FORMOSA: patota de Insfrán ataca a wichís y estudiantes de la FUBA

Un nuevo ataque represivo paraestatal contra la oposición al oficialismo se produjo en el este formoseño. 

Aborígenes y estudiantes se habían movilizado en reclamo de derechos.

 

Anoche, en los predios de la comunidad wichí de Las Lomitas, en el este formoseño, una patota del gobernador Gildo Insfrán atacó a miembros de la comunidad originaria y a estudiantes de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) y el Partido Obrero que acampaban en esos predios como parte de un programa de pasantías sociales. Durante la semana, los estudiantes habían acompañado el reclamo de los wichís por la liberación de cinco miembros de la comunidad arrestados durante un desalojo violento realizado por la policía insfranista. Habían podido filmar las movilizaciones conjuntas entre estudiantes y la comunidad hacia el juzgado e incluso las condiciones deplorables de detención de los presos. Horas antes de que los estudiantes iniciaran su regreso hacia Buenos Aires, una patota de más de una decena de hombres movilizados en una camioneta, dos caballos y que portaban machetes y cadenas los atacó exigiendo que les entregaran las filmaciones. Si bien los miembros de la patota se hicieron con dos bolsos de los estudiantes, no pudieron tomar el material fílmico que buscaban, a la vez que dejaron varios contusos, en primer lugar a Viviano Luna, dirigente de la comunidad wichí, que sufrió la fractura de su brazo. El ataque se inscribe en la línea represiva del gobierno de Insfrán contra las manifestaciones populares de oposición a su gobierno, que lleva dos décadas en el ejecutivo formoseño.

 

“Estaban los estudiantes haciendo una capacitación en la comunidad y nos habíamos manifestado juntos para pedir la libertad de los hermanos presos -dice a plazademayo.com Viviano Luna, dirigente de la comunidad wichí Francisco Javier Muñiz, en Las Lomitas-. Tipo 20:30 llegó el momento de que los visitantes preparen las carpas y sus cosas para irse a la medianoche. A esa hora vinieron los tipos a caballo y con una camioneta llena de gente y empezaron a sacar cadenas y garrotearon a unos visitantes. Los estudiantes no sabían dónde ir porque era de noche. Yo me puse d defenderlos, y me pegaron con las cadenas cuando me caí y me fracturaron el brazo derecho. Entonces se fueron y llamamos a la policía”.

Una de las cadenas usadas en el ataque de la patota.

Una de las cadenas usadas en el ataque de la patota.

“Los compañeros aborígenes nos habían dicho que habían visto algo raro por la presencia de esos caballos a esa hora cerca de la comunidad -cuenta Juan Winograd, de la FUBA-. Cuando nos empezábamos a ir para la ruta, donde nos esperaba el micro para ir hacia Resistencia, empezó el ataque. Venían con los caballos y en una camioneta, tenían un machete, cadenas y palos. Dos de los hombres nos pedían que les entregáramos las filmaciones, los videos. Es que querían el material que habíamos logrado estos días que da cuenta de la situación en la que viven los indígenas wichís y que desmiente el discurso del gobierno kirchnerista de Insfrán”.

 

Después de realizar la denuncia en la comisaría de Las Lomitas, los estudiantes porteños pudieron irse según sus planes, pero aseguran que vieron a la camioneta que había llevado a los atacantes vigilándolos. “Nos robaron dos bolsos, pero no se pudieron llevar las filmaciones, que vamos a editar para mostrar cómo trata Insfrán a los indígenas de su provincia”, señaña Winograd.

 

“Es una situación que se repite. Tenemos cinco hermanos detenidos por un desalojo violento -dice Luna-. Como nos queremos organizar nos persiguen. Los hombres del gobierno de Formosa Atilio Basualdo y Jorge Martínez son los que organizan estas amenazas y ataques contra nosotros. Nos persiguen y discriminan a los wichís”.
El ataque de la patota insfranista constituye un episodio más en la política represiva estatal y paraestatal que vive toda manifestación opositora en la provincia de Formosa, gobernada hace casi dos décadas por Gildo Insfrán, quien es considerado por la dirigencia kirchnerista como el artífice de una “revolución formoseña”, una pata más de las falsedades del relato de este fin de ciclo.