, y luego a 40. Nunca aprendimos el mejor modo de dar noticias tan malas. Nos hubiera gustado informar primero a los allegados. Pero los argentinos emitían comunicados, algunos verdad, otros mentira, antes de que conociéramos los hechos, y las esposas y familias pasaron unos días y noches agónicos”, recordó.

“También perdimos (un avión) Harrier aquel día. Fue un día realmente malo”, sentenció.

El texto desprende frustración hacia el gobierno estadounidense de Ronald Reagan y sus tentativas de mediar.

“Recibí también un informe del presidente Reagan, ¡afirmando que Galtieri estaba ansioso por evitar un conflicto! ¡No me resultó difícil responder a eso!”, explicó Thatcher, mencionando a Leopoldo Galtieri, el dictador argentino.

“¿Cómo podíamos pedir a nuestras fuerzas armadas que arriesgaran sus vidas sólo para contemplar una retirada si los argentinos querían jugar de esa manera? Una vez nos metimos, era para acabar el trabajo”, remató.

2 fallidos de CFK: No es una mera “autopia” “desde el 2 de julio a este 2 de julio de hoy del 2015”

Cristina Kirchner sobre Malvinas: "Somos gente de paz y lo seremos siempre"

 

2 fallidos de CFK: No es una mera “autopia” “desde el 2 de julio a este 2 de julio de hoy del 2015”

 

“No es voluntarismo. No es una mera “autopia” es que precisamente desde aquel 2 de julio a este 2 de julio de hoy del 2015. Las cosas vienen cambiando. Y no solamente vienen cambiando aquí en nuestro país donde comenzamos a “Malvinizar” que no significa un patriotismo jovonnista, al contrario…”

“60 minutos”: Convocatoria a Plaza de Mayo – 09/04/1982 NOTICIERO COMPLETO

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  • Como todos los fines de semana  dedicamos un tema especial a la cultura y la memoria de los argentinos.


“60 minutos” fue el noticiero de ATC desde 1979, conducido por José Gómez Fuentes, Silvia Fernández Barrios y María Larreta. Con la dirección periodística de Horacio Larrosa, el programa se convirtió en la herramienta de comunicación y el espacio de toma de posición de las Fuerzas Armadas.

Durante la guerra de Malvinas, la televisión, y en especial “60 minutos” jugaron un papel importante en la sociedad, ya que fueron los voceros oficiales de lo que pasaba en las Islas. El 2 de abril se transmitió el desembarco, y a partir del 12 de abril, ATC se instaló en Malvinas para transmitir en directo con la cobertura del periodista Nicolás Kasanzew.

Emisión del 09 de abril de 1982. Cobertura de la llegada del Gral. Galtieri al Estado Mayor Conjunto, acompañado por un conjunto de ciudadanos. Declaraciones de Galtieri a la prensa. Desde Ezeiza, la llegada de Alexander Haig, el Secretario de Estado de los EE.UU. Móvil desde la Cancilleria argentina y palabras de Nicanor Costa Méndez. Desde Comodoro Rivadavia el velatorio del soldado Mario Almonasid, caído en una batalla en Malvinas. Entrevista al Mayor Rende, quien vivió un tiempo en las Malvinas. Imágenes de ciudadanos en la Plaza de Mayo y la convocatoria para el día 10 de abril.

Diario inglés: “El Papa trabajó en un club nocturno” ¿Cómo trataron los medios la visita de La Reina Isabel a Francisco?

relevamiento diario ingles

 

el papa

 

 

 

PAPA 6

 

Bebida favorita – el Papa ama beber la yerba mate, la bebida similar al té que es muy popular en su país natal, Argentina. Se sirve en una calabaza y bebió con una pajita de metal.

Comida favorita – que es parcial a la paella y su postre favorito es un pudín de leche dulce llamado “dulce de leche”.

Trabajos anteriores – club nocturno. Francis reveló los pocos meses de su elección que durante su juventud había trabajado como guardia de seguridad en un club de noche en Buenos Aires. Como estudiante, él también barrió pisos y trabajó en un laboratorio químico.

 

DIARIO INGLES DICE QUE EL PAPA TRABAJO EN UN CLUB NOCTURNO

 

 

Queen reunirse con el presidente y el Papa en Roma (pero no mencionan las Malvinas)

papa malvinas

 

 

Como la Reina aterrizó hoy en Roma para ver al Papa, que era para una visita que fue corto, agudo y muy diferente a cualquier cosa que haya hecho antes.

Ella tiene, por supuesto, se reunió Papas antes. La audiencia de hoy con el Papa en el Vaticano Francisco era su séptima reunión con el Papa, ya que la princesa Isabel conoció a Pío XII en 1951: no signific

PD: En algunos casos se ha utilizado el traductor de google

Una cámara de fotos argentina, hallada por un isleño, guardó las imágenes tomadas por soldados en Malvinas

Fotomontaje de Javier Candellero

Una cámara de fotos argentina, hallada por un isleño, guardó las imágenes tomadas por soldados argentinos en Malvinas. Las huellas de la guerra no se terminan.

 

 El 17 de junio de 1982, tres días después de finalizada la guerra de Malvinas, un isleño encontró una cámara de fotos Kodak tirada en una de las calles de Puerto Argentino. Un par de meses después, reveló el rollo y se encontró con las fotos de varios soldados argentinos.

Guardó las copias y luego de varios años las digitalizó, con la esperanza de que alguna vez pudiera darlas a conocer en forma masiva para averiguar el destino de esos soldados (Ver galería de fotos).

El 2 de abril pasado, esta periodista escuchó la historia de la cámara y las fotos relatada por el protagonista del hallazgo, Derek Pettersson, que en esa ocasión oficiaba de chofer en un viaje de Puerto Argentino a Darwin para visitar el cementerio de los soldados argentinos caídos en la guerra.

Pettersson tiene 50 años y actualmente trabaja como guía de turismo, luego de tres décadas de dedicarse a las telecomunicaciones.

Nos contó que encontró la cámara en Crozier Place, la calle en la que se encuentran los galpones de las Falkland Islands Company que se suelen ver en las fotos de la capital de las islas. La cámara estaba en medio de un montón de basura y chatarra. Todo el pueblo estaba lleno de basura y chatarra, producto de los dos meses y medio que duró el conflicto. La máquina era del tipo de las descartables y no la conservó luego de haber revelado el rollo.

Pettersson recordó también que en la noche del 1° de abril de 1982 había sido convocado por la Falkland Islands Defense Force (Fidf, fuerza de defensa de las islas) de las que formaba parte. Precisamente, la foto de abajo lo muestra con el uniforme de las Fidf en ocasión de la conmemoración del 30° aniversario de haber sido convocadas por primera vez. La agrupación reunía a varios civiles que recibían alguna instrucción militar para oponer resistencia a una posible invasión.

Cuando los marines británicos se rindieron, también lo hicieron ellos. Pettersson, que por entonces tenía 20 años, estuvo dos horas como prisionero y enseguida fue liberado. “Me dijeron que no hiciera nada que no debiera, y nada más”, dice. Se fue a Port Louis, la antigua capital de las islas, a unos 30 kilómetros de Puerto Argentino (Stanley para los isleños).

El 3 de abril, Pettersson entregó a La Voz del Interior estas fotos para que sean publicadas y alguien pueda identificar a los soldados y, tal vez, contar sus historias.

¿Encontrarán estas imágenes a sus dueños? ¿Podremos saber quiénes eran, quiénes son, qué fue de ellos? Contamos con la colaboración de los lectores para que así sea.

Imágenes del día después

Imágenes de la posguerra. Después del 14 de junio y antes de que las cuadrillas militares limpiaran todo, Derek Pettersson alcanzó a tomar estas fotos. Arriba, las tumbas provisorias de los soldados argentinos en Puerto Argentino, donde estuvieron hasta que fueron trasladados a Darwin. En el centro, un avión argentino. Abajo, la comisaría de la capital de las islas, alcanzada por un misil británico originalmente destinado a la Municipalidad, donde se reunían militares argentinos.

La televisión fue el vocero de la guerra

“En la guerra, la primera baja es la verdad.” La frase, dicha en 1917 por el senador estadounidense Hiram Johnson, ha atravesado indemne el siglo XX y sus sucesivos conflictos bélicos, incluida la Guerra de las Malvinas. Y si hubo un vocero de esa guerra fue la televisión. Todas las emisoras estaban en manos del gobierno de facto y así como fue a través de la pantalla chica que la junta militar emitió sus comunicados de cada día, fue allí también donde más expuesta y a disposición de la memoria social quedó la censura periodística, anunciada, incluso, oficialmente.

“Todos los informes y noticias del exterior, cualquiera sea su procedencia y medio utilizado y toda información relacionada con aspectos que hacen al desarrollo de las operaciones militares y de la seguridad nacional, quedan sujetos al control del Estado Mayor Conjunto, previo a su difusión por los medios informativos, sean éstos orales, escritos o televisados”, dispuso la junta militar (Boletín Oficial, 30 de abril de 1982).

LA GUERRA DESDE ATC

Los canales capitalinos, como cualquier órgano periodístico, estaban obligados a tener como única fuente de información el Estado Mayor Conjunto, y de allí no sólo emanaban las noticias oficiales, sino que también era en sus dependencias donde en alguna ocasión se citaba a periodistas televisivos para proveerlos de comunicaciones oficiales.

Los canales del interior apenas podían “reproducir el informativo del canal de Buenos Aires con el que había convenio y llenar huecos con noticias de la radio o el teletipo”, recuerda la periodista Silvia Martínez, ganadora, en 1999, de dos premios Emmy por “Malvinas, la guerra nunca más”, de CBS Telenoticias, pero entonces, cronista de 20 años en Canal 13, de Santa Fe de la Veracruz.

La censura era, por lo tanto, la moneda corriente en todo el país. No obstante, ATC fue, de todos, el canal que más hizo para ganarse el mote de “vocero oficial”. En verdad, con ventajosa perspectiva, veinte años después parece obvio reconocer por qué esa emisora ocupó tal lugar neurálgico.

Primero, porque como cabeza de la cadena oficial ATC era origen de transmisión de todos los comunicados de la junta militar. Segundo, porque allí se dispuso que los corresponsales extranjeros tuvieran su sala de prensa (incluso Entel había dispuesto en el control central del canal las cabinas de telefonía, medio de comunicación por excelencia en tiempos en que el satélite no era lo que es hoy). Tercero, porque ATC fue el único en tener un corresponsal propio, Nicolás Kasanszew, en las islas. Cuarto, porque “60 Minutos”, su programa de noticias, era el de mayor audiencia. Quinto, porque en ATC se realizó la maratón solidaria “Las 24 horas de Malvinas”, conducido por Pinky y Cacho Fontana, para un fondo patriótico que quedó en la memoria popular como fraude patriótico. Quinto, porque esa emisora montó una repetidora en Puerto Argentino. Sexto, y menos conocido, porque con personas de ese canal fue que la inteligencia militar montó Radio Liberty, hecha en inglés y para disuadir al enemigo.

“VAMOS GANANDO”

No todos los que fueron las caras de ATC en aquellos días están dispuestos a recordar. Algunas de las estrellas de entonces, como Juan Alberto Badía, reconocen hoy que durante la guerra “se vivía en una nube armada” debido a la absoluta falta de información. “Aunque fue un episodio aislado, como si fuera hoy -agrega el entonces conductor de “Sábado de todos”-, tengo presente una tarde en que me llevaron para mostrarme un video de cómo la Argentina iba ganando la guerra. Era un programa que iba a salir al aire después del mío y querían que lo viera para que lo anunciara”.

Pero otros eran los que estaban cerca de las noticias. “Vamos ganando”, decía en ATC José Gómez Fuentes, el conspicuo periodista de “60 Minutos”, que llegó a informar que se había averiado al portaaviones británico Invencible -que volvió, de hecho, sano y salvo a Gran Bretaña-. Gómez Fuentes falleció a fines de junio de 1992, días después del décimo aniversario de la derrota argentina. En vida, alguna vez, a modo de revisión histórica, declaró: “Mi país estaba en guerra, y si me pedían que dijera que Gardel estaba vivo y eso contribuía al triunfo yo no tenía ningún inconveniente en decirlo”.

No estuvo solo en “60 Minutos”: Silvia Fernández Barrio, Oscar Otranto, María Larreta y Enrique Alejandro Mancini fueron sus compañeros, bajo el liderazgo del productor periodístico Horacio Larrosa.

Un detalle: tanto Oscar Otranto como Silvia Fernández Barrio renunciaron, por supuesto sin preverlo, dos días antes del conflicto. “Tuve una diferencia con Larrosa y renuncié, pero como tenía contrato hasta fin de año me mandaron a hacer “Sábado de todos””, rememora Otranto.

Idéntico destino tuvo Fernández Barrio. De hecho, fue debido a la partida de estos dos integrantes del staff de “60 Minutos” que ingresó Nicolás Kasanszew. Después, sin tener relación directa con partidas, permanencias e incorporaciones, para unos nombres de ese equipo más que para otros llegó el estigma de haber sido partícipes de lo que para el público pasó a ser ejemplo de manipulación.

De Nicolás Kasanszew se dijo, incluso, que había hecho algún dinero con las necesidades de los soldados. En estos días el periodista reside en Miami, donde trabaja como reportero en la señal Telemundo. “Estoy quemado”, le dice a LA NACION, como argumento para negarse al reportaje telefónico, y durante ese breve trámite queda claro su convencimiento de que los medios argentinos no le han hecho justicia a su historia.

AGUJEROS NEGROS

Volver sobre los pasos que daba el material periodístico hasta llegar a ATC es emprender una ruta laberíntica. Las impresiones de quienes circulaban por el canal en esos días son como fragmentos de recuerdos que a veces coinciden con los de otros y, en otras ocasiones, se niegan entre sí. Es como si tantísimas personas hubieran habitado territorios separados.

Hay quienes juran haber visto “con sus propios ojos” que la isla de edición del noticiero -la estructura interna de ATC es vidriada- estaba tapada por un cortinado negro para evitar que las imágenes que llegaban desde las Malvinas fueran vistas, simplemente al pasar, por el personal de la emisora.

Hay quienes agregan a ese recuerdo lo que se comentaba sotto voce : que allí se cortaba mucho del material enviado por Kasanszew y que algún inescrupuloso vendía lo descartado a 200 dólares el videocassette.

Pero hay también quienes aseguran no haber visto jamás tal telón negro. Silvia Fernández Barrio, que hasta el año pasado condujo en la señal P&E el ciclo “De frente”, es una de ellas.

“El material que mandaba Nicolás desde las Malvinas nunca llegaba al canal antes de pasar por el comité militar. Si él nos había dicho que había enviado nueve cassettes llegaba uno, y de diez minutos. Una vez resultó que el material había quedado en Bahía Blanca, y otra vez fue retenido en Río Gallegos.”

Todo deja la sensación de una verdad esquiva y más interrogantes que respuestas surgen al reconstruir este fragmento de la historia televisiva.

Permanecen, eso sí, inalterables en la memoria individual de cada argentino un vertiginoso videoclip con la voz que clama “Que venga el principito”, los aros de oro que donó Pierina Dealessi y el slogan “Argentinos, a vencer”. .

FUENTE http://www.lanacion.com.ar/385293-la-television-fue-el-vocero-de-la-guerra

“60 minutos”- Guerra de Malvinas – Primer Combate – 1982 / VIDEO

“60 minutos” fue el noticiero de ATC desde 1979, conducido por José Gómez Fuentes, Silvia Fernández Barrios y María Larreta. Con la dirección periodística de Horacio Larrosa, el programa se convirtió en la herramienta de comunicación y el espacio de toma de posición de las Fuerzas Armadas.

Durante la guerra de Malvinas, la televisión, y en especial “60 minutos” jugaron un papel importante en la sociedad, ya que fueron los voceros oficiales de lo que pasaba en las Islas. El 2 de abril se transmitió el desembarco, y a partir del 12 de abril, ATC se instaló en Malvinas para transmitir en directo con la cobertura del periodista Nicolás Kasanzew.

Imágenes desde Islas Malvinas, que muestran un Avión Sea Harrier derribado. Silvio Uberman, periodista del noticiero 60 minutos presenta desde estudios testimonios de la Guerra de las Malvinas: el sepelio de un piloto inglés y el Capellán del Ejército argentino impartiendo la extremaunción en Darwin.
02/05/1982. Desde Puerto Argentino, el cronista Nicolás Kasanzew, recorre el Hospital de campaña y entrevista a los soldados heridos, al Oficial médico Piñataro, y testimonio de Sergio Novo. Declaraciones del médico Capitán Corredo y del Mayor Ceballos, Director del Hospital de Campaña. Primera misa en Puerto Argentino, con la presencia del General Daher y el Gobernador de las islas, General Menéndez.
03/05/1982. José Goméz Fuentes, periodista de 60 minutos, presenta los daños ocurridos luego de los primeros combates, la pista de aterrizaje de la base aérea Militar Malvians, y el testimonio de del Comodoro Mendiberry. Además, imágenes de la bomba Berlingo del Sea Harrier no detonada en el campo de batalla junto con una carta de aliento escrita por el hermano de un combatiente en las Islas. Cierre de Ramón Andino desde los estudios de 60 minutos. 1982

Tapa de “EL PAÍS”: “Madrid, Londres y Gilbraltar asumen un nuevo marco de diálogo”

 

Probablemente, la cadena de conflictos que en las últimas semanas han elevado la tensión en Gibraltar —el acoso a los pesqueros, el lanzamiento de 70 bloques de hormigón en la bahía de Algeciras, las colas kilométricas en la Verja— no habría llegado a producirse si hubiese existido un canal de diálogo entre las partes. Tanto como el hecho en sí, lo que más ha irritado al ministro de Asuntos Exteriores,José Manuel García-Margallo, ha sido la falta de información previa, la “política de hechos consumados” del ministro principal del Peñón,Fabian Picardo.

El 26 de enero de 2012, solo un mes después de la llegada del PP al poder, Margallo escribió una carta a su homólogo británico, William Hague, en la que —además de quejarse de que el primer ministro David Cameron hubiese defendido el derecho de autodeterminación de Gibraltar en el Consejo de Europa— le reclamaba la reanudación de las conversaciones bilaterales entre Madrid y Londres en torno a la soberanía del Peñón, interrumpidas desde 2002; y le manifestaba la voluntad española de “proseguir las conversaciones sobre cooperación regional siempre que sea de una forma equilibrada”. En términos menos diplomáticos: España daba por finiquitado el Foro Tripartito, en el que Gibraltar se sentaba de igual a igual con dos Estados, el español y el británico, por considerarlo desequilibrado. El acta de defunción del Foro Tripartito, que no se reunía desde 2009, provocó un impasse, pues mientras Picardo se empeñaba en resucitarlo, Margallo proponía un nuevo marco cuatrilateral, en el que la Junta de Andalucía debía sumarse a los representantes de Madrid, Londres y el Peñón.

España no pone condiciones para dialogar, pero mantiene la presión

En los últimos días, sin embargo, a pesar de las amenazas y roces, España, Reino Unido y Gibraltar se han puesto de acuerdo en un aspecto fundamental: cuál debe ser el nuevo marco de diálogo que sustituya al Foro Tripartito. La primera que hizo referencia pública a este asunto fue la Oficina de Información Diplomática (OID), que el pasado día 7, tras la conversación telefónica entre Margallo y Hague, aseguró: “Ambos ministros se han comprometido a trabajar para resolver la situación, creando grupos de trabajo ad hoc en los que, además de Reino Unido y España, estén presentes aquellas otras autoridades que puedan tener competencias en estas materias”. Más lacónico fue el Foreign Office: “[Ambos] estuvieron de acuerdo en la necesidad del diálogo, en el contexto de la propuesta del secretario de Exteriores de abril del año pasado para explorar [fórmulas de] diálogo ad hoc que incluyan al Gobierno de Gibraltar”.

Nadie, hasta ese momento, había explicado cuál era esa fórmula ni en qué consistía. En el memorándum remitido el pasado martes por el Gobierno español a la Comisión Europea se cuenta así: “España planteó una nueva oferta de diálogo consistente en negociar entre el Reino Unido y España los temas relativos a la soberanía y a cuatro bandas en materias que no afectasen a la soberanía o la jurisdicción. El secretario Hague aceptó el diálogo ad hoc a cuatro bandas en asuntos de pesca y medioambiente en su carta de 14 de abril de 2012 al ministro García-Margallo. Lamentablemente, y a pesar de la plena disponibilidad española para ello, ninguno de los diálogos sobre estos temas ha podido iniciarse hasta la fecha”.

La causa de que estos grupos no se hayan puesto en marcha está en el rechazo de Picardo. “La carta [de Hague de abril de 2012] no acepta la propuesta de Margallo de pasar a conversaciones bilaterales o cuadrilaterales. De hecho, expresa lo contrario”, aseguró el pasado miércoles el Gobierno gibraltareño. Según su versión de la misiva —de la que tiene copia y en cuya elaboración asegura haber participado—, Hague reiteró “el continuo y firme compromiso del Reino Unido con el foro trilateral”.

Margallo se dirige a Hague, el miércoles en Bruselas. / OLIVIER HOSLET (EFE)

¿Qué decía la discutida carta? Según fuentes que han tenido acceso a la misma, el secretario del Foreign Office empezaba lamentando que España no quisiera seguir participando en el Foro Tripartito y reiterando la “inalterable” posición británica sobre la soberanía del Peñón.

No obstante, “aunque nuestras respectivas posturas sean bastante diferentes, los últimos acontecimientos han puesto de relieve una vez más la necesidad y el beneficio que implica mantener un diálogo regular en el que participe el Gobierno de Gibraltar”, explicaba Hague.

¿Cómo hacerlo? Tras consultar con sus asesores la forma de estructurar un diálogo constructivo sobre Gibraltar, Hague lo explicaba así: “Nuestra propuesta es participar en un tipo de diálogo flexible y receptivo para poder trabajar juntos en los asuntos concretos que vayan surgiendo. Desde mi punto de vista, todas las partes relevantes y pertinentes han de reunirse sobre la base de grupos constituidos ad hoc […] Por ejemplo, asuntos como la pesca o el medio ambiente requerirían la participación de las autoridades competentes”.

Para España había pocas dudas de que las autoridades competentes en materia de pesca o medioambiente eran, además de los Gobiernos de Londres y Madrid, las autoridades gibraltareñas y la Junta de Andalucía. Es decir, un foro cuatripartito en lugar del tripartito. Pero el número es lo de menos, alegan fuentes diplomáticas, pues podrían sumarse representantes del Campo de Gibraltar. Lo importante era borrar la imagen de las tres banderas —española, británica y gibraltareña— en pie de igualdad.

La negativa de Picardo a renunciar a la negociación a tres bloqueó la oferta

Pese a que la propuesta partió del Foreign Office, los británicos no han querido dar un paso sin el visto bueno de los gibraltareños. Y ahí es donde se ha producido un cambio en los últimos días. Si ya el pasado martes el Gobierno del Peñón hablaba de reuniones ad hoc “como alternativa a conversaciones bilaterales, trilaterales y cuatrilaterales” —insinuando así que Margallo no se salía con la suya—, este viernes fue mucho más claro: “El Gobierno de Gibraltar reitera expresamente su buena voluntad y disposición para entablar un diálogo constructivo y de colaboración con España en el futuro inmediato, ya sea en el Foro Tripartito o en foros ad hoc”.

La aceptación por las tres partes de un nuevo marco de diálogo supone, según las fuentes consultadas, el desbloqueo de la situación. “España no pone ninguna condición para sentarse a dialogar, podemos hacerlo mañana mismo”, aseguró un alto cargo de Exteriores. Eso no significa que desaparezcan los problemas. “Las medidas de presión se mantendrán hasta que Gibraltar retire los bloques de hormigón, porque lo contrario sería aceptar hechos consumados”, agrega el mismo alto cargo. Y es que España no solo no reconoce que Gibraltar tenga aguas territoriales, sino que además los bloques están en aguas contiguas al istmo, que nunca fue cedido por el Tratado de Utrecht. Por lo que constituyen una doble ilegalidad.

Mientras no se retiren, el Gobierno se propone seguir adelante con la imposición de una tasa de congestión a los vehículos que entren o salgan de la colonia o las restricciones a los vuelos que utilizan el aeropuerto del Peñón, Pero al menos se abre la posibilidad de dialogar.

“Las Islas del Viento”. Un documental que recorre los años previos a la guerra de Malvinas / VIDEO

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Con el relato de Roberto Carnaghi, y musicalizado por el cantautor Daniel Argañaraz, el documental recorre los años previos al conflicto de Malvinas, período en el cual se habían concretado una serie de acuerdos de comunicaciones, que acercaron por primera vez en más de un siglo de desentendimiento, las posturas de Argentina e Inglaterra.
Durante más de 10 años de tratativas y negociaciones, en este período distintas necesidades de los isleños que con el consentimiento de Inglaterra fueron subsanadas por la Argentina, hicieron que la posibilidad de la restitución de Malvinas fuera una cuestión de tiempo, malograda por los distintos factores profundizados en el documental.
El ensamble de una pista de aterrizaje, la construcción de una planta de almacenaje de combustible de YPF y Gas del Estado, acuerdos migratorios, educativos, de suministros y de servicios aéreos fueron algunos de los pilares de entendimiento alcanzado entre las décadas de 1960 y 1974 que se presentan con un abundante e inédito registro fílmico y fotográfico (tanto costumbrista como oficial) que redescubre la vida en las islas a mediados de siglo pasado y es presentado por los mismos protagonistas que participaron de los acuerdos de comunicaciones entre el archipiélago y el continente.

Diario Uruguayo dice que Las Malvinas son de “Los Orientales”

Ni británicas ni argentinas: las Malvinas son uruguayas

Por  (laura.fort@eldiario.com.uy) | Sábado, 16 de febrero del 2013

Ni argentinas ni británicas. Uruguay es, por razones históricas y legales, el único legítimo soberano de las islas Malvinas, según un libro publicado hace pocos días cuyo objetivo es “desnudar las fantasías” que imperan sobre este enconado conflicto.

“Las Malvinas. ¿Son uruguayas?”, es el estudio en el que Juan Ackermann y Alfredo Villegasconcluyen lo que hoy día puede parecer un absurdo: que las Malvinas deberían gobernarse desde Montevideo, como en la Corona española y como fue reconocido en diversos momentos por Gran Bretaña, España e incluso el Senado argentino.

La obra ha sido presentada con gran éxito durante el presente verano austral en  Punta del Este.

El libro “no está hecho para levantar polémica, está hecho para contar la verdad y para permitir una solución muy sana al problema, que es la de sacar los eslóganes por ambas partes”, explicó en una entrevista con Efe Ackermann entre las ruinas del antiguo Apostadero Naval de la Real Armada española en Montevideo.

Desde ese hoy desolado lugar fueron gobernadas entre 1777 y 1814, con total independencia del virreinato del Río de la Plata, las costas patagónicas, la Tierra del Fuego, el Estrecho de Magallanes y el archipiélago de las Malvinas, jurisdicción que Uruguay heredó formalmente de España y que le fue usurpada por británicos y argentinos durante todos estos años.

La tesis no debe ir tan desencaminada si el propio presidente de Uruguay, José Mujica, se atrevió a bromear sobre el tema el año pasado al participar en la fiesta del 25 de mayo en la Embajada argentina en Montevideo, en el aniversario de la revolución que condujo a la independencia del vecino país.

“En el reclamo de islas Malvinas no somos desinteresados, después discutiremos si son argentinas o son uruguayas. Al fin y al cabo, en tiempos de la colonia, las Malvinas se atendían desde el puerto de Montevideo. Vaya contradicción”, manifestó ante las risas del auditorio.

Ackermann alega que existen numerosos documentos que prueban el reconocimiento británico de la soberanía española sobre las Malvinas y que, por lo tanto, cuando éstos ocuparon por la fuerza las islas en 1833 vulneraron a sabiendas al soberano legítimo de las mismas, lo que convierte en ilegal su presencia allí.

También hay textos que prueban que cuando se disolvió el imperio español, éste nunca cedió a Argentina la soberanía sobre las Malvinas, algo que sí hizo en 1841 cuando firmó un convenio con Uruguay en el que se reconocían como uruguayos todos los territorios dominados por el Apostadero de Montevideo.

Así pues, Argentina ocupó también de forma ilegítima las islas entre 1820 y 1833, aprovechando el caos que reinaba en aquella época en lo que entonces era la Banda Oriental, ahora Uruguay.

Entre otras paradojas históricas, Ackermann apuntó que en 1858 España y Argentina llegaron a un acuerdo que reconocía a Buenos Aires la posesión de territorios del virreinato “sin que se modificara en absoluto lo referente a las posesiones uruguayas”.

Sin embargo, para este arquitecto y entusiasta aficionado a la investigación histórica lo más llamativo surgió en la década de los 70 del siglo pasado, cuando el Senado argentino aprobó una resolución de apoyo a las reclamaciones uruguayas sobre la Antártida.

Y lo hizo basándose en el acuerdo uruguayo-español que cedía a los primeros las Malvinas.

“De algún modo el Senado argentino reconoció esa soberanía uruguaya. Debe ser que no leyeron el Tratado, o que estaba en la letra chica, no sé qué pasó”, indicó Ackermann, uruguayo como Villegas, aunque este último es de origen argentino.

La ausencia de un reclamo formal uruguayo por la situación en las islas es para el investigador lógica desde la perspectiva histórica, ya que desde 1814 hasta 1830, lo que hoy es Uruguay fue ocupado por argentinos y brasileños en varias ocasiones.

“Y cuando en 1830 se declara la independencia, los acuerdos establecidos entre Argentina, Brasil y el Reino Unido impedían la creación de un Ejército y una Marina, lo que hacía imposible mantener las Malvinas”, añadió.

La revelación, en opinión de Ackermann, debería servir para que las partes en conflicto por las Malvinas rebajen sus “decibelios” y apuesten por una solución racional, no basada “en las actitudes futboleras” que imperan ahora.

“Así no se llega a ninguna parte. Jamás se van a poner de acuerdo así, además de que ninguno lleva la razón”, se lamentó.

En cualquier caso, la “única solución posible es política”, con potenciales variantes que incluso podrían incluir la participación uruguaya en el debate, concluye el investigador.

EFE