Conflicto en Renault: una cuestión de querer y no poder

Nota firmada por Enrique Vázquez

Edición Nº 132 del 30 de marzo de 1979

 

Dice Enrique Vázquez: ¨El clima del Cordobazo se fue prefabricando desde varias semanas antes del 29 de mayo, con permanentes asambleas obreras en las fábricas y estudiantiles en la universidad. En el marco nacional, estallaban huelgas salvajes y manifestaciones callejeras en Rosario, La Plata, Bahía Blanca y Mendoza, y las agrupaciones subversivas lanzaban sus primeros ensayos de guerrilla urbana  participando con francotiradores y bombas molotov en cuanta ocasión consideraban propicia. En ese ambiente se desarrollaron las quejas laborales en las fábricas cordobesas¨.

Recuadro: El obrero y la riqueza

¨…sus obreros (de la empresa Renault) hacen una huelga porque no están conformes con los sueldos que ganan. (…) El caso es ya bastante universal. No se limita a Córdoba sino que se extiende por casi todo el mundo.

Primero a través de políticas demagógicas y estatizantes respaldadas de manera decisiva por los sindicatos, se persigue al capital. Se lo jaquea de todas maneras hasta tornarlo ineficiente. Pero inmediatamente después se le exige más y mejor producción de riqueza y una más generosa distribución de ella.

Si la Renault, en su actual situación, quisiera atender  los reclamos sindicales y aumentara a mejores niveles los sueldos, estaría afectando seriamente su economía.

Este tipo de proceder, tan nocivo pero tan común hoy, es lo que está tornando ineficiente las economías mundiales y hace florecer la inflación, inclusive allí donde no existía.

 

En este país ya lo vivimos. Desde 1972-72, se hizo más obvia la tendencia y a partir de 1973 tuvo su apogeo. Se atemorizó y persiguió a la empresa privada, se desquició la disciplina, la calidad y la competencia y se hizo omnipotente el aparato sindical. Las compañías se encaminaron hacia la destrucción y el Estado se convirtió en un monstruo ingobernable e ineficiente.

Ahora, apenas corregidos esos disparates, cuando la actividad privada comienza a revivir y a producir con cierta eficiencia, el sindicalismo exige mejores sueldos en forma coercitiva.¨


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