Cuando Víctor Hugo le dijo “miserable” a Barone

Reproducimos un artículo del desaparecido diario crítica de fecha 09.06.2009

Duras acusaciones entre víctor hugo morales y orlando barone. Jugando a los dardos con el enemigo
A pocos días de las elecciones, los periodistas que se hacían chistes en la mañana de Continental se acusan de falta de independencia. En Canal 7, Barone dijo que esa radio está ligada al campo. Ayer, en su programa, Morales lo llamó “miserable”.

Hasta hace unos meses, Víctor Hugo Morales y Orlando Barone compartían la mañana de Continental y se hacían chistes al aire. Hoy, se tiran dardos desde diferentes emisoras: el actual columnista de Canal 7 acusó al periodista deportivo de recibir plata del campo para hablar mal del Gobierno, a lo que el conductor de radio retrucó desde su programa, La mañana, que algunos periodistas eran pagados por el Gobierno para atacar a colegas disidentes. Y así, a pocos días de las elecciones, la polémica cruzada puso en duda la independencia de dos referentes mediáticos que, hasta ahora, eran marca de sobriedad.

La historia empezó así: el jueves pasado, el programa de análisis de medios 678, que se transmite por Canal 7 y que tiene a Barone como columnista, puso al aire un informe que se titulaba “La radio ataca: la intencionalidad de Víctor Hugo”, en el que se reproducía un compilado con declaraciones de Néstor Kirchner y Alfredo De Angeli puesto al aire en el programa de Víctor Hugo y que, según el análisis de los panelistas, estaba editado con animosidad, a favor del campo. Al finalizar, Orlando Barone comentó: “Yo trabajaba en ese programa y por algo no lo hago más”. A lo que Luciano Galende, otro de los columinstas, agregó: “Podemos decir que Continental es una radio ligada al campo”.

El lunes pasado, Víctor Hugo abrió con esta frase: “Saludo en su día a todo periodista que no esté alquilado en su conciencia ni en su alma”. Y sin hacer referencia en ningún momento al nombre de su antiguo columnista, Barone continuó: “Yo tuve un programa en Canal 7 pero con el cambio de algunos directivos no pudimos quedarnos más ahí, y ahora en ese lugar están quienes sí pueden decir lo que el Gobierno quiere que digan” –comentó en obvia alusión al programa 678–. “Son asalariados del poder de turno y mi temor que es que crean que no nos damos cuenta. No hay problema en trabajar en Canal 7, lo miserable es trabajar en un programa de opinión a favor del Gobierno pagado por el Gobierno y que opinen contra otros que no piensan como el Gobierno”, remató.

Consultado por Crítica de la Argentina, Barone dijo estar al tanto de la respuesta que Víctor Hugo había dado al aire, pero no quiso intervenir. “No voy a decir nada al respecto”, se excusó. En el informe televisivo se remarcaba que el micro de la producción de La mañana favorecía al campo, con la imitación de un tema de Los Redondos –“Vamos las bandas”– como cortina, cuya letra decía: “Y cuánto vale decir que sos lo nuevo y seguís haciendo lo de siempre” en referencia a Kirchner, y con el clásico “Zanguango” de Leo Maslíah: “Soy un imbécil, soy medio tarado, soy nulo, soy un retardado”, linkeado con el “pelotudo” con el que De Angeli se refirió al ex presidente días atrás.

Víctor Hugo hizo su descargo durante la mañana de ayer. “Lo hicieron para poder justificar algo que no les había gustado, pero era algo artístico sobre lo que yo no tuve ninguna responsabilidad; me pareció que estaba muy bien hecho y que nos permitía situar un tema en pocos minutos. Pero se tomaron de eso para decir que éramos la radio del campo”.

A modo de conclusión, insistió: “No es lo mismo una pelea entre periodistas pagados por empresas privadas que uno que habla desde la ventanilla del Gobierno para atacar a otros periodistas. Es una vergüenza, eso es lo más bajo que se puede caer”. Luego, incluyó a la propia audiencia en la polémica: “Hay muchos llamados, no sé si ponerlos al aire porque todos están en sintonía con este programa, lo que es lógico, y muchos repiten la palabra ‘miserable’ que yo no quería decir”.

El round siguió anoche en 678, donde, en el marco del día del periodista, Barone reforzó: “Muchos de los periodistas que trabajan para empresas se dejan adular y endulzar por los dueños de esos medios que les dan espacio y columnas. Otros prefieren mantenerse en sus principios y por eso, muchas veces, se quedan sin trabajo”.

CLARIN CUMPLE 70 AÑOS. Y BARONE 7 AÑOS EN EL DIARIO DE MAGNETTO

Previsualización de la tapa del diario Clarin

Barone: El que esté libre de culpas, que tire la primera mierda
Soy un ferviente seguidor del programa 678, creado para ensuciar al periodismo argentino y a cualquiera que se digne a criticar al gobierno de los Kirchner. Es indignante y a la vez divertido, ver como varias personas que alguna vez fueron periodistas atacar con saña y alevosía a la “corpo mediática”. Entre ellos, sobresale Barone, un escritor y periodista al que todos respetábamos, porque combinaba ironía, humor y crítica. Hasta que llegó a 678 y se convirtió en el emblema de un programa de tv que funciona con la técnica fascista del escrache hacia los críticos, sólo a veces disimulada por los bloques de alabanza sin pliegues al oficialismo..

 

En las últimas semanas, 678 y Barone se dedicaron a Clarín y a su papel durante la dictadura, para lo cual ponían una y otra vez en pantalla la tapa del día después del golpe del 24 de marzo de 1976.

Con razón, Barone y sus compinches, se reían del “Total normalidad” que precedía al título principal. Y de allí, pasaban a las “conexiones golpistas” de Clarín y los jueces que ahora conceden amparos que demoran la aplicación de la Ley de Medios, sancionada a instancias de los Kirchner, alejados ya del matutino luego de ser socios estratégicos durante el mandato de Néstor Kirchner.

 

 

Me llamaba la atención cierto mea culpa de Barone, tirado con disimulo entre garrotazo y garrotazo. Tal vez fue imperceptible, pero noté con claridad que el maduro periodista tenía algo clavado en la conciencia. “Uno tal vez no ha hecho todo lo que debía en esa época”, decía como al pasar Barone, y luego seguían embistiendo contra Clarín, su directora, sus hijos “apropiados”, sus periodistas -que viven callados por temor, etc.-

BARONE CACA. 1Pero no sólo a mí me producía inquietud este presente de Barone (y su pasado), también al periodista cordobés Sergio Carreras, de mi misma generación, quien escribió en su blog un post llamado “Mis amigos K”:

Qué capo ese Orlando Barone, me comentan y yo, que recorté y leí durante años las columnas de Puerto Libre que Barone publicaba en La Nación, me pregunto qué clase de lobotomía le tiene reservado el destino a los periodistas lúcidos cuando llegan a viejos, porque nunca se puede haber sido simulador tiempo completo.

 

LA MIERDA DE BARONEMás allá de las suposiciones sobre qué le puede haber pasado a Barone, decidí rastrear un poco la historia de Orlando para saber por qué de a ratos dejaba advertir que ni él estaba conforme con su presente… o con su pasado. Fui a su página web a ver si había pistas de esa historia que parecía gotear entre escrache y escrache a medios, periodistas, la viuda de Noble o Clarín. Pero en su página no hay pasado, o sí. Pero no hay pasado periodístico, salvo un detalle desordenado de su estadía por algunas publicaciones:
Director del diario El Cronista, y del diario Extra (1990/91)· Secretario de Redacción de la Director del diario El Cronista, y del diario Extra (1990/91)· Secretario de Redacción de larevista Expreso (1987), · Periodista y corresponsal del diario Ambito Financiero (1993/94) · Periodista y columnista del diario La Razón matutina dirigido por Jacobo Timerman ( 1984) · Director de la revista de Ciencia y Técnica de la Universidad de Buenos Aires ( 1992/93) · Fue redactor de Siete Días (1982/ 84), Crisis ( 1973), Mercado (1969/72), agencia DYN (1982/86), Agencia de Noticias TELAM (1994/96), revista 3 Puntos ( 2000/2003) y revista Noticias (1996/99)

BARONE GOMEZ FUENTESSi leen con detenimiento, en este currículum de su página, no figuran los años negros de la dictadura. ¿Qué pasó con Orlando esos años? ¿Se exilió? ¿Puso una pollería? Fíjense que los datos están tirados sin orden cronológico, pero si uno los ordena su último trabajo pregolpe fue en la revista crisis (1973) y luego reaparece en 1982 en la revista Siete días. ¿Y en el medio? ¿Qué hizo Barone durante 1976 y 1982?

La única solución al enigma era ir a la historia laboral de Barone asentada en el Anses, un organismo estatal que no puede merecer refutación de 678. Allí, en la ficha de José Orlando Barone, nacido el 5 de octubre de 1937, hay una parte de la respuesta que andábamos buscando. ¿Saben dónde trabajaba Barone cuando se publicó la tapa de Clarín que preside este post? Sí, en Clarín. Y no era un niño. En marzo de 1976, Orlando Barone tenía casi 39 años.

Según el cronograma de aportes jubilatorios del Anses, Barone ingresó en febrero de 1976, un mes antesl del golpe militar, en la sociedad dueña de Clarín llamada “Arte Gráfico Editorial Argentino (AGEA S.A.)”, que en 1999 pasó a ser Grupo Clarín S.A.

¿Por qué ese dato no figura en su curriculum vitae? Tal vez porque trabajó hasta diciembre de ese año, cuando se fue para la revista Salimos, una publicación de ocio y tiempo libre.

ORLANDO BARONEQuizás alguno pueda pensar que si bien fue en el momento clave (febrero-diciembre de 1976), diez meses no justifican “ensuciar” una hoja de vida de una persona de 72 años. ¿Qué son 10 meses en alguien que ha vivido 850? Sin embargo, según el mismo informe del Anses, Barone volvió a Clarín en enero de 1978 y se quedó hasta diciembre de 1981.
¿Qué no estuvo todo el Proceso, sino que pudo salir del grupo en 1981? Bueno, podría ser un mérito. Pero desde el 83 al 85, ya con la democracia recuperada, Barone pasó a Diarios y Noticias, la agencia que también dominaba Clarín.

La negación de Orlando sobre su pasado en el Grupo Clarín, cuando ya era un hombre hecho y derecho, abre otros interrogantes. ¿Qué dirá de los Kirchner y de 678 en unos años? Supongamos en ocho, cuando él cumpla los 80. Tal vez diga que el matrimonio que reinaba en el país se enriqueció en el poder y que había una manga de periodistas chupamedias que tapaban sus flaquezas con la sobreactuación y apropiación de la bandera de los derechos humanos. O que Gvirtz era un perverso ejecutor de las operaciones que ideaba en Olivos el dueño de todo. Podría ser. Como diría Orlando, luego de ver esos pomposos informes sobre el golpe del 24 de marzo, nada puede construirse si no respetamos la memoria.

barone a dos vocesYo no juzgaría a Barone por lo que hizo o no hizo en el ’76. Sólo me llama la atención su presente y me inquieta su futuro. Y creo suponer por qué borró de su pasado sus años en Clarín, y por qué su vida laboral “desapareció” durante el Proceso. No tengo dudas de que lo hizo para estar libre de culpas, y así poder arrojar la primera mierda.

 

FUENTE PRINCIPAL

Barone cuando elogiaba a Lanata: “Es el periodista más original que tuvo el país”

Yo creo que Lanata es uno de los periodistas más originales, para no hacer un juego de decir: “maravilloso”. Yo los adjetivos se lo dejo a la hinchada. Yo soy un periodista y grande. Es uno de los periodistas (Lanata) más originales que tuvo el país, contando la historia del periodismo, si queres a Sarmiento, incluyendo a José Hernández.

El periodista presenta Lanata con Diego Valenzuela y Orlando Barone en Radio continental. Año 2004.

GENTILEZA 

El pasado de Barone, la dictadura y su paso por Clarín

El periodista Darío Gallo publicó en su blog un excelente artículo en el que pone en blanco sobre negro la historia de Orlando Barone, un panelista del ultraoficialista programa de TV 6,7,8 que se emite por la Televisión Publica. Aquí reproducimos el artículo.

Soy un ferviente seguidor del programa 678, creado para ensuciar al periodismo argentino y a cualquiera que se digne a criticar al gobierno de los Kirchner. Es indignante y a la vez divertido, ver como varias personas que alguna vez fueron periodistas atacar con saña y alevosía a la “corpo mediática”. Entre ellos, sobresale Barone, un escritor y periodista al que todos respetábamos, porque combinaba ironía, humor y crítica. Hasta que llegó a 678 y se convirtió en el emblema de un programa de tv que funciona con la técnica fascista del escrache hacia los críticos, sólo a veces disimulada por los bloques de alabanza sin pliegues al oficialismo..

En las últimas semanas, 678 y Barone se dedicaron a Clarín y a su papel durante la dictadura, para lo cual ponían una y otra vez en pantalla la tapa del día después del golpe del 24 de marzo de 1976.

Con razón, Barone y sus compinches, se reían del “Total normalidad” que precedía al título principal. Y de allí, pasaban a las “conexiones golpistas” de Clarín y los jueces que ahora conceden amparos que demoran la aplicación de la Ley de Medios, sancionada a instancias de los Kirchner, alejados ya del matutino luego de ser socios estratégicos durante el mandato de Néstor Kirchner.

Me llamaba la atención cierto mea culpa de Barone, tirado con disimulo entre garrotazo y garrotazo. Tal vez fue imperceptible, pero noté con claridad que el maduro periodista tenía algo clavado en la conciencia. “Uno tal vez no ha hecho todo lo que debía en esa época”, decía como al pasar Barone, y luego seguían embistiendo contra Clarín, su directora, sus hijos “apropiados”, sus periodistas -que viven callados por temor, etc.-

Pero no sólo a mí me producía inquietud este presente de Barone (y su pasado), también al periodista cordobés Sergio Carreras, de mi misma generación, quien escribió en su blog un post llamado “Mis amigos K”:

Qué capo ese Orlando Barone, me comentan y yo, que recorté y leí durante años las columnas de Puerto Libre que Barone publicaba en La Nación, me pregunto qué clase de lobotomía le tiene reservado el destino a los periodistas lúcidos cuando llegan a viejos, porque nunca se puede haber sido simulador tiempo completo.

Más allá de las suposiciones sobre qué le puede haber pasado a Barone, decidí rastrear un poco la historia de Orlando para saber por qué de a ratos dejaba advertir que ni él estaba conforme con su presente… o con su pasado. Fui a su página web a ver si había pistas de esa historia que parecía gotear entre escrache y escrache a medios, periodistas, la viuda de Noble o Clarín. Pero en su página no hay pasado, o sí. Pero no hay pasado periodístico, salvo un detalle desordenado de su estadía por algunas publicaciones:
Director del diario El Cronista, y del diario Extra (1990/91)• Secretario de Redacción de la Director del diario El Cronista, y del diario Extra (1990/91)• Secretario de Redacción de la revista Expreso (1987), • Periodista y corresponsal del diario Ámbito Financiero (1993/94) • Periodista y columnista del diario La Razón matutina dirigido por Jacobo Timerman ( 1984) • Director de la revista de Ciencia y Técnica de la Universidad de Buenos Aires ( 1992/93) • Fue redactor de Siete Días (1982/ 84), Crisis ( 1973), Mercado (1969/72), agencia DYN (1982/86), Agencia de Noticias TELAM (1994/96), revista 3 Puntos ( 2000/2003) y revista Noticias (1996/99)

Si leen con detenimiento, en este currículum de su página, no figuran los años negros de la dictadura. ¿Qué pasó con Orlando esos años? ¿Se exilió? ¿Puso una pollería? Fíjense que los datos están tirados sin orden cronológico, pero si uno los ordena su último trabajo pre-golpe fue en la revista crisis (1973) y luego reaparece en 1982 en la revista Siete días. ¿Y en el medio? ¿Qué hizo Barone durante 1976 y 1982?

La única solución al enigma era ir a la historia laboral de Barone asentada en el Anses, un organismo estatal que no puede merecer refutación de 6,7,8. Allí, en la ficha de José Orlando Barone, nacido el 5 de octubre de 1937, hay una parte de la respuesta que andábamos buscando. ¿Saben dónde trabajaba Barone cuando se publicó la tapa de Clarín que preside este post? Sí, en Clarín. Y no era un niño. En marzo de 1976, Orlando Barone tenía casi 39 años.

Según el cronograma de aportes jubilatorios del Anses, Barone ingresó en febrero de 1976, un mes antes del golpe militar, en la sociedad dueña de Clarín llamada “Arte Gráfico Editorial Argentino (AGEA S.A.)”, que en 1999 pasó a ser Grupo Clarín S.A.

¿Por qué ese dato no figura en su curriculum vitae? Tal vez porque trabajó hasta diciembre de ese año, cuando se fue para la revista Salimos, una publicación de ocio y tiempo libre.

Quizás alguno pueda pensar que si bien fue en el momento clave (febrero-diciembre de 1976), diez meses no justifican “ensuciar” una hoja de vida de una persona de 72 años. ¿Qué son 10 meses en alguien que ha vivido 850? Sin embargo, según el mismo informe del Anses, Barone volvió a Clarín en enero de 1978 y se quedó hasta diciembre de 1981.

¿Qué no estuvo todo el Proceso, sino que pudo salir del grupo en 1981? Bueno, podría ser un mérito. Pero desde el 83 al 85, ya con la democracia recuperada, Barone pasó a Diarios y Noticias, la agencia que también dominaba Clarín.

La negación de Orlando sobre su pasado en el Grupo Clarín, cuando ya era un hombre hecho y derecho, abre otros interrogantes. ¿Qué dirá de los Kirchner y de 6,7,8 en unos años? Supongamos en ocho, cuando él cumpla los 80. Tal vez diga que el matrimonio que reinaba en el país se enriqueció en el poder y que había una manga de periodistas chupamedias que tapaban sus flaquezas con la sobreactuación y apropiación de la bandera de los derechos humanos. O que Gvirtz era un perverso ejecutor de las operaciones que ideaba en Olivos el dueño de todo. Podría ser. Como diría Orlando, luego de ver esos pomposos informes sobre el golpe del 24 de marzo, nada puede construirse si no respetamos la memoria.

Yo no juzgaría a Barone por lo que hizo o no hizo en el ’76. Sólo me llama la atención su presente y me inquieta su futuro. Y creo suponer por qué borró de su pasado sus años en Clarín, y por qué su vida laboral “desapareció” durante el Proceso. No tengo dudas de que lo hizo para estar libre de culpas, y así poder arrojar la primera mierda. BlocdePeriodista

Cuando Barone criticaba la fortuna K -VIDEO-

BARONE GOMEZ FUENTES

En la primera etapa de 678 pasaron cosas curiosas. Una de esas “cosas raras”, fue la discusión sobre el patrimonio presidencial y la crítica de Orlando BARONE, hablando de la fortuna K

“Si me preguntas por el gusto personal…no me gusta que el patrimonio de los Kirchner haya crecido eso

No tengo nada jurídico que plantear, pero en vez de vender esos terrenos en estos momentos, esperaría a retirarse, a quedarse en El Calafate mirando los pájaros, las aves… los hielos, y así, si volverse a enriquecerse”


orlando barone no le gusta eel patrimonio k por MEDIOSYOPINION

En las redes festejan el cumpleaños de Barone y su camisa “Pijama”

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Orlando Barone ya tiene puesto el pijama para la cama

ARTE CINÉTICO en#678Superclásico La camisa de Barone > Feliz Cumple Orlando

 

ARTE CINÉTICO en#678Superclásico La camisa de Barone > Feliz Cumple Orlando

Qué grande Orlando Barone! Un aplauso para el exlaburante de Clarín que habla pestes de su pasado en el diario#ChupeBarone #678SuperClásico

Feliz cumple, Orlando Barone…¡Y Que pronto te vayas al infierno carcamal!#678superclasico.

Barone no festeja su cumpleaños y concurre a 678 para seguir atacando a la prensa independiente. Ampliaremos.

En 678 festejando el cumple de Llevemos fuegos artificiales para que se vaya volando a la atmósfera y luego a la estratósfera

insisto Barone es un viejo decrepito ,algún dia dios lo va a castigar

acerquenle las pantuflas a Baróne.

Orlando Barone ya tiene puesto el pijama para la cama

Orlando Barone: ¡”Mierda! ¿Por qué no habrá ganado “6,7,8” ?

BARONE POLICIA

 

A los premios Martín Fierro se les ha dicho todo y de todo fundada e infundadamente. Se aclara que cuando es infundadamente es porque se los valoriza. Son naturalmente incombustibles por más bidón de nafta que se suba al escenario. Y por más fuego, lava ardiente y deseos explosivos que los instiguen. Rechoncho o magro el bidón no se confunde con otro envase. Es bidón. De plástico, lata o vidrio, pero nunca de metal precioso.

 

Los efectos del gas- se sabe- son etéreos y efímeros y ningún Martín Fierro aspira a más que un gas. Y de disipación instantánea. Tampoco nadie de quienes lo reciben consiguen solidificarlo ni los que lo pierden dejan de gasificarse. Los define un aura evanescente de moléculas que no se conectan entre si, por más besos y piquitos que se den. Son premios y despremios a la vez. Nacen descreídos desde su creación y fingen teatralmente ser creídos por los mismos que los descreen. Tienen éxito porque es lo único que tienen; en el interior de la estatuilla no hay más que gas, y en su exterior también. Y hay plena conciencia de eso. Por eso no hay un museo de estatuillas Martín Fierro de televisión ni una academia o foro de premiados. El jurado es multiforme, multihumano, multiservicio lo que lo define indefinido. Son expertos en gas. Y como tal gozan de la propiedad de ocupar completamente el volumen del recipiente que los contiene. Se acomodan en uno grande o en uno diminuto. Son adaptables a la forma del contenedor y capaces de comprimirse hasta donde el recipiente lo exija.

 

El premio no califica para una placa de cementerio o para una de esas que se ponen en el frente del solar donde nace un ilustre. A lo sumo para una repisita junto a un sahumerio y un escudo de un club de fútbol. Tampoco para una reunión social. Porque presentar a un invitado así: “Mire, aquí le presento a fulano, ganador de un Martín Fierro” sería tan ridículo como presentar a Obama como ganador del premio Nobel de la paz o presentar a un editor argentino propietario de medios  como adalid de la libertad.

 

Recibir el premio, o no, es neutro; apenas está esa diferencia que el que lo gana se alboroza un ratito y reconoce el amor de la santa familia aunque también por un ratito.  O  se permite salirse del molde con un permisito patronal para emitir tipo prócer algún alegato a favor o en contra de algo. Ese instante de exaltación política-periodística o escénico-ética es el sueño de cualquier martinfierrista en ejercicio o en trance. Esa es la irreprimible ilusión de cadena nacional que los embriaga. Se presume que un premiado con gas puede emitir un gas verbal apoteótico. Un “Di tu palabra y rómpete”,auspiciados por Nietsche.

 

Está bien que así suceda. No es nada. O es nada. En antiguas civilizaciones consagradas por la historia se adoraban demonios y fantasmas, monstruos y arcángeles. ¡Se adoraba cada cosa!

 

Así que en estos tiempos adorar a la televisión y a sus premiados es gas natural. Naturaleza gasífera. Habrá que esperar que poco a poco se extinga. O que alguna vez el bidón explote con sus lamentables consecuencias en las inmediaciones. ¡Mierda! ¿Por qué no habrá ganado “6,7,8” ?

El polémico beso de Barone y Lanata

EL POLEMICO BESO DE LANATA Y BARONE

 

Jorge Lanata y Orlando Barone se besan en una polémica tapa. La portada sirve para ilustrar la nota central del número de diciembre de la revista NaN (Novedades sobre las artes nuestras). La nota de tapa se titula “Periodismo Porno”. Para dar sentido al provocativo título y a la imagen de los dos periodistas la publicación desarrolla el concepto en su bajada: “Por un punto de rating los grandes medios de comunicación son capaces de todo. El desenfreno del capitalismo mediático puso en jaque al ejercicio comprometido y profesional de informar”.

Barone desde 678 y Lanata desde los medios del Grupo Clarín representan concepciones contrapuestas a la hora de pensar los medios y el periodismo. Es conocido además el enfrentamiento de los últimos años entre ambos. Para la revista NaN, en el fondo, estarían representando dos caras de la misma moneda.

Cabe preguntarse si con esta llamativa tapa la revista no estará cayendo en las mismas lógicas que condena en la nota…

FUENTE