Las mentiras del brigadier

 

Réplica a las declaraciones del ex  Comandante de la Fuerza Aérea, Omar Graffigna sobre su relación con Horacio Verbitsky publicadas en el Buenos Aires Herald.

En una entrevista publicada el 15 de agosto pasado en el Buenos Aires Herald realizada por la periodista Luciana Bertoia, el ex Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea Omar Graffigna, preso por delitos de lesa humanidad, desmiente algo que nunca aseveré en mi libro, Doble agente, la biografía inesperada de Horacio Verbitsky.
Graffigna con prisión domiciliaria, privilegio que pocos militares gozan ya que depende de una decisión discrecional del Juez -en este caso de un magistrado muy cercano a Verbitsky el juez federal Daniel Rafecas, que se hizo famoso por sus mensajes de texto al abogado de la defensa del vicepresidente Amado Boudou-, declaró a la periodista del Herald que jamás conoció a HV y que nadie le escribía sus discursos.
Tanto en el libro como en el sitio periodístico plazademayo.com existe abundante documentación que prueba que el Comodoro Juan José Güiraldes encabezaba un equipo que escribía los discursos del Brigadier.
Para demostrar esto basta una carta del comodoro Güiraldes al brigadier general Graffigna del 11 de junio de 1980: “No hace falta que le diga de mi total identificación y plena coincidencia con la conducción a su cargo como oportunamente la tuve con la gestión del brigadier general Agosti, si no fuera así mal podría haber entregado mi aporte en la redacción de discursos y otros documentos en tareas de este tipo usted bien lo sabe, si la identificación no es total, no puede precisarse ideas coherentes y claras al servicio de principios y definiciones que proporciona quien conduce a quien debe pensar y escribir para esa conducción”
También está probado mediante documentación pública obrante en distintas bibliotecas públicas y privadas que Verbitsky cobró dinero de la Fuerza Aérea a través del Instituto Argentino de Historia Aeronáutica Jorge Newbery y que los pagos se efectuaban en la Sociedad Militar Seguro de Vida.
Dos peritos calígrafos determinaron que un manuscrito de 34 páginas que sirvió de base a uno de los discursos de Graffigna fue realizado por el puño escritor de Horacio Verbitsky, que en su burdo intento de desacreditar las pericias no hizo más que confirmarlas cuando desde la cuenta de Twitter del Centro de Estudios Legales y Sociales se mostró una imagen de los apuntes que el periodista tomó durante el Juicio a las Juntas. Un segundo análisis caligráfico sobre ese material señaló “correspondencias formales” entre la letra aportada por el propio HV y los manuscritos en nuestro poder.
Por último si bien es claro que el represor Graffigna miente cuando sostiene que nadie le escribía sus discursos, no aseguramos jamás que tuviera relación personal o directa con Verbitsky aunque también hay documentación aportada por la propia Fuerza Aérea que indica que copias de las memorias donde constan los pagos y contratos con el periodista, hoy erigido en adalid de los derechos humanos, le fueron enviadas al Comandante en Jefe de la Aeronáutica (en ese entonces Graffigna) al igual que a las otras dos fuerzas armadas en 1979. Graffigna pudo no haber leído el material que tuvo sobre su escritorio. Raro, pero posible.
El ex jefe de la Fuerza Aérea miente y sus declaraciones fueron utilizadas por HV en su columna dominical de Página12 para inventar una confabulación mediática en su contra.
Además, en sus maniobras y falsas desmentidas, Verbitsky insiste en pintar un Güiraldes a medida: amigo personal, militar retirado de hábitos gauchos y totalmente ajeno a la dictadura. En Doble agente y en las notas de plazademayo.com demostramos con documentación irrefutable la falsedad de ese relato autojustificatorio. Como si esto fuera poco, el propio Verbitsky escribió en su libro La última batalla de la Tercera Guerra Mundial, publicado originalmente en 1984, que Güiraldes asesoró a tres jefes de la Fuerza Aérea durante la dictadura a la que defendió participando de campañas internacionales, señalamiento que cercenó en reediciones del mismo libro, en 2002 y 2006. Es arduo borrar las huellas de la propia historia.
Es hora de que Horacio Verbitsky explique esos contratos, su relación con la fuerza y los motivos por los que insiste en negar documentación irrefutable en lugar de refugiarse una vez más bajo el uniforme de un represor de la Fuerza Aérea para desmentir un trabajo de investigación periodística que cumple con las normas más estrictas de nuestra profesión.

 

  • Esta nota fue publicada en su versión inglés por el Buenos Aires Herald el 05/12/2015.