Un juez de la Corte argentina y uno municipal de EE.UU.

Un repaso de las particulares historias de los doctores Eugenio Zaffaroni y Thomas Griesa.

 

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Para algunos que se pretenden progresistas el Dr. Eugenio Raúl Zaffaroni –magistrado de la Corte Suprema argentina- es un dechado de virtudes y casi un faro de alumbramiento. Me permito disentir por los siguientes motivos:

1) El Dr. Zaffaroni no solo fue un juez legendario de la justicia penal, sino que juró por los Estatutos de la Revolución Argentina y, lo que es peor, por los Estatutos del sanguinario Proceso de Reorganización Nacional. Todo ello sin tener ninguna urgencia económica ya que goza de una fortuna considerable. Esta sola situación, y no pavadas menores como falta de pago de algún impuesto insignificante, motivó que el senador Rodolfo Terragno (exiliado durante la dictadura) le negara el acuerdo para arribar al Alto Tribunal.

2) En el año  1980 (época de Videla) escribió un libro sobre Derecho Penal Militar, que fue agradecido expresamente al enviarlo a miembros de las fuerzas armadas, donde legitimaba que los militares usurparan el poder en casos excepcionales (en el contexto era claro que se refería a 1976).

3) Siendo juez penal de la dictadura, rechazó Habeas Corpus, como el de Alicia Lisso en sentencia del 7 de diciembre de 1977, sin ordenar ninguna investigación.

4) También como magistrado de la Cámara Penal de la democracia, en un renombrado caso (Sala VI causa 17415 de 26/4/89)  de una “fellatio in ore”, donde el sujeto pasivo era una menor de ocho años, entendió que no había “violación” sino “abuso deshonesto” (con pena muy menor) echando mano a la más conservadora doctrina decimonónica que descarta en el supuesto el “acceso carnal” y considera que la víctima puede defenderse (sin importar la edad y la sujeción al depravado); y, si fuera poco, dijo que en el caso se reduce “el contenido traumático” porque la luz estaba apagada. A pesar de estar probado el hecho por confesión del procesado, confirmó una pena de solo tres años de prisión.

5) Ya en la Corte Suprema aceptó y minimizó que seis de los inmuebles de su propiedad fueran alquilados para el ejercicio de la prostitución (es obvio que cuando tal es el destino es mayor el precio locativo).

6) Cuando se llamó a la Corte Suprema a considerar la reforma judicial (ley 26855) el cuerpo resolvió la total inconstitucional de la norma  con argumentos muy sólidos de derecho, y recordando y transcribiendo textualmente los debates de la asamblea constituyente del año 1994 con la participación expresa de Zaffaroni. Pero el Dr. Zaffaroni votó en disidencia, sin refutar ninguno de los argumentos de la mayoría, diciendo que con respecto a lo dicho en años anteriores cambiaba su opinión en el caso, y sus fundamentos fueron de un político militante.

7) Cabe agregar que un profesional de la íntima amistad del magistrado traficaba influencias (ciertas en la Corte Suprema) y finalizó siendo defensor de Boudou en una de sus tantas causas.

8) Como destacado académico, que lo es, dejó durante largos lapsos su función de ministro de la Corte, para aceptar invitaciones del exterior para cumplir actividades no judiciales, mientras seguía percibiendo su jugoso sueldo y los expedientes se acumulaban en su despacho.

 

 

Este académico de prestigio entre algunos pretendidos “progres”, intenta descalificar al magistrado de EE.UU., Dr. Thomas Griesa, sosteniendo que se trata de un “juez municipal” derechista nombrado por Nixon. También con esta calificación irónica (¿motivada por el casi stalinismo militante o por la ignorancia?) me atrevo a disentir por los siguientes motivos.

1) Es cierto que Griesa es juez federal del condado de New York –perteneciente al mismo estado cuya capital es Albany- pero no es menos cierto que juzga los litigios de la mayor plaza financiera del mundo (Wall Street), y es poco serio decir que es un simple “juez municipal”.>

2) Sus antecedentes no son precisamente de un derechista. Siendo Griesa joven y recién nombrado juez, cayó en sus manos un caso donde el Partido Socialista de los Trabajadores (SWP) denunciaba que había sido infiltrado por el FBI para identificar a los militantes “trotskistas”. El magistrado ordenó al FBI  entregar los legajos secretos y descalificó al Fiscal General Griffin Bell que se oponía a la orden y falló en favor del SWP enfrentando al temible Herbert Hoover. Posteriormente tampoco tuvo empacho en meterse con el poderoso sindicato de camiones de EE.UU. y condenó al dirigente Ron Carey a tres años de cárcel por haber desviado fondos (u$ 850.000) del gremio. Y como frutilla de sus antecedentes fue el primero que desnudó a la logia Propaganda Due (donde militaban, entre otros, Massera, López Rega, Suárez Mason, Lastiri y otras joyitas vernáculas). A raíz de la quiebra del Franklin Nacional Bank, tiró de una piolita y descubrió que el tercero en el orden de las autoridades de la logia P2 don Michele Sindona había ingresado al banco la bonita suma de cuarenta millones de dólares recibidos de Italia (¿blanqueo?) y lo condenó en sentencia sin antecedentes a 25 años de prisión por nada menos que 65 cargos (solo cumplió tres porque fue envenenado en la cárcel); pero en ese proceso aparecieron Roberto Calvi (colgado luego en un puente de Londres), Licio Gelli, el número uno de la logia (a quién Perón le dio la Orden del Libertador y lo designó agregado comercial en la embajada itálica) y otros famosos delincuentes de “cuello blanco”.

3) En el caso de los buitres tan estigmatizados como los mayores enemigos de la Nación el juez Griesa tuvo una infinita paciencia esperando una propuesta aunque sea similar a la que aceptaron el resto de los bonistas, pero nuestros representantes que se habían sometido en el caso a la ley de NY sostenían insólitamente que las leyes argentinas (cerrojo) impedía toda oferta y para los litigantes “pelito para la vieja”. Además hasta la presidenta en poco afortunadas expansiones le “mojaba la oreja” a la justicia del norte, y todos conocemos el final. Más allá de algunos excesos de Griesa (embargo de fondos de otros bonistas) todos  los fallos del “juez municipal” fueron confirmados por la Corte de NY y la Suprema de EE.UU. no tomó el caso sin ninguna explicación (certiorari), contra todas las previsiones de los expertos nacionales y sus representantes en la otra jurisdicción (¿ignorancia, fantasía o negocio?).

Estas son las particularidades de un miembro de la Corte Suprema de la Nación Argentina y un “juez municipal” de Nueva York.

 

Carlos Alberto Kreimer

Miembro del Club Político Argentino

 

Comments

  1. Claudia Gaggero says:

    Tenía conocimiento de la mayoría de estos hechos pero sin datos fehacientes que los sustentaran.
    Sólo… Gracias!

  2. Marcelo Ruiz says:

    Gelli es Licio no “Lucio”. saludos y muy buena nota

  3. Leonardo Roia says:

    Excelente artículo. Prefiero ser juzgado por un “juez municipal” y no uno de “dudosa” moralidad. Con respecto a la investigación que llevó adelante sobre la P2 y Cía. – ¿tal vez de ángeles?- me encontraba en Italia cuando explotó el gran escándalo en el que apareció el banquero Calvi colgado en el puente de Londres; con los bolsillos llenos de piedras y trozos de ladrillos. ¡Cuanto deberían aprender de éste juez “senil” – Hotelera Millonaria Acorralada dixit – sus colegas de Peronia.

  4. Parainfo says:

    Roberto Calvi era el nombre del “banquero de Dios”. Italo Calvino fue un escritor italiano. Italo Calvi no existe o, al menos, no tiene nada que ver con esa historia.

  5. era Proceso de Reorganización Nacional. llamemos a las mierdas por su nombre… saludos cordiales