Alak defendía a Menem cuando estaba detenido en Don Torcuato (AÑO 2001)

 

El intendente Julio Alak ratificó
ayer enfáticamente su postura crítica
a la detención del ex presidente Carlos Menem. “Creo que está siendo
objeto de una privación ilegítima de
la libertad” dijo el jefe comunal tras
lo cual criticó la figura de “asociación
ilícita” impuesta por el juez Jorge Urso, y llamó a “revelarse” contra las
“injusticias”.
Paralelamente, el grupo de dirigentes del alakismo que encabeza el Secretario de Desarrollo Social, Alberto
Delgado, avanza con la organización
de una movilización a la quinta de
Don Torcuato donde el ex presidente
cumple prisión domiciliaria. De
acuerdo a lo trascendido, la misma ya
tiene fecha: será el 2 de julio, día del
cumpleaños del ex mandatario, y se
espera que un centenar de micros de
la zona sur del conurbano sean de la
partidas.
Los detalles operativos de esa movida serán ultimados en un encuentro
que se realizará mañana en la sede
que la Fundación Futuro tiene en
nuestra ciudad. Allí estarán presente
los dirigentes provinciales del menemismo Jorge Triacca y Alberto Oliva.
Como ya informara este medio, más
allá de la participación activa de Delgado, la estructura de la marcha será
aportada, aunque con perfil más bajo,
por el resto de la dirigencia alakista.
En tanto, ayer, una caravana del menemismo local marchó por las calles
del centro de la ciudad, pasó por la
Legislatura y la Municipalidad y se
detuvo frente a la Gobernación, donde el dirigente del sector Daniel Papasodaro, reclamó a Carlos Ruckauf
que haga pública una manifestación
de repudio a la detención del ex
presidente (recuadro).
“No soy cobarde”
La ratificación de su posición respecto a la detención de Menem por
parte de Alak llegó ayer con mayor
contundencia y cargado de señales
para el resto de la dirigencia justicialista que por ahora ha preferido
el silencio.
Calificó entonces de “injusta” a la
detención, y consideró que decirlo
“no significa decir ‘Menem Presidente’, ni estar en contra de Ruckauf o
Duhalde”. Por el contrario, para Alak,
decirlo “es un acto mínimo de honestidad intelectual que quien tiene una
responsabilidad pequeña como ser intendente la tienen que demostrar”.
Pero el mandatario platense redobló la apuesta dejando la sensación
que por omisión critica a los que callan: “si no dijera lo que pienso tendríamos en La Plata a un intendente
cobarde, y a mí nunca me ha caracterizado la cobardía”.
De todos modo negó que su postura le haya generado enfrentamientos
dentro de la estructura justicialista.
“Yo sigo trabajando con Ruckauf por
su candidatura a presidente”, dijo.
“Lo que yo digo lo puede decir
cualquier ciudadano -agregó- y si como miembro permanente de la declaración de derechos humanos he
hecho miles de reclamos por detenciones ilegales, por desaparecidos, o
prisiones injustas, porque no lo voy a
hacer con Menem”.
En ese punto volvió a cargar indirectamente contra los justicialistas
que hoy no se pronuncian al respecto.
“¿Por qué no voy a hacerlo?” y agregó
“¿porque tiene bajo nivel en las encuestas?”, “¿porque defenderlo a Menem puede ocasionarnos un descrédito político?”
Inmediatamente afirmó que “quien
está en la función pública no sólo tiene que trabajar para conquistar votantes, sino que también tiene que
trabajar por cuestiones nobles, por
cuestiones justas”.
“Yo creo que acá hay un acto injusto -prosiguió-, entonces creo que contra los actos injustos hay que revelarse aunque eso no dé votos, y si los que
estamos en la función pública no nos
revelamos no estamos cumpliendo
cabalmente con la aplicación de la
Constitución, que en este caso está
siendo violada”.
Como lo hiciera hace una semana,
Alak cargó contra Urso y sus fundamentos. “No hay asociación ilícita
contra un gobierno y por eso el ex
presidente Alfonsín está en desacuerdo, porque él sabe que no es aplicable a un gobierno esa figura”.
También calificó la actuación del
juez como un “disparate jurídico porque no se ajusta a la Constitución Nacional, ni al Código Penal, ni al Código de Procedimiento Federal”. Según
su criterio la actitud de Urso no tiene
que ver con razones jurídicas, “sino
con presiones diversas, y para sacarselas de encima no tuvo mejor idea que
detener mal a un ex presidente”.

 

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