Altamira: “La decisión es del pueblo, pero la salida a la crisis no es electoral”

El referente del Partido Obrero explicó la trascendencia política del 1 de Mayo.

 

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“Curiosamente, todos los periodistas me felicitaron”. En una Plaza de Mayo dividida en dos por la Policía, 10 mil personas le pusieron calor y color a una tarde gris de otoño. Del otro lado del vallado, la Casa Rosada estaba vacía: la presidenta Cristina Fernández había decretado un fin de semana extra large que arrancó ese mismo jueves. Allí parecía haberse adelantado el invierno. En cambio, entre banderas rojas y amarillas, el principal orador del Frente de Izquierda (FIT) cerró el acto recordando a los ‘Mártires de Chicago’. El mensaje fue claro: lejos de festejar, el 1 de Mayo es un día para reflexionar. Sin embargo, ningún periodista lo entendió así. Por eso, Jorge Altamira responde.

 

– ¿Por qué el sentido de este día está en disputa?

– La intención original de los trabajadores de todo el mundo era unirse por una reivindicación: la jornada laboral de ocho horas. Sin embargo, en Estados Unidos, donde sucedieron los hechos, los sucesivos gobiernos lo han desconocido. Por eso, ellos establecieron el Labor Day el primer lunes de septiembre. Y como no pudieron doblegar al movimiento obrero, que antes reprimían, ahora le intentan imponer el carácter festivo. Pero, atención, el trabajo nunca puede ser una fiesta: es el campo de explotación que luego estructura toda la sociedad. Es más: si hay desempleo, si hay precarización, en fin, si la mayoría no pueden acceder a la canasta básica familiar, las ocho horas son una abstracción. Por eso, el gobierno transformó al 1 de Mayo en un fin de semana largo.

 

– La presidenta celebró en Río Gallegos, el jefe de Gabinete en Chaco y el ministro de Trabajo en un acto en Racing. La Plaza de Mayo ayer fue de la izquierda.

– El 1 de Mayo tiene tanta fuerza que obliga a todos a definir su relación con el trabajo. Por eso, el kirchnerismo nunca se moviliza; ellos lo hacen el 25 de Mayo. Quieren ahogar la conciencia internacional de la clase obrera, pero el movimiento nunca abandona esta jornada: es el lazo fundamental de su fuerza; el día que eso pase, regresan a la esclavitud.

 

– Otros partidos de izquierda realizaron otro acto en la Plaza de los dos Congresos.

– Es un bloque de fuerzas que está constituido en el seno de la CTA. Y uno de sus integrantes es la Federación Universitaria Argentina (FUA), que es conducida por la Franja Morada, una de las peores variantes del radicalismo.

 

– Pero también estaba la Corriente Clasista y Combativa (CCC)…

– Esa corriente pertenece al Partido Comunista Revolucionario (PCR), que a su vez, está en UNEN (Nota del redactor: en el 2013, el PCR integró el FAP).

 

– ¿Y el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST)?

– Pero, atención: cuando el MST dice que su acto demuestra la unidad de la izquierda, está abusando del concepto. Ellos se asocian con partidos de la clase patronal. Y nosotros queremos ser una izquierda que represente a la clase obrera.

 

– ¿Entonces, no es posible llegar a un acuerdo para las elecciones de 2015?

– El MST hace un planteo muy desagradable: desea realizar internas. Su primera aproximación debería ser plantearnos sus objetivos. Y si nosotros coincidiéramos, entonces podríamos pensar la posibilidad de ir a internas o armar un frente.

 

– Usted no ingresó al Congreso por competir con Autodeterminación y Libertad (AyL). ¿Podría volver a ocurrir?

– A Luis Zamora, que no está con ningún partido patronal, se lo propusimos. Nuestra idea era intentar armar un bloque de cinco diputados: ganamos uno en la provincia, otro en Mendoza y uno más en Salta, pero hubo fraude en Córdoba y nos faltaron, justamente, muy pocos votos en la ciudad. Sin embargo, también le propusimos que encabezara la lista de legisladores porteños. Rechazó ambas ofertas. Luis Zamora prefirió que perdiéramos los dos, a que ganáramos los dos.

 

– Siempre que Luis Zamora se presenta, conserva un piso de votos.

– Está en caída libre: en 2003 llegó al 12,3 por ciento, pero en 2013 bajó al 3,79 por ciento.

 

– Sin embargo, muchos votantes potenciales aprecian su trayectoria.

– Existe una pequeña parte del electorado que tiene ideas progresista, pero piensa que los partidos políticos son dañinos. Para nosotros es una posición infantil: la organización es el arma más poderosa de la clase obrera para triunfar.

 

– Otra de las armas que tiene la clase obrera es la movilización. Lógicamente, usted debe estar en contra del proyecto de ley antipiquete.

– No es una ley antipiquete. En realidad, es el propio Estado y su Policía el que fomenta la problemática del espacio público: el gobierno desea crear un ánimo adverso a las movilizaciones. Por ejemplo, en el acto de ayer, la Policía no desviaba el tránsito dos cuadras antes de llegar a la Plaza de Mayo. Su idea es “mejor que los automovilistas se topen, que se jodan, así les da bronca”.

 

– La Policía, en cambio, ordenó el tránsito para el recital de Violetta en Palermo…

– Por eso, el gobierno dice querer defender el derecho del otro. Eso es una gran falacia: si los trabajadores ejercieran su derecho a huelga en una fábrica, perjudicarían a la patronal y al consumidor. Ahora, cuando la patronal efectivamente ejerce su derecho a despedirlos, aunque sea mediante una indemnización, perjudica directamente el derecho a trabajar.

 

– Volviendo al plano electoral, un sector del Frente Amplio UNEN desea aliarse al PRO. ¿Esto podría beneficiar al FIT?

– Las personas no siempre votan como piensan y no siempre piensan igual en contextos históricos diferentes. Miles no votaba al Partido Obrero (PO), pero ahora sí al FIT. Observan que construimos una salida: el armado del frente genera que su voto ahora tenga valor. Desde el PO siempre lo intentamos: en 1985 y en 2003 no pudimos; en 2011, sí.

 

– El PRO también podría terminar acordando con el Frente Renovador…

– A Sergio Massa lo han votado tanto los peronistas como los que no lo son, pero todos finalmente porque se opone al gobierno. En conclusión: la filiación peronista ya no existe. Por eso, los trabajadores deben comprender que ningún candidato va a representar lo que significó Juan Domingo Perón en 1945. Y eso ya ocurrió en la capital de Salta: allí les propuse la consigna ‘Compañeros, salten el cerco’. Y el 30 por ciento de los votantes lo hicieron. Por eso, ayer convoqué a todos los trabajadores a desarrollar un polo político y único de la izquierda.

 

– En los años setenta se pensaba “tomar el poder por asalto”; en el 2001 se produjo el ‘Argentinazo’; ¿la salida ahora es electoral?

– Que un grupo creyera que al invocar a Juan Domingo Perón, tenía descontado el apoyo popular, era, por lo menos, errado. Ojo: reivindico a los 30 mil compañeros detenidos y desaparecidos. Pero, por eso mismo hace exactamente 50 años fundamos Política Obrera. En cuanto al ‘Argentinazo’, fracasó porque los que se levantaron el 19 y 20 de diciembre de 2001 rechazaban la dirección política de los partidos. Sin embargo, la salida tampoco es electoral: si el pueblo no lucha por sus objetivos, el aparato del estado -tal cual está constituido- es insuperable. En la radio, el periodista de espectáculos Marcelo Polino explicaba hoy que los “Precios Cuidados” no deberían existir porque una ley ya obliga a las empresas a exponer sus costos. Fue aprobada hace 15 años, pero nunca fue reglamentada. Es así: o no la votan, o la vetan; o no la reglamentan; o termina en la Justicia: en una cámara; luego en otra. Y así. Como diría Lenin, “es una máquina de impedir”.

 

– Y entonces…

– La única salida es que el propio pueblo, en una intervención histórica y excepcional, decida alterar todo el aparato del Estado. Sería un error saltar por sobre su conciencia: puede desarrollarse gradualmente o no, pero ningún partido debe saltar sin la clase obrera.

 

– ¿Cuál es el objetivo para las elecciones de 2015?

No se trata de tomar el poder. La idea es alcanzar 5 millones de votos para plantear dos alternativas: o la izquierda o algún gobierno tradicional. Mientras tanto, debemos transformar las direcciones sindicales, fabriles, universitarias, culturales. El frente de batalla es en todos los aspectos, no sólo en el electoral.

 

Las últimas dos respuestas no son de fácil comprensión, pero la entrevista llegó a su fin. Lo que iba a durar 20 minutos se extendió por más de una hora. Ya no quedaba nadie más en el local del Partido Obrero. De inmediato, Jorge Altamira y Susana, su asistente de prensa, advirtieron que no tenían la llave para cerrar.

 

– Entendés: si fuéramos gobierno, no habría nadie en la Casa Rosada para abrir la puerta.

Comments

  1. socialismo o barbarie says:

    Grande Jorge!
    FRENTE DE IZQUIERDA! PATRONES A LA MIERDA!