Colón, Va pensiero

La tensión en la sala de audiencias era evidente, un pequeño grupo de expertos de la universidad de la plata debían defender lo indefendible frente a representantes de las distintas instituciones de la colectividad italiana.

Cristoforo Colombo, el genial navegante genovés ya había sido despedazado y yacía en la plaza que lleva su nombre bajo las ventanas de quien dio la orden, demostrando la ignorancia mas profunda de la historia y la inescrupulosa falta del cariño que cualquier argentino de bien debe profesar a esa legión de artesanos que llegaron en los barcos y que estuvieron en la construcción de todos y cada uno de los edificios mas significativos de nuestra ciudad.

 

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Carpinteros, albañiles, decoradores, pintores, yeseros marmoleros, herreros y maestros mayores de obras , muchos habían traído herramientas y moldes de su tierra natal. Ellos hicieron el teatro Colón, la Legislatura , el Congreso , hasta la Pirámide de Mayo fue hecha por un albañil italiano.

Algunos juntaron sus ahorros y los donaron para regalarle a la patria que los recibió con los brazos abiertos el monumento que hoy yace desmembrado en el pasto.

Excusas débiles, insensatas y un desconocimiento de los principios básicos de la restauración eran esgrimidos para justificar el traslado. La furia de los italianos cesó cuando alguien, de manera subrepticia consiguió que de los parlantes de la sala se comenzara a escuchar en volumen cada vez mas claro el “Va pensiero” de Nabucco, de Giuseppe Verdi. Los hijos de italianos se pararon de sus sillas y comenzaron a cantar mientras sus cuerpos se movían con el compás de esa otra maravillosa obra, de tantas magníficas obras que ese pueblo dio a la humanidad.

Las lagrimas en muchos de ellos, no parecían conmover a los legisladores que tenían la sola misión de cumplir con la formalñidad y cumplir con el mandato insensato de Cristina ¡Saquen eso de allí!

Cuando la situación legal meses atrás se complicó, el gobierno, con el monumento ya desmontado durante la feria judicial justificó sus actos en una supuesta restauración que el monumento no necesitaba.

Y eligieron a un experto” que metafóricamente nos explica todo.

El mismo que en a principios de los 70 tuvo el encargo de restaurar el cadáver de Eva Perón.

Ante el asombro de todos , un anciano de andar lento se acercó con unos cuadernos impresos y ni bien tomó el micrófono como desvariando y desafiante interpeló al público ¿Alguien aquí sabe algo de mármol? Luego hablo del daño de la polución y queriendo demostrar conocimientos que no pudo sustentar se fue abucheado por la gente.Un taxidermista, embalsamador fue el elegido por el gobierno para “arreglar el cadáver de mármol de Carrara de Colón,

Las excusas infundadas fueron rebatidas una a una, nadie pudo explicar los fundamentos del desguace y el supuesto traslado.

El artista que esta terminando a Juana Azurduy, miraba desde lejos y prefirió hacer mutis por el foro, avergonzado.

El ingeniero que desarmó junto a Omar Estela el monumento reconoció que nunca antes había hecho un trabajo similar.

Aún así trataba de defender su trabajo pero tuvo que interrumpir su exposición.

La tristeza y la impotencia. La vergüenza del desagradecimiento a estos constructores de la argentina no va a poder ser reparada.

Escucho a Nabucco mientras escribo una y otra vez. No quiero que mis hijos vivan esta Argentina ingrata, quiero que se reconstruya el blanco mármol y ver las caras de esos ancianos con la felicidad recuperada. Quiero borrar la humillación malvada a este pueblo que nos bendijo con su sabiduría.