Heridos de bala en represión en ingenio El Tabacal

Salta: Los obreros llevaban adelante un conflicto de casi 70 días. Represión sobre obreros y el retroceso de la policía. VIDEOS.

Obrero herido de bala en la pierna es socorrido por sus compañeros.

Obrero herido de bala en la pierna es socorrido por sus compañeros.

 

En el medio de las 53 mil hectáreas de campo, donde se llega a través de caminos interiores. Allí reprimieron ayer la Gendarmería Nacional -que responde a las órdenes de la ministra Patricia Bullrich- y la Policía Provincial salteña -bajo las órdenes del gobernador Juan Manuel Urtubey- a los obreros zafreros del ingenio El Tabacal. El operativo conjunto represivo -que comenzó 30 kilómetros adentro de las entradas a los campos del ingenio, propiedad de la empresa estadounidense Seabord Corporation que produce azúcar marca Chango y bioetanol, combustible a base de caña de azúcar- provocó más de treinta obreros heridos, uno por herida de bala calibre 9 milímetros. La represión no sólo implica el primer acto de violencia estatal que incluye el uso de balas de plomo durante el gobierno actual, sino que genera fuertes dudas acerca del rol de la empresa, ya que se sospecha que las fuerzas de seguridad sólo podrían haber llegado al lugar donde se inició la represión con, por lo menos, la ayuda logística de la Seabord Corporation y su servicio de seguridad.

El conflicto entre los obreros de El Tabacal y los dueños de la empresa cumplía el miércoles 68 días de duración cuando se desató la represión. La compañía había anunciado su decisión de imponer el así llamado “turno relevante”, que no permitiría el trabajo los domingos a la vez que tampoco permitiría las horas extras, mientras intensificaría los ritmos de producción general. La situación había sido denunciada por el Sindicato de los Trabajadores del Azúcar (STA), que señaló que se produciría una baja en los salarios de los obreros del 40 por ciento y decidió que no permitiría la aplicación del “turno relevante”. A pesar de negarlo en un principio, la empresa Seabord admitió que habría baja salarial, pero señaló que sería del 15 por ciento. Como los obreros se resistían a cambiar sus turnos de trabajo habituales, la empresa decretó el lock out (paro patronal) y no permitió la actividad en sus instalaciones fabriles. La empresa no permitió que sus gerentes se reunieran con los representantes del sindicato desde que el conflicto se inició. La tensión se resolvió ayer mediante la violencia.

Obrero herido por un proyectil en la cabeza.

Obrero herido por un proyectil en la cabeza.

 

Seabord decidió apelar a la división entre los obreros de la factoría, a los que se les quiere imponer el “turno relevante”, y los obreros de la zafra, que se encontraban en plena cosecha. Para eso intentó hacerles firmar el martes 23 una renuncia voluntaria a continuar con la zafra, aduciendo que la culpa de la pérdida de los trabajos se debía a la radicalidad de la medida de los obreros fabriles. El intento le salió mal. Los obreros de la zafra instalaron un corte en los caminos internos de la compañía, que se yerguen en 53 mil hectáreas, que se sumó a los dos cortes en las puertas del Ingenio y en la vera de la ruta 50. La rebelión conjunta de los obreros de la zafra y los fabriles alarmó al gobierno de Urtubey, que llamó a una reunión en el ministerio de Trabajo local, que fue infructuosa debido a que una vez más Seabord no envió a ningún representante con capacidad de decisión y los enviados negaron cualquier tipo de negociación. Entonces, el brazo armado del gobierno se puso de lado de la compañía.

Así empezaba la represión.

 

“Por ahora cesó la represión -dice a plazademayo.com Samuel Huerga, periodista y director de Radio Cadena NOA, emisora del departamento de Orán, lindero adonde se encuentra El Tabacal-. Fue una represión salvaje: hay decenas de heridos y contusos y un obrero tiene un tiro de bala que le fracturó la pierna. A otro se le fracturó la muñeca cuando una lata de gas lacrimógeno le cayó en la mano. Más allá de la bala de plomo que usaron, los gendarmes y los policías tiraban al cuerpo de los manifestantes y por eso hay tantos heridos. Nos llama muchísimo la atención que la represión se haya desatado en el interior de la empresa, a treinta kilómetros del portal de entrada. Eso sólo pudo ocurrir por un operativo conjunto y coordinado entre las fuerzas de seguridad y los empresarios y sus guardias de seguridad”. En el hospital San Vicente de Paul, de Orán, confirmaron que uno de los heridos tenía una herida de bala con orificio de entrada y de salida que había fracturado el fémur al paciente.

Combates entre los obreros y las fuerzas de seguridad.

 

Sin embargo, la tensión no había cedido. Luego del inicio de la represión los obreros se habían reagrupado y quienes se encontraban en los cortes externos se unieron a los de la zafra e hicieron retroceder juntos a la gendarmería. Una vez retiradas las fuerzas de seguridad, los trabajadores volvieron, en unidad, a reinstalar las medidas de lucha. ¿Será este el episodio final de una lucha de más de dos meses que intenta resistir la flexibilización de los ritmos de trabajo y la rebaja salarial? En principio, las fuerzas represivas gubernamentales se pusieron del lado de la empresa e intentaron sofocar los reclamos con violencia. Fallaron en el intento y provocaron una rebelión más grande aún que la que enfrentaban con anterioridad. Luego de que se usaran balas de plomo en la represión, queda la incertidumbre acerca del destino de los acontecimientos.

Las fuerzas represivas retroceden ante el reagrupamiento y avance de los obreros.