«Diez años sin él, diez años con él» Homenaje a Raúl Alfonsín

Dirigentes radicales y peronistas, artistas, juristas y periodistas rindieron un homenaje al expresidente Raúl Alfonsín a tres días de que se cumpla el décimo aniversario de su fallecimiento, en un acto que se realizó ayer en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Alfonsín, que falleció el 31 de marzo de 2009 a los 82 años, fue el primer presidente en la restauración de la democracia, en 1983, y gobernó desde el 10 de diciembre de ese año hasta el 8 de julio de 1989.

Alfonsín fue el único político que no fue a Malvinas para acompañar al gobierno militar

El ex Presidente no participó de la delegación que se trasladó a las islas, mientras que varios dirigentes políticos que integraban la Multipartidaria y sindicalistas se trasladaron a Puerto Argentino junto con jefes militares, para asistir a la asunción del nuevo gobernador militar de las islas, al general Mario Benjamín Menéndez.

El ex presidente fue uno de los pocos políticos que durante el conflicto exigió al gobierno militar que proveyera información verídica sobre la marcha del enfrentamiento bélico, mientras la gran mayoría de dirigentes argentinos se sumaban a la euforia promovida por la propaganda oficial y reproducida por todos los medios de prensa nacionales.

“El último reportaje a Raúl desde su lecho de enfermo” Por Pepe Eliaschev

alfonsin audio inedito

 

» Lo único que le pido es que tenga consideración por mi ignorancia en algunos temas«. Así se disculpaba el doctor Raúl Alfonsín antes de dar su última entrevista. Ávido lector de diarios, viejo zorro de la política, el ex presidente aclaraba que su enfermedad, que lo había tenido a mal traer, no le había permitido estar encima de la agenda del país, como a él le gustaba. Era la previa de la última entrevista que daría en su extensa carrera como estadista. El entrevistador era PepeEliaschev, quien le contestó: «Dejé abajo a un fotógrafo porque no sabía si usted estaba despierto o no, no se preocupe».

RAUL

 

Voy a ceder a un testimonio que estimo de enorme valor, Un fragmento final del reportaje postrero que le hice a Raúl Alfonsín antes de que él muriera. Tuve, no sé si el privilegio, la suerte o la desconcertante peripecia del destino, de entrevistarlo el 14 de agosto de 2008, cuando el doctor Alfonsín ya estaba en su lecho, enfermo, en su departamento de la avenida de Santa Fe. Sería el último reportaje que dio en su vida

 

Raúl Alfonsín: Presentamos un video “inédito” de la noche del 30/10/83

gracias raul

 

Medios y Opinión, pone a consideración de sus lectores, un video histórico grabado en la madrugada del 31 de octubre por la entonces ATC, desde el edificio del Comité Nacional.

En el video aparecen futuros funcionarios del gobierno radical y dirigentes históricos de ese partido centenario.


alfonsin inedito uno por MEDIOSYOPINION

En la noche de las elecciones del 83 Argentina Televisora Color como otros medios del estado, transmitieron durante toda la jornada electoral, los acontecimientos del 30 de octubre.
Roberto Maidana, uno de los conductores del noticiero “28 Millones”, presentaba desde los estudios de Tagle y Figueroa Alcorta, a una joven Mónica Gutiérrez que entre la muchedumbre estaba apostada en la casa radical.
Un documento histórico que hoy nos llena de emoción

A 5 años de la muerte de Raúl Alfonsín presentamos un video «inédito»

LA NOCHE QUE BRILLO EL SOL


alfonsin inedito uno por MEDIOSYOPINION

Medios y Opinión a 5 años de la desaparición física del padre de la democracia, pone a consideración de sus lectores un video histórico grabado en la madrugada del 31 de octubre por la entonces ATC, desde el edificio del Comité Nacional.

En el video aparecen futuros funcionarios del gobierno radical y dirigentes históricos de ese partido centenario.

En la noche de las elecciones del 83 Argentina Televisora Color como otros medios del estado, transmitieron durante toda la jornada electoral los acontecimientos del 30 de octubre.
Roberto Maidana, uno de los conductores del noticiero «28 Millones» presentaba desde los estudios de Tagle y Figueroa Alcorta a una joven Mónica Gutiérrez que entre la muchedumbre estaba apostada en la casa radical.
Un documento histórico que hoy nos llena de emoción

El hombre que custodió a “la otra democracia”. Hasta su muerte

¿Cuándo se acaba la responsabilidad de un custodio? Alfonsín ya no corría peligro, la misión había cesado. Pero Tardivo puso a tres hombres suyos en un auto y él mismo subió con el féretro y viajó en el interior del furgón hasta una sala de velatorios de Belgrano. Esperaron en la funeraria que prepararan el cadáver y luego repecharon solos la larga noche en esa sala helada cerrada al público, haciéndole compañía al hombre muerto como si aún estuviera vivo.

alfonsin custodia

La relación entre el viejo caudillo y el joven y silencioso guardaespaldas, que también le servía de chofer y de compañero de paddle, se fue haciendo cada vez más estrecha. Todo lo que Tardivo aprendió en la vida se lo enseñó, por lección, acción u omisión, Raúl Alfonsín. Y al cabo de los años ya era parte de la familia. Daniel Tardivo es un profesional frío y eficiente, pero ese magnífico viejo gruñón lo perdía. En el cruel invierno de 1999, por la ruta provincial 6, que une Bariloche con Ingeniero Jacobacci, se pegó el gran susto de toda su carrera. Fue cuando marchaba en un jeep en medio de la nevisca, abriendo paso y mirando para atrás una y otra vez. En un momento dado percibió que la camioneta donde los seguía Alfonsín con otros dirigentes rionegrinos se había perdido de vista. Retomó de inmediato la ruta escarchada y resbalosa y al volver de frente vio, como en una alucinación, que la camioneta había volcado y que en medio de la nieve yacía un bulto negro: el cuerpo de su «protegido».

El ex presidente nunca quería colocarse el cinturón de seguridad: «Es un agravio para el conductor, Danielito -ironizaba-. Colocárselo implica sospechar de la poca pericia del chofer». Daniel trató cien mil veces de convencerlo, pero jamás pudo. Ahora la camioneta había volcado y Alfonsín había atravesado el parabrisas y estaba incrustado en la nieve.

Tardivo corrió hacia don Raúl, lo dio vuelta y agradeció escucharlo quejarse porque pensaba seriamente que se había mudado al otro barrio. Lo subieron entre varios a su jeep y lo llevaron inconsciente kilómetros y kilómetros en medio de esa maldita tormenta blanca. Alfonsín gemía de dolor, con los ojos cerrados y la cara acerada. Su ángel guardián sentía impotencia. Ni los celulares tenían señal en aquellos páramos. Llegaron a una precaria sala de auxilios y lo subieron luego a una frágil y destartalada ambulancia. Daniel iba a su lado, sin sentir siquiera el frío y con los testículos en la garganta. Al final internaron al ex presidente en General Roca con un diagnóstico aterrador: «Traumatismo de tórax con once fracturas en las costillas, contusión pulmonar, derrame pericárdico e insuficiencia respiratoria».

Estuvieron toda la noche en vela, esperando que los médicos dieran un nuevo parte y recibiendo miles de llamadas de todo el país. Después se decidió su traslado a Buenos Aires y su ingreso en una sala de terapia intensiva del Hospital Italiano. Tardivo montó un cerco de seguridad en el hospital y pasaron allí 40 días angustiantes. Principalmente los primeros: Alfonsín estaba en coma y el médico les recomendaba a los familiares que le hablaran porque eso podía ayudarlo a recuperar el conocimiento. Tardivo entraba a las seis de la tarde en su habitación y lo saludaba, y se quedaba esperando en vano, tímido y respetuoso, que el hombre atado a ese respirador hiciera el mínimo gesto.

Alfonsín fue recuperando paulatinamente la lucidez y la motricidad. Le dieron de alta, pero tardó tres meses en volver a su rutina. Nadie puede proteger al «protegido» de la fatalidad. Se lo puede incluso proteger, y hasta cierto punto, de la muerte inducida. Pero nadie puede proteger a un hombre de su destino.

Apenas dos años más tarde, durante los tristes sucesos de 2001, el guardián sentía la renovada bronca de Alfonsín. «Que se vayan todos, que se vayan todos -repetía entre dientes Raúl cuando escuchaba los cánticos-. ¡No somos todos iguales!» Ya residía en el octavo piso de un edificio de departamentos de la avenida Santa Fe. En el quinto tenía sus oficinas. La Argentina era un polvorín y no había distingos: todos los políticos eran acusados de ineptos y de ladrones.

Alguien avisó por teléfono a Tardivo que había una manifestación frente al domicilio de don Raúl. «Voy a bajar, Danielito», le advirtió. Tardivo manejaba lentamente el coche y trataba de disuadirlo. «No, voy a bajar igual, ¿sabés? -insistía Alfonsín, lleno de ira-. Pará acá. ¡Pará ya mismo!» Cuando Daniel dobló en la esquina, Alfonsín levantó la traba y abrió la puerta. El custodio tuvo que frenar para que el ex presidente no se lastimara. Alfonsín salió con ánimos de plantar cara y, si era necesario, agarrarse a piñas. Tardivo dio aviso por radio y se tiró desesperadamente a tierra para cubrirlo y sacarlo del tumulto. Eran ochenta contra dos. Los exaltados lo insultaban y Alfonsín les devolvía el obsequio con argumentos gritados y también con puteadas largas. Tardivo se había puesto en el medio, pero no podía impedir que le pegaran por detrás: el caudillo recibió patadas en los tobillos y trompadas en los riñones. Su custodio lo arrastró como pudo, y vio que aparecía un patrullero, y en un impulso lo metió en el edificio y cerró la puerta.

En los últimos tiempos Alfonsín no salía mucho de su casa. Daniel Tardivo había ascendido a comisario y le habían otorgado la jefatura de su unidad, que está a cargo ahora mismo de la seguridad de los ex presidentes, los embajadores de Estados Unidos e Israel, varios jueces de la Nación y muchos de los testigos protegidos. Alfonsín siempre le preguntaba por su pequeño hijo Vicente y por su trabajo, y se alegraba sinceramente de sus progresos. Las últimas veces lo encontró en cama: la sombra se sentaba a su lado y hablaban de cosas incidentales y también de Boca e Independiente. «Este año no estoy para el fútbol, Danielito», le dijo en las vísperas con un hilo de voz.

Los días previos a la muerte se notaban el movimiento y la gravedad de la situación en el rostro de sus colaboradores más íntimos. El 31 de marzo, a las seis de la tarde, Tardivo decidió quedarse en el quinto piso a esperar las novedades. Cerca de las ocho y media empezaron a llegarle rumores de que su jefe se había muerto. Cuando los medios empezaron a difundir la noticia no pudo más, se acercó al escritorio de Margarita Ronco, la eterna secretaria del «doctor», y le preguntó si era cierto. Marga se lo confirmó. Medido y elegante, alejado de la imagen tradicional del cana y del lenguaje taquero, ensimismado y racional, el comisario pestañeó un dolor profundo y tragó saliva amarga. Las sombras no ríen ni lloran. Sólo son sombras.

Subió al rato a saludar con abrazos a todos y les pidió permiso a los hijos de Alfonsín para despedirse. Pasó a su cuarto y lo vio dormido, y le agarró la mano y le dio un beso en la frente. No estaba dormido, estaba muerto, y había mucho que hacer. Reunió a su equipo y le dio instrucciones.

 

Usan a Alfonsín en FPT pero hubo un tiempo en que a Raúl no lo dejaron entrar a La Rosada

El Gobierno abrió ayer las transmisiones del Fútbol para Todos sin Marcelo Tinelli, ni sus relatores, ni Torneos y Competencias, ni los extractos de 6,7,8 para criticar a la oposición en el entretiempo, pero inauguró un nuevo slogan: “Argentina nos incluye”.

No faltó un homenaje al Torneo, denominado “Nietos Desaparecidos” y a la Copa que lleva el nombre del ex presidente Raúl Alfonsín.

El gobierno tambien se mete en el relato ALFONSINISTA

no dejaron entrar a raulFUENTE

 

Duhalde presentó un libro sobre Alfonsín: «Don Raúl»

don raul
Para Duhalde, Alfonsín “expresa una suerte de estatura democrática que no es frecuente en la política argentina”.

En declaraciones a la prensa el ex presidente explicó que escribió el libro “porque tuve una necesidad espiritual de hacerlo”.

La obra cuenta algunas vivencias de ambos ex presidentes como por ejemplo la ocasión en la cual Duhalde –que era intendente de Lomas de Zamora- recibió la visita de un general quien le transmitió un breve mensaje: “Hay que echar a los zurdos”. El intendente, luego de sacar “carpiendo” al militar, se entrevistó inmediatamente con Alfonsín y le transmitió textualmente el mensaje. Hoy reconoce en el libro que fue el comienzo de una relación que fue muy distinta a la que el peronismo como oposición tuvo para con el gobierno democrático de Alfonsín.

Según reconoce el autor en su libro, la relación que tenía con Alfonsín era diferente a la que tenía el PJ. Como botón de muestra, recuerda el que define como “papelón histórico de mi partido” al referirse al tratado de paz con Chile por el Canal de Beagle. “Yo me opuse a la postura negativa injustificada del peronismo de aquella época y trabajé por el SI”, dijo Duhalde.

Duhalde se refirió al coraje cívico de Alfonsín por iniciar el  juicio a las Juntas Militares y recomendó seguir la línea política del ex mandatario radical quien consideraba que hay que avanzar en el camino de la profundización de la democracia.

“Hoy tenemos que darnos cuenta de que somos democráticamente subdesarrollados y si queremos más democracia, necesitamos más demócratas, terminar con el hiperpresidencialismo y con los salvadores de la patria”, dijo.

Lanata y su reivindicación a la memoria de Raúl Alfonsín

LANATA Y SU HOMENAJE A RAUL ALFONSIN

Yo creo que en esa época no lo pudimos evaluar como lo evaluamos después.

Nosotros combatimos bastante a Alfonsín, lo corríamos mucho por izquierda y no nos dábamos cuenta que en realidad Alfonsín estaba a la izquierda de la sociedad, no estaba a la derecha.

Y visto desde ahora y lo que fueron los gobiernos después, yo creo que hay que valorizar la figura de Alfonsín.

El tipo se bancó hacer el juicio a las juntas en un momento que había que pelearse con los milicos. Hoy los K se pelean con los milicos porque no tiene ningún costo. Los milicos son tipos que tienen 90 años y están tirados