Orlando Barone le escribe a Cristina

BARONE 22
La bienvenida
será espectacular.
(Sin error ni inconsciente
ni acto fallido).
Espectacular en sentido
admirativo y lingüístico;
espectacular el pueblo
que la espera y recibe.
Espectacular la Argentina.
Los “malvinientes”,
en cambio,
no le darán
la bienvenida.
Ni el lunes
ni el martes
ni nunca.
Seguirán deseando
la despedida.
.
No saben ni pueden
bienvenir
porque nunca
tienen bienvenidos.
Los excita la desgracia
y no la gracia de la vida
y el diagnóstico feliz
los deprime.
Por más que quieran
que la vuelta dé vuelta
el rumbo, no hay razón
ni sinrazón para cambiarlo.
“Como decíamos ayer…”
recordará al volver, ella,
“ La Bienvenida”.
Y aunque algunos se
tapen las orejas o
hagan ruido, o rumien
entre dientes para no oirla,
lo que ella dirá
en voz alta, o en voz queda,
será espectacular:
lo escuchará el oído
de la patria.

El nuevo poema de Barone: «Tintoreritos»

El periodista Orlando Barone publicó este lunes un poema contra las «balas de tinta»,inspirado en una frase que realizó la semana pasada la presidente Cristina Fernández,durante un acto en Berazategui.

 

El panelista de 678 tomó la frase «Hay balas de tinta que intentan derrocar gobiernos populares», y bajo el título «Tintoreritos» escribió una columna de opinión donde cuestiona el papel de los medios, en referencia directa al grupo Clarin.

 

En el texto, publicado en el portal Diario Registrado, Barone cuestionó a los «medios dominantes» que «tiñen, enturbian y oscurecen la vida de quienes viven leyéndolos».

 

Además, se refirió sin nombrarlo al periodista Nelson Castro quien se «permite diagnosticarles síndromes a otros», en referencia a los dichos del conductor de «Entre Líneas» quien sostuvo que la presidente padece el «síndrome de Hubris».

 

 

Este es el poema entero:
Aunque sus deseos serían

que las balas fueran

de plomo, se excitan

disparando balas

de tinta

y esperan con regocijo

las consecuencias.

Los tintoreritos

tiñen, enturbian

y oscurecen la vida de

quienes viven leyéndolos

y escuchándolos

empujados por la inercia del hábito

que los sujeta a la amarra

y que les desgana la voluntad

y la «involuntariza».

Los periodistas dominantes,

de los medios dominantes,

del grupo dominante

se arrogan el uso dominante

de la fuerza crítica

amparados

en la omnipotencia

de representar el rating

de los ciudadanos.

Y actúan como impostores

neutrales

para públicos perdidos

en el atávico aplauso

a quienes los engañan.

También  los aplauden

líderes partidarios

que con tal de ser movidos

por el titiritero

renuncian al «yo»

y van cambiando de ritmo

al compás ideológico

de las mudanzas.

Dudoso  ejercicio la metralla

periodística,

que en la Argentina actual

fertiliza en golpistas

corporativos

y en intrigantes

consentidos por la fama

y el rango de contratos

que premian prósperamente

sus servicios subterráneos

como si fueran los más altos.

Tanto ataque entintado

de televisión, de radio ,

de diarios, de cacerola

y de agenda dominante

forma parte de la «gran escala»

exigida por un grupo

de comunicación

tentacular, polimorfo,

anfibio, satelital

y «cautelarístico»

para expandir su cacería

contra el Estado

insolentemente popular

que no se amolda

a la resignación política.

Los tintoreritos, presumidos,

se permiten diagnosticarles

síndromes a otros.

Siendo que ellos padecen

de despatriotismo,

de rémoras cipayas

y de claudicación colectiva.

Sin verguenza cargan

esa deshonra

con  falsa honra inexplicable.

No obstante

ya hay partes de la vida

Argentina fortificadas

a las que el estruendo

de las balas de tinta

llega debilitado e inocuo.

Casi idiotizado

por su origen opositor

recurrente.

Claro que es cierto el fin de ciclo.

Y será celebrado democrática

y jurídicamente. Y justicieramente.

El fin de ciclo del dominio balístico

de los tintoreritos

y el paulatino desarme

de sus instigadores.

FUENTE

Cuando Victor Hugo le dijo «miserable” a Barone (Nuestro Homenaje en el día del amigo)

Reproducimos un artículo del desaparecido diario crítica de fecha 09.06.2009

 

Duras acusaciones entre víctor hugo morales y orlando barone
Jugando a los dardos con el enemigo


A pocos días de las elecciones, los periodistas que se hacían chistes en la mañana de Continental se acusan de falta de independencia. En Canal 7, Barone dijo que esa radio está ligada al campo. Ayer, en su programa, Morales lo llamó “miserable”.

Hasta hace unos meses, Víctor Hugo Morales y Orlando Barone compartían la mañana de Continental y se hacían chistes al aire. Hoy, se tiran dardos desde diferentes emisoras: el actual columnista de Canal 7 acusó al periodista deportivo de recibir plata del campo para hablar mal del Gobierno, a lo que el conductor de radio retrucó desde su programa, La mañana, que algunos periodistas eran pagados por el Gobierno para atacar a colegas disidentes. Y así, a pocos días de las elecciones, la polémica cruzada puso en duda la independencia de dos referentes mediáticos que, hasta ahora, eran marca de sobriedad.

La historia empezó así: el jueves pasado, el programa de análisis de medios 678, que se transmite por Canal 7 y que tiene a Barone como columnista, puso al aire un informe que se titulaba “La radio ataca: la intencionalidad de Víctor Hugo”, en el que se reproducía un compilado con declaraciones de Néstor Kirchner y Alfredo De Angeli puesto al aire en el programa de Víctor Hugo y que, según el análisis de los panelistas, estaba editado con animosidad, a favor del campo. Al finalizar, Orlando Barone comentó: “Yo trabajaba en ese programa y por algo no lo hago más”. A lo que Luciano Galende, otro de los columinstas, agregó: “Podemos decir que Continental es una radio ligada al campo”.

El lunes pasado, Víctor Hugo abrió con esta frase: “Saludo en su día a todo periodista que no esté alquilado en su conciencia ni en su alma”. Y sin hacer referencia en ningún momento al nombre de su antiguo columnista, Barone continuó: “Yo tuve un programa en Canal 7 pero con el cambio de algunos directivos no pudimos quedarnos más ahí, y ahora en ese lugar están quienes sí pueden decir lo que el Gobierno quiere que digan” –comentó en obvia alusión al programa 678–. “Son asalariados del poder de turno y mi temor que es que crean que no nos damos cuenta. No hay problema en trabajar en Canal 7, lo miserable es trabajar en un programa de opinión a favor del Gobierno pagado por el Gobierno y que opinen contra otros que no piensan como el Gobierno”, remató.

Consultado por Crítica de la Argentina, Barone dijo estar al tanto de la respuesta que Víctor Hugo había dado al aire, pero no quiso intervenir. “No voy a decir nada al respecto”, se excusó. En el informe televisivo se remarcaba que el micro de la producción de La mañana favorecía al campo, con la imitación de un tema de Los Redondos –“Vamos las bandas”– como cortina, cuya letra decía: “Y cuánto vale decir que sos lo nuevo y seguís haciendo lo de siempre” en referencia a Kirchner, y con el clásico “Zanguango” de Leo Maslíah: “Soy un imbécil, soy medio tarado, soy nulo, soy un retardado”, linkeado con el “pelotudo” con el que De Angeli se refirió al ex presidente días atrás.

Víctor Hugo hizo su descargo durante la mañana de ayer. “Lo hicieron para poder justificar algo que no les había gustado, pero era algo artístico sobre lo que yo no tuve ninguna responsabilidad; me pareció que estaba muy bien hecho y que nos permitía situar un tema en pocos minutos. Pero se tomaron de eso para decir que éramos la radio del campo”.

A modo de conclusión, insistió: “No es lo mismo una pelea entre periodistas pagados por empresas privadas que uno que habla desde la ventanilla del Gobierno para atacar a otros periodistas. Es una vergüenza, eso es lo más bajo que se puede caer”. Luego, incluyó a la propia audiencia en la polémica: “Hay muchos llamados, no sé si ponerlos al aire porque todos están en sintonía con este programa, lo que es lógico, y muchos repiten la palabra ‘miserable’ que yo no quería decir”.

El round siguió anoche en 678, donde, en el marco del día del periodista, Barone reforzó: “Muchos de los periodistas que trabajan para empresas se dejan adular y endulzar por los dueños de esos medios que les dan espacio y columnas. Otros prefieren mantenerse en sus principios y por eso, muchas veces, se quedan sin trabajo”.

PELOTUDOS: Nuevo poema de Orlando Barone

La palabra “boludo” tiene su balada
y su canción inolvidables.
Isidoro Blaisten y Gianfranco Pagliaro
-ya extintos-
son sus culpables.
“Pelotudo”, en cambio,
es de autor anónimo,
aunque en su difusión, últimamente,
tuvo mucho que ver Federico Luppi
en una respuesta también inolvidable.
El plural colectiviza las palabras.
Las multiplica.
Ya que los pelotudos
se afanan por merecerla
racional, volitiva y conscientemente.

Entonces se suman “pelotudos”.
Escuchen ese plural:
suena como si sonaran
cabezas huecas
golpeadas por el odio.
Y aún más: por estar orgullosos
de sentirlo pelotuda y pelotudísimamente;
antikichnerística, antiargentinísticamente.
y cacerolamente.
E imperdonablemente.
Porque ser pelotudos
no los prescribe de su deserción histórica
ni de su sedición permanente.
Ni los absuelve de su autoproscripción pelotuda.
Parecen más, es cierto.
Es que los pelotudos
tienen resonancias mediáticas trascendentes.
Y abandonadas ya sus expectativas de lucidez,
de comprensión polìtica y de generosidad popular,
se procuran escándalos y ofensas
para realimentar su pelotudez invencible.
E “incorregible” citando a Borges
al revés con libre albedrío.
Los pelotudos son una parte de la Argentina.
La comprometen mal, a que se parta
en pedazos tristes.
Son pelotudos y no saben qué se siente
en un país entero.
Con toda la gente adentro.
Y con pelotudos incluidos.
Pelotudos.

FUENTE

Barone y su nueva poesia dedicada a Francisco

«PAPANATOLOGÍA»

Lo papal no es presidencial;
Lo teológico no es ideológico;
Lo humano no es divinidad.
La militancia no es pastoral y
evangelizar no es peronizar
ni desperonizar.
Tampoco «kirchnerizar»ni «cristinizar»
porque para eso está La Cámpora
que está en todas partes.
El Papa es el Papa.
Un Gobierno es un Gobierno.
El pueblo
es el pueblo. Y Dios es Dios.
Los pobres tienen dueños
y por eso son pobres. Y los ricos
son ricos en cualquier religión.
Los mercaderes del templo
siempre vuelven.
Y la Fe a veces es adúltera
y ocupa el corazón de genocidas.
Hoy los papanatas pasan por doquier.
Sean papanatas devotos, ateos o agnósticos.
Los hay en la tierra como en el cielo.
Y hasta uno mismo
puede esconder alguno sin saberlo.
Hay otros que sí lo saben: son los papanatas
que sienten salirse lágrimas
de los ojos que en lugar de saladas
son papales y dulces, pero falsas.
La «papanatalogía» es una enfermedad
de los papanatas que se meten con la teología.
Y la de los papanatas que se inventan un Papa
a imagen y semejanza
sin mirarse en el espejo,
y le causan un inmerecido castigo.
Pero no esperen que un jesuíta perspicaz y sagaz
les haga caso. El invento no les va a resultar.
Francisco es Francisco.
Y ya elaborará él una receta eficaz contra la «papanatalogía» que cunde.
Un buen papado la cura.
Mejor un Papa argentino que uno británico
y uno jesuita que uno del Opus Dei.
Y mejor que mejor es que Francisco
haya sido elegido por el pueblo de Dios.
Porque así no necesita intervenir
en ninguna otra elección terrena.
Amén

ZULMA LOBATO EXIGE UN LUGAR EN LA TV PÚBLICA ¿Y SI ESTA BARONE, PORQUE NO?

Zulma Lobato reclama su lugar en los medios, y está dispuesta a llegar hasta la presidenta Cristina Fernández para pedirle un espacio en la TV Pública.

“Quiero que me den trabajo porque estoy prohibiida en la televisión. Le voy a mandar una carta a la Presidenta para que me den trabajo en la TV Pública. No puede ser que con cuatro años que tengo de carrera no pueda estar en televisión“, aseguró en “Hola Chiche” por Radio 10.

La mediática confía en que tendrá una respuesta en el corto plazo porque “un político me dijo que como soy muy conocida, me van a contestar“.

La vedette, despechada porque en los canales de aire le dijeron que está “prohibida”, se quejó del nivel existente en la “caja boba” y dijo que “hay programas que son un asco”.

“Es un asco la televisión de ahora, la chicas muestran los culos. No entiendo por qué no se hace nada para mejorarla“, disparó.

Sin embargo, el personaje surgido de la mano del programa de Anabela Ascar afirmó que “el público me adora, en Mar del Plata lo comprobé porque me sacaron más de cien fotos“.

FUENTE

Orlando Barone «No hay alargamiento de pene que les sirva»

El periodista de «678» propuso eso en una columna. «Que se vayan los políticos que se hacen los demócratas», exigió. Habló de cacerolas y la «catarsis clasemediera urbana». «No hay alargamiento de pene que les sirva», escribió el cronista

Orlando Barone realizó una furibunda crítica a quienes piensan diferente a lo que indica la doctrina «ultra k». Quizás exagerando su posición de defensor del modelo, el periodista de «678» pidió que se fueran de la Argentina aquellos que estuvieron de acuerdo con los abucheos a Amado Boudou en un acto en San Lorenzo y los insultos a Axel Kicillof en Buquebús.

Pero su lista se amplió.

Barone se refirió en durísimos términos a quienes según él «gozaron» desde sus casas con lo ocurrido por los funcionarios del gobierno nacional.

«Sí, tienen razón quienes se anotan en la tendencia de que se vayan todos. Sí, que se vayan ellos. Los que patotearon a Axel Kicillof y a Amado Boudou y los que desde sus casas la gozan con la cobardía más cobarde», sentenció.

También le dedicó un párrafo de su columna escrita en «Diario Registrado» a sus colegas periodistas: «Que se vayan los periodistas que instigan a la agresión y le echan combustible. Y los que cada día se colonizan más y más se ensucian al servicio servil de sus patrones. Que se vaya el periodismo conservador y alcahuete todavía bien pago por un público que ya debería estar despabilado de que le está pagando a sus manipuladores», prosigue.

El cronista continúa con su brote descriptivo y comete un exabrupto de difícil comprensión: «Que se vayan los políticos que se hacen los demócratas pero justifican los ataques y los insultos. Impotentes y disfuncionales por vocación propia, no hay alargamiento de pene que les sirva ni cacerola gourmet que les satisfaga».

«Sí, que se vayan los odiadores. Y los pusilánimes que, estando recalientes de odio, quieren disfrazarse de tibios que no están en ningún bando. Solo están especulando, sin jugarse, en su propio corralito de éxito o de rating».

Barone, quien durante la dictadura trabajó para Clarín, repite en su columna: «Sí, que se vayan no sé adónde todos ellos: si a la mierda o al final de los tiempos. Porque la Argentina necesita que se vayan. Son un lastre insanable. No hay argumento sensato, comparación empírica ni urna llena de votos populares que los convenzan. No hay inclusión que los excluya de su pasión por la xenofobia».

Promediando su pensamiento, Barone se la agarra contra la clase media: «Tienen sus raíces empotradas en rocas antediluvianas y su pensamiento molido en nostalgias antipolíticas; esas que tanto beneficio les dieron a comediantes verborrágicos para captar la catarsis clasemediera urbana. Hoy una sociedad nueva, una política nueva y un proyecto nuevo exigen una civilización nueva. Cómicos nuevos. Opositores nuevos. Adversarios de ideas y no enemigos fanáticamente y voluntariamente inconciliables».

Por último pide que no se vayan ni Boudou ni Kicillof; por el contrario, que se multipliquen: «Pero que no se vayan Kiciloff ni Boudou. Y en ellos dos multiplíquese el número de aliados. Que no se vayan los argentinos que votan por la argentina y no por los kelpers, por el dólar golpista ni por el FMI».

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