Piedrazos entre la Policía Federal y amigos de Alejandro “Pitu” Salvatierra

Enfrentamientos y muertes en medio de disputas internas del Frente Para la Victoria.

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Villa Zavaleta. Vecinos incendian auto en el que viajaban policías de civil, luego de dos casos de gatillo fácil.

La interna feroz del Frente Para la Victoria sumó un nuevo hecho delictivo. Anoche en Ciudad Oculta, efectivos de la policía federal de la Comisaría 48 se enfrentaron con un grupo de vecinos de la villa, entre los que se encontraban Alejandro “Pitu” Salvatierra. El ex empleado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo y del INADI, actualmente se desempeña como asesor en la Legislatura Porteña, estuvo involucrado en los hechos pues defendía a su hijo, Héctor, acusado de un supuesto robo. Las fuerzas de seguridad detuvieron al padre e hijo pero, según los vecinos, sólo pasaron unas horas en la comisaría. Salvatierra resistió el avance de la policía federal, llamativamente, desde el zoom dependiente del Ministerio de Seguridad ubicado en la manzana 28 de la villa 15 conocida como Ciudad Oculta. Salvatierra ganó reconocimiento público en diciembre del 2010 en la toma del Indoamericano.

En ese momento, la protesta se había radicalizado por la intervención de dirigentes de izquierda como Diosnel Pérez y el gobierno nacional necesitaba levantar la toma más populosa de la historia reciente argentina. Salvatierra fue el hombre elegido por el kirchnerismo para convencer a los ocupantes de desistir de las medidas y regresar a sus humildes casillas en las villas aledañas. El saldo fue de tres muertes y la aparición en escena de Sergio Berni quien realizó un censo entre los presentes. 13300 personas abandonaron en lugar de un día para el otro con promesas falsas. La toma tuvo sus consecuencias y en febrero de este año se dio un hecho similar en un predio abandonado por la policía federal delante de la villa 20 en Lugano. Esta nueva toma también dejó el saldo de un vecino asesinado en una pelea interna, una mujer que perdió su embarazo y una joven que murió a metros de la toma.

Ese último suceso fue la excusa ideal para Berni y el gobierno de la ciudad para presionar a la justicia y desalojar el predio. Vaya paradoja, mientras el secretario de Seguridad comandaba el operativo, diputados y legisladores de su partido resistían el desalojo. El propio Andrés “Cuervo” Larroque estuvo presente interiorizándose de la situación el sábado pasado. Mientras los medios se ocupaban de la toma en Lugano, en Villa Zavaleta, dos jóvenes (Mario Ruiz y Gabriel Vaca) eran asesinados por la policía Federal. Uno de ellos era empleado de la Casa de la Cultura en la villa 21. Hacía cuatro meses que no cobraba su sueldo. El desplazado funcionario, Víctor Ramos, responsabilizó por las muertes, en forma pública, a la Ministra de Cultura, Teresa Parodi, y a La Cámpora. Extrañamente, Ramos simpatizaba con la agrupación juvenil pocos días antes de ser desplazado de su cargo según, su versión, por apoyar la candidatura presidencial de Daniel Scioli. Según fuentes vinculadas a Parodi y al Justicialismo porteño, “Ramos se la veía venir porque se mandó muchas cagadas amparado por Coscia”. El ex secretario de Cultura fue despedido por la Presidenta, supuestamente, por hablar demasiado con la prensa “opositora”. Sus retractores aseguran que el motivo fue más profundo y hablan de negocios poco transparentes en el manejo de su ex secretaría.

El antecedente de la toma del Indoamericano, los sangrientos saqueos de diciembre pasado y las actuales internas políticas dentro y fuera de La Cámpora en las villas, tienen su correlato en vidas humanas que se pierden. En ese sentido, la dirigente barrial de Los Piletones, hoy alineada al sciolismo, Mónica Ruejas, dice que “Parodi y La Cámpora ya se cobraron su primera víctima por su política miope, mezquina e insensible”. Esta semana fue una de las organizadoras de una protesta frente al Ministerio de Cultura de la Nación en Recoleta. “La prevención en cuanto a la seguridad no es simplemente expulsar a nadie de un país –agrega Ruejas- si no respetar a los trabajados logrados desde lo más profundo de un barrio”. La disputa recién comienza.