De cómo sirvieron los piquetes de la izquierda para acrecentar el paro (FOTOS)

Frente al rechazo al paro activo de Moyano y Barrionuevo, un obrero gráfico explica su utilidad.

Cordón obrero frente a gendarmería en Panamericana. (Ignacio Smith)

Cordón obrero frente a gendarmería en Panamericana. (Ignacio Smith)

 

Al principio mucha gente cuestionaba si estaba bien participar del paro general convocado por la burocracia sindical asociada a la oposición patronal. Que si los piquetes de la izquierda no eran funcionales a las políticas personales de sectores ajenos a los trabajadores. La pregunta era: ¿se podía utilizar la oportunidad del paro de Moyano-Barrionuevo para mejorar la relación de fuerzas de la clase obrera frente a las patronales y al ajuste con independencia de la burocracia convocante? Cuando me enteré de que en AGR-Clarín por primera vez en su historia se había votado en asambleas de los tres turnos la convocatoria a parar por veinticuatro horas, las dudas se despejaron. Sólo a la luz de una larga y dura experiencia de enfrentamientos con la patronal, a pesar de las trabas del sindicato y de la complicidad del Ministerio de Trabajo, se llega como cenit de su conciencia política a este histórico paro. Difícil encontrar un ejemplo más clarificador del paro de hoy que este taller que le sacó un provecho superlativo, en lo que hace a la unidad y la fuerza de su organización frente a la patronal, en lo que hace al debate político y su perspectiva frente al ajuste, y sin confundirse jamás sobre la burocracia convocante, bien conocida por ellos.
En mi taller, por ejemplo, que no tenemos comisión interna, donde la patronal hace y deshace a su antojo lo que quiere con los trabajadores, la orden era ir a trabajar como sea el día de hoy. La empresa estaba dispuesta a pagar taxis y remises desde donde fuera necesario, pero se comentaba que al salir de sus casas no lleven puesta la ropa del trabajo, porque los iban a identificar como “carneros”. La indignación era mayúscula, porque a la patronal le interesaba que a toda costa vayan a trabajar, sin importarles el esfuerzo y las dificultades para ir y, sobre todo, que a la vuelta uno quedaba a la buena del Señor. Por el miedo y la falta de organización interna, la mayoría estaba dispuesta a asistir a la jornada laboral. En la mañana de hoy empezaron los mensajes de texto entre los compañeros a ver qué iban a hacer. El clima era de no ir a trabajar. Pero la adhesión al paro era asegurado motivo de despido. Por lo tanto, a las seis de la mañana, entre llamadas y mensajes de texto, se acordó que nadie iba a ir a trabajar, con la excusa de que los piquetes nos impedían asistir al taller. La onda era que no vaya ninguno, para no cagar a los demás. “Esto es como en la escuela”, dijo uno; “si ninguno hace la prueba no nos pueden poner un 1 a todos”. Se comentó a quiénes había que avisarles y a quiénes no, identificando así a los forros de la patronal. El primero en avisar que no iba, “por los piquetes”, avisó al resto que ya había llamado al taller y que se iba a dormir. Eso alentó al resto y les dio confianza para hacer lo mismo. De esta manera, como un hecho histórico, se impuso un paro solapado en un taller esclavista y sin comisión interna. Los piquetes de la izquierda en los accesos y avenidas de toda la Capital fueron el refuerzo justo que se necesitaba para poder llevar a cabo el paro. Hoy se dio, con este hecho sin precedentes, el primer paso para perder el miedo y para hacer la unión de los trabajadores contra la patronal, los carneros y los encargados que buscan dividirnos con amenazas y persuasiones.
Luego de la jornada de hoy, el planteo de “el juego a Moyano”, “los piquetes funcionales a la burocracia” y demás cuestiones han quedado circunscriptas a la pequeño burguesía y al esnobismo de izquierda.

(La identidad del autor de esta nota se mantiene en reserva debido a su actividad sindical clandestina en un gran taller gráfico)

 

Cortes en puente Pueyrredón, Callao y Corrientes, Córdoba y Junin, Microcentro (Fotos: Lucas Tabaschek @luctabas)

 

Comments

  1. Andrés says:

    Alberto, preciera que no entendiste absolutamente nada de lo que se dice en la nota. O no conocés el contexto del que se habla. O lo mirás desde un punto de vista que es ajeno a cualquier trabajador. Porque cuando cuando en tu lugar de trabajo no tenés libertad para hablar, para reclamar, cuando la patronal se cree dueño de tu vida y cuerpo, cuando se trabaja en condiciones paupérrimas y se sostienen sobre la base del autoritarismo más brutal, la diferencia entre el trabajo asalariado y el trabajo esclavo es que con salario vos tenés que conseguirte la vivienda, alimento y ropa, y en el esclavo te la da directamente el esclavista. Si uno no tiene una reserva de dinero (como la mayoría de los trabajadores de la argentina no la tienen), no podés darte el lujo de dejar un trabajo donde te tratan como un esclavo para morirte de hambre hasta que consigas otro donde seguramente te van a tratar como esclavo.
    Hablar a boca de jarro es fácil, tratar de imbécil al otro también, pero lo que le da altura a tu razonamiento es su calidad, no la primer bobaliconada que se te ocurra, por más agresiva que sea.
    Lee el texto de nuevo, interpretalo, y agradecele los piquetes a quienes permiten que los trabajadores no podamos dar abiertamente nuestra opinión a riesgo de perder nuestro empleo y pasar hambre. Agradecele a la presidenta, y no despotriques contra los trabajadores que sólo son responsables de intentar llevar de comer a sus pibes.
    Y en última instancia, si te parece exagerado el uso del término esclavista para adjetivar a la patronal del taller, negar el contenido del texto y desecharlo sin más por esa discordancia es un pifie argumentativo mayúsculo, para usar tus propias palabras.
    Estimado, siempre es más provechoso razonar un rato antes de largar todo lo que se cruza por la cabeza en caliente.
    Saludos

  2. rene says:

    Alberto, me parece que el que esta fuera de la realidad sos vos. Si no hay comision interna ni sindicalización como queres que se defiendan los trabajadores? eso no es esclavitud? generalizar esta mal siempre, pero es verdad que los piquetes ayudan como excusa ante patrones, y que a veces joden a los que quieren trabajar, pero sabes una cosa, en la panamericana hay colectora por la que pasar, en el puente pueyrredon esta el puente viejo por el que podes acceder a capital y asi en todos los cortes, siempre hay una alternativa de paso. y sabes que? no pasaba nadie tampoco. lo que no me cierra nunca es que ahora para los K los paros son destituyentes pero cuando ellos los hacian (13 a alfonsin, 9 a de la rua en 18 meses) no lo eran? o justamente porque ellos destituyeron a esos gobiernos con los paros no los quieren ahora? abrazo

  3. Alberto says:

    Algún día se te pasa la de creer que tenés razón porque descubriste una verdad última y que eso te coloca moralmente por arriba de las lógicas instrumentales de las demás personas.

    Justificar un corte de prepo porque sirvió para que una empresa pueda parar es un pifie argumentativo mayúsculo. Decirle “esclavista” al taller porque no permite una comisión interna ya directamente no sé qué es. Negar libertades sindicales es malo, y hasta es perjudicial para el empresario a la larga, pero ¿esclavismo? ¿Qué queda para el esclavismo entonces? ¿Qué queda para cuando pase el efecto del golpe de efecto que tienen tus palabras? En serio, ¿a cuánta gente que no está subida a tu mismo caballo esperás convencer con esa retórica?

    Compartí un poco la moral, no tenés el monopolio.

  4. Francisco says:

    BARRIONUEVO CONDUCCION!!!!