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Periodismo… “… es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo, lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa, que del lado bueno se encarga la oficina de prensa; de la neutralidad, los suizos; del justo medio, los filósofos, y de la justicia, los jueces. Y si no se encargan, ¿qué culpa tiene el periodismo?” Horacio Verbitsky “un mundo sin periodistas”

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Un papel y una foto inesperada de un tremendo hijo de puta

La sentencia había entrado en la etapa final. Eran los últimos minutos y el juez Carlos Rosanski se sirvió un vaso de agua después de una hora de lectura. De pronto, en el corralito donde escuchaban los represores, alguien miró desafiante a los familiares de las víctimas.

Fiel a su estilo, Miguel Etchecolatz, exjefe de investigaciones de la policía provincial, se concentró en Estela de Carlotto. Con cara de póker, le sostuvo la mirada durante unos minutos. Fue uno de los primeros en recibir la condena a perpetua, y ni se había inmutado ante los aplausos del público, que festejó el fallo. Pero ahora estaba fuera de control. Agarró un papelito y anotó un nombre. Al terminar la lectura, quiso entregárselo al Tribunal. No lo dejaron. Algunos pensaron que había escrito algo en contra del proceso que lo condenó. Sin embargo, cuando hicieron foco sobre sus manos, los fotógrafos de Infojus Noticiasdescubrieron un detalle macabro. Decía, de su puño y letra, “Jorge Julio López”.

En otro ángulo fotográfico, la lectura del papel sugiere un dato que, de comprobarse, sería aún más horrendo. De forma entrecortada, aparecerían la palabras “secuestro” y el verbo “secuestrar”. En rigor, si se ordena su peritaje, la precisión echaría más luz sobre la exactitud del mensaje.

 

Así lo contó el fotógrafo de esta agencia Leo Vaca: “El corralito estaba tapado por guardias, era difícil de fotografiar. En un momento, uno de ellos se corrió y vi cómo Etchecolatz miró fijamente a Estela y a otros familiares. Entonces con sus dedos de la mano derecha empezó a tamborilear sobre la rodilla y sacó un papelito. En ese momento, lo observo que está escribiendo y cuando hice foco, no pude creer lo que estaba viendo. Después se levantó y se lo quiso entregar a los jueces, pero no lo dejaron. Mostré la foto a otros colegas y a la gente que estaba allí y se mordían los labios de la bronca. Fue un escándalo”.

¿Qué habrá querido significar Etchecolatz? ¿Cuál fue su verdadera intención? ¿Fue un gesto de desesperación al recibir una nueva condena por delitos de lesa humanidad?

Lo cierto es que la última provocación de Etchecolatz antes de regresar a la cárcel evidenció un hecho: el de no pasar desapercibido ante la desaparición de Julio López. Fuentes judiciales mostraron cautela ante el hecho, aunque enfatizaron que tomarán las medidas correspondientes. Se calcula que, en los próximos días, se lo interrogará sobre por qué quiso acercar el nombre a la justicia.

Excomisario, Etchecolatz fue director de investigaciones de la policía bonaerense entre marzo de 1976 y fines de 1977. Era la mano derecha del exgeneral Ramón Camps. En 1986 fue sentenciado a 23 años de cárcel como responsable de 91 tormentos. Después de la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final de 2003, fue el segundo condenado por delitos de lesa humanidad en un juicio donde fue el único acusado. Ocurrió en 2006, cuando tuvo sentencia a prisión perpetua por seis homicidios. Entonces Jorge Julio López –desaparecido en 2006- lo señaló como uno de los torturadores. En una de las audiencias del juicio de La Cacha, se desmayó mientras declaraba una sobreviviente y el debate se suspendió. En otro momento del juicio pidió hablar y dijo que la dictadura luchó contra “insectos foráneos”. En La Cacha lo acusan del homicidio agravado de los militantes montoneros Luis Eduardo Sixto Bearzi y Marcelo Gabriel José Bettini.

En el juicio, protagonizó varios sucesos que bordearon el escándalo y la polémica. En la audiencia del 5 de febrero de 2014, el arquitecto de la represión en la provincia de Buenos Aires tomó la palabra y, fiel a su estilo, provocó a la audiencia. “Por mi cargo me tocó matar, y lo haría de nuevo”, dijo. Después, agregó : “Defendimos a la patria y nuestros soldados fueron muertos en enfrentamientos ocasionados por los terroristas. Fuimos en defensa del hombre civilizado, y del derecho a la familia cristiana”.

En mayo, se desmayó escuchando a una sobreviviente. Lo llevaron al Hospital San Martín con un pico de presión. Dos semanas después, visiblemente recuperado, volvió a declarar. Dijo que en los ´70, llegaban “insectos foráneos” y se “entrometían en el país”. El ex comisario intentó desligarse del asesinato de Marcelo Bettini, militante de Montoneros. Y, una vez más, se adjudicó el papel de víctima: objeto de la venganza jurídica de quienes fueron derrotados bajo la ley de las armas en aquella época, donde asesinó y mandó a asesinar “en combate”.

– ¿A qué se refiere con insectos foráneos?- repreguntó Rozanski.

– Los que llegaban desde Cuba, de afuera. No solo personas, también ideas- respondió el represor, sin titubear.

 

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Lanata secreto: la intimidad de la noche en que pensó en suicidarse

lanadaQuince minutos antes del año nuevo de 1998, Jorge Lanata, el periodista más odiado y más amado de la Argentina, pensó en matarse por segunda vez en la vida.

Estaba solo, agobiado, melancólico y aturdido.

Miraba el cielo atiborrado de pirotecnia desde el balcón terraza del piso 26 de su departamento de 250 metros, en el corazón del barrio de Belgrano, en la esquina de Teodoro García y Zabala. A través del alambrado Lanata podía ver una buena parte de la ciudad de Buenos Aires.

Tenía apenas 37 años y una Smith&Wesson calibre 38, de 800 dólares, lista para ser utilizada. Al lado del arma, sobre la mesa ratona de metal oxidada, había un “papel” repleto de cocaína “de la buena”, una botella abierta del exquisito y caro champagne francés Veuve Clicquot y unos cuantos atados Benson & Hedges y Parliament. A pesar de la angustia, Lanata se había vestido para la ocasión: traje negro, camisa blanca, impecable, corbata negra y zapatos nuevos, negros también y recién estrenados.

Para demorar la decisión final, el periodista había empezado a escribir, esa misma noche, un texto sobre las cosas que le estaban haciendo demasiado daño. Los fuegos artificiales dominaban la escena. Por eso lo tituló Fuegos. Comienza así: Iba a empezar diciendo “querido diario” pero mi diario se llamaba Página /12 y ya no lo tengo Hacía muy poco, exactamente siete meses, que sus ex compañeros de Páginahabían cometido lo que todavía el periodista considera un acto de “alta traición”: ignorar que él, Jorge Lanata, había sido el principal creador y fundador del diario. Entonces, profundamente dolido, había escrito una carta personal y con expreso pedido de no publicación a 63 personas que habían compartido con él los mejores y peores día de Página 12 . Estos son los párrafos más importantes: Trabajamos siete años juntos, lo que nos convierte en una especie de compañeros de cárcel, o de colegio, obligados al amor y al odio de la convivencia. Cualquiera de nosotros puede contar historias espantosas o conmovedoras de su vecino. Creo que somos mejores que hace diez años, aunque más des- angelados y más viejos. Sin embargo, no pensé -hasta este lunes- que íbamos a perdernos el respeto. Yo pensaba en aquellos años que (Ernesto) Tiffenberg era una especie de Descartes que compensaba mi rol de elefante en un bazar. Después -y a destiempo- supe que las dudas de Ernesto no eran expresión de inteligencia crítica sino de miedo. Aprendí, también tarde, que a veces los cobardes son peores que los hijos de puta. Fue tortuoso y difícil dejar el diario: yo estaba en un lugar que jamás había soñado, pero que también me impedía crecer. Tenía -como también tengo ahora- un fuerte temor al fracaso, y creo que ese temor me impidió salir de allí un año antes.

Cada vez que un periodista de Página me contaba que le habían cortado mi nombre en una nota, me parecía patético y hasta gracioso. Pero este lunes, por ejemplo, me dolió que Juan Gelman me desapareciera de su contratapa. Me encontré con alguna gente de Página -cuatro o cinco personas, en realidad- que me dijeron que era injusto. No les pregunté qué hacen para cambiarlo porque hubiera sido molesto, para ellos y para mí. Pero no creo, sinceramente, que como periodistas podamos llegar a la verdad si partimos desde una mentira. Tal vez hubiera tenido que hablar sobre todo esto mucho antes.

Que tengan un feliz cumpleaños.

Jorge Lanata ¿Era sólo el vacío que le provocaba el desprecio de sus excompañeros del diario lo que lo hacía pensar en la muerte?

No. Seguro que no era sólo eso. Porque esa noche Lanata siguió escribiendo, a mano, con letra de imprenta: X no está/ Z tampoco/ Está Caetano en el living/ y acabo de marcar repeat en el equipo.

X es Florencia Scarpatti, la productora periodística doce años menor que él con la que estaba yendo y viniendo desde hacía cuatro años. Bellísima, alta, ultrasensible y muy culta, Florencia lo seguía amando a pesar de que Lanata no era su modelo de pareja ideal. A Scarpatti no le molestaba tanto el rock and roll. Lo que parecía no poder tolerar más era la idea de ser un satélite más del enorme planeta llamado Lanata.

Z es Sara “Kiwi” Stewart Brown, la fan que un día le regaló una botella de JB para su cumpleaños número 36 y que ahora es la mamá de Lola, su segunda hija. Se trata, sin dudas, de la mujer más importante de su vida. La persona que, como se verá después, lo salvó de pasar para el otro lado. Pero las cosas con Sara, en aquel año viejo de mierda, no se habían terminado de fraguar.

Caetano Veloso no estaba en el living de cuerpo presente, como Lanata escribió en Fuegos . Sí se escuchaba su voz suave y dulce al interpretar Noche de Hotel, una de las canciones más lindas y melancólicas que el artista brasileño compuso en un hotel de Lisboa, cuando parecía tan desesperado como Lanata. Al lado del equipo de audio había una biblioteca y un enorme sillón. Caetano cantó: “Noite de hotel…” Después de escuchar la canción una y otra vez, Lanata empezó a pasar lista a sus afectos más cercanos. Lo dejó sentado en la misma “prosa poética”:Bárbara está/ en la quinta de Andrea/ y espero llamarla a las 12 en punto./ Papá está muerto,/También Dionisio./Mamá está viva, aunque nunca entendí donde/Con Nélida hablé/esta tarde/Y ya./Y ya.

Bárbara es su hija. Por entonces rondaba los ocho años. La concibieron junto a Andrea Rodríguez, periodista de Sin Anestesia, Página 12, Veintiuno, Veintitrés, Lanata sin Filtro y Periodismo para Todos. Su papá, Ernesto Lanata, era odontólogo y había muerto, de cáncer en los huesos, en junio de 1989. El periodista se había reconciliado con él antes de la despedida final. Sin embargo esa noche no podía dejar de recordar como su padre lo había ignorado durante toda su infancia. Tampoco podía sacarse de la cabeza sus constantes peleas, a los gritos, que a veces terminaban con Lanata “lumpeneando” por las calles de Buenos Aires, San Isidro, Mar del Plata, Río de Janeiro o en San Pablo.

Su tío, Dionisio Alvarez, del que había heredado su primera biblioteca, era el hermano de su mamá y el hombre con el que había empezado a fumar Particulares 30, cuando tenía solo 13 años. El también había muerto hacía tiempo.

Tía Nélida, la solterona, la otra hermana de su mamá, era, de hecho, la mujer que lo crió durante toda su infancia y su adolescencia. Moriría a mucho tiempo después, a los 95 años, contenida por Lanata y su familia, en el cuarto de la casa de 450 metros cuadrados que le alquiló entre 2003 y 2012, en el primer piso del Palacio Estrugamou, en la zona más concheta de Retiro. Su mamá, María Angélica Alvarez, en efecto, todavía estaba viva. En silla de ruedas, sin poder hablar ni valerse por sí sola, pero viva. Y muy presente. Esto era así desde abril 1968, cuando fue operada de un meningioma en la cabeza que la dejó cuadripléjica, le afectó el centro del habla y le impidió articular las palabras, hasta su muerte, en mayo de 2004.

Desde hacía treinta años, Lanata se comunicaba con ella por medio de señas. A veces María Angélica se reía, y Lanata también. Pero otras veces, como esa noche, “no la encontraba”. Desde muy pequeño, Jorge vivió con el temor de que pudiera sucederle a él mismo algo parecido a lo que le pasó a su mamá.

 

Extraído de Clarin.com con extractos del libro de Luis Majul

Periodista K criticó a colega de Clarín por cubrir noticia sobre despidos en grupo 23

ALFIE VS MARTIN

El grupo que comanda Szpolski – Garfunkel viene soportando una gran crisis empresarial. Cierre de revistas y falta de pago a sus trabajadores, muestra que la pauta oficial, no estaría alcanzando para cubrir los gastos que tienen esos medios, en sus respectivos emprendimientos comerciales.

Siempre el hilo se corta por los trabajadores. Acá acá hay una serie de notas de los mismos delegados que denuncian los cierres de algunos medios de 23.
Pero parece que para algunos periodistas, empleados de esos empresarios que cierran medios, no soportan que se publique la información gremial por la que sufren sus colegas.
Es insólito, pero así se demuestra de esta “pelea” en “tutter” entre Mariano Martín, Periodista de Ámbito Financiero y Radio América. y en el otro rincón, Alejandro Alfie del Diario Clarín

Actor K niega que le robaron y los vecinos lo contradicen / VIDEO

Pese a la desmentida de Peretti, fuentes policiales confirmaron que el actor fue sorprendido por el ladrón cerca de las 15.000, en Báez 444. No solo eso, tambien los vecinos comentaron que escucharon algunos gritos

“Enojado, gritaba, y corría con un grupo de amigos, los amigos trataban de contenerlo, que se quedara tranquilo”


PERETTI niega que le robaron por MEDIOSYOPINION

Sabsay: “Que muestre el título de abogada” VIDEO

El abogado constitucionalista Daniel Sabsay fue el protagonista de una intensa y sostenida diatriba contra el gobierno nacional y la presidenta Cristina Kirchner, en la cual hasta llegó a poner en duda que la mandataria se abogada y hasta trató de traidor al canciller Héctor Timerman.

Sabsay fue el primer orador en el panel llamado “El valor de los derechos” en la última jornada del Coloquio. La ponencia comenzó a levantar temperatura cuando criticó el proyecto de reforma del Código Procesal Penal que Cristina Kirchner envió al Congreso. “Ya no tengo ninguna duda de que no sabe nada de derecho. Qué muestre el título [de abogada], que no lo esconda más”, disparó.

El primer comentario levantó los primeros aplausos un auditorio colmado de empresarios. Entonces Sabsay criticó la iniciativa de deportar a los extranjeros que delinquen: “esa iniciativa es la más reaccionaria del derecho penal. ¿Qué mejor para que sigan delinquiendo si no se los va a juzgar?”, enfatizó ya con un tono cada vez más vehemente. Y allí volvió a redoblar la apuesta: “No creo que [Cristina Kirchner] sea abogada. ¡Qué muestre el título!”.
FUENTE LA NACION

La primera vez de Maria Julia Alsogaray en el programa de Guinzburg – VIDEO

MARIA JULIA GINSBURG

¿En el colegio con que te cargaban?, preguntó Jorge Guinzburg a María Julia Alsogaray.

La funcionaria Menemista contestó “con que era traga”. Pícaro de reflejos, el conductor elevó la apuesta -¿A qué te referís con que eras TRAGA? (RISAS)

En otro momento estelar, Guinzburg quiso conocer si en la famosa tapa de “Noticias”,  María Julia estaba desnuda, y dijo con seguridad : “Lamento desilusionarlos”

Lo que sigue, miralo en el video de colección!


Guinzburg con Maria julia alsogaray por MEDIOSYOPINION

Juan Miceli; En Canal 7 me decían ”Tenés que alinearte””

 MICELI TENES QUE ALINEARTE

Sobre los reclamos de pluralismo por parte de trabajadores de la Televisión Pública:

– “Es una gestión que lleva adelante una política absolutamente oficialista. No hay fase para plantear ningún tema plural. Es una decisión política de llevar adelante una política partidaria. Es el cannal público del Estado, lo entienden y no les importa. Hay una bajada directa desde Casa de Gobierno. Esto ha pasado también con el menemismo, con la Alianza. Acá hay una hipocresía que es hablar primero del pluralismo de medios”.

Por qué se pasó del Grupo Clarín a TV Pública:

– “Yo no me pasé de ningún lado a otro. Después de 20 años en Clarín sentí que estaba en un techo profesional. Estuve varios meses sin laburo. En un momento iba a laburar con una fundación, eso también se cayó. Aparece un viejo amigo de Canal Trece que lo llaman para ser gerente de noticias de Canal Siete. Me llama para ofrecerme laburo, que mi. Yo aclaré que no era kirchnerista y que iba a ser lo más independiente posible. Me dijeron que fuera que iba a hacer un cambio en el canal”.

Si le pagaban más o menos de lo que ganaba en Canal Trece:

– “Me pagaban más o menos lo mismo. Yo pinchaba con equilibrar permanentemente los invitados. Yo trataba de equilibrar. Al año llega la gestión de La Cámpora. El gerente que me había convocado a mí, Omar Bazaro, se va. Viene Carlos Figueroa que es el actual gerente”.

“A partir de ahí fue clarísima la bajada. Se publicaban no sólo los actos oficiales, sino también los partidarios. Ahora van a decir que se fijen en el laburo que también salió Carrió. Sí, una vez salió Carrió”.

Si había libreto:

– “Hay un guión. Yo chequeaba que la información estuviera acertada. Después también intentaba equilibrarla. Después empezaron las peleas. Me decían ”Tenés que alinearte””.

“Es el Siete hay gente muy profesional, sostienen su laburo con mucho trabajo”.

Si con el camporismo está más exacerbada la bajada de línea:

– “Más exacerbado, pero con esa contracara: hablan de pluralismo”.

El Exprimidor
Juan Miceli

 

El particular saludo del Gato Sylvestre contra Lanata y Clarín

GUSTAVO SYLVESTRE SANATA
Al terminar el programa de todas las noches que se emite por el canal del empresario K, Cristóbal López, el conductor de Minuto Uno mira a cámaras, y como un rezo laico señala “Recuerden: se termina la sanata, se terminó el monólogo, a guardar los violines”

Esto “traducido” en la lógica de la grieta que padecen los periodistas, significa: SE TERMINÓ LANATA Y SUS MONÓLOGOS. A GUARDAR LOS CLARINES”