La justicia empetrolada

*Desde Caleta Olivia. Una crónica sobre el fallo que condenó a los trabajadores petroleros de Las Heras.

 

La justicia de Caleta Olivia condenó a los trabajadores petroleros de la Ciudad Santacruceña de Las Heras. Cuatro de ellos recibieron la pena máxima y a otras seis penas de cinco años. El tribunal consideró, por mayoría, que los imputados son culpables del homicidio del oficial Sayago la noche del 7 de febrero de 2006 en la ciudad de Las Heras. En ese entonces, trabajadores petroleros realizaban medidas de fuerza para reclamar el aumento del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias y el pase a convenio petrolero de los que se encontraban encuadrados en la UCOCRA. Ese día la policía detuvo a su vocero, Roberto Navarro, mientras lo entrevistaban en una radio. En seguida se organizó una concentración en la municipalidad que fue reprimida por la policía provincial y la gendarmería. Esto provocó una pueblada y en ese contexto fue asesinado el policía mencionado.

La lectura del fallo se inició a las doce del mediodía y a los 20 minutos se empezaron a escuchar los gritos y llantos desoladores de los familiares de los procesados, que se encontraban alojados en un salón contiguo alrededor un parlante en volumen bajo, que era lo único que les permitía conocer lo que leía la jueza. También estaba Elia Espen, Madre de Plaza de Mayo, quien se acercó al hijo de Ramón Cortez, uno de los condenados a perpetua, que no paraba de gritar y expresar su bronca, “mi papá nunca le hizo mal a nadie” decía.

Los condenados y sus familiares denunciaron que se trata de una causa armada y que fueron sometidos a torturas cuando estuvieron detenidos. Numerosos testimonios de los trabajadores, sus familiares e incluso el Padre Luis Bicego, cura párroco de Las Heras, relataron torturas y maltratos por parte de la policía. Rosana Totino, ex concejal denunció la existencia de centros clandestinos de detención.

Organizamos de derechos humanos solicitaron la nulidad del juicio por las irregularidades salieron a la luz. El hecho más contundente fue que uno de los testigos que acusó a alguno de los imputados, Flavio Torres, reveló que su declaración se la había armado la policía y que la firmó bajo amenaza. “Es una aberración lo que han hecho”, declaró la abogada Rosa Rasuri, “hay dos de los condenados que directamente no fueron nombrados por ningún testigo en el juicio”. Luego adelantó que van a apelar el fallo. En efecto las defensas tendrán hasta el cinco de febrero para hacer dicha presentación en los tribunales de Rio Gallegos. Es por este motivo que la propia presidenta del tribunal anunció, en el comienzo de la sentencia, que nadie quedaría detenido, ya que las penas serán efectivas una vez superado el proceso de apelaciones. Los jueces entendieron que no existe peligro y fuga y por eso los condenados seguirán en libertad.

Durante la lectura del fallo, los representantes parlamentarios permanecieron afuera junto a nutridas delegaciones que llegaron desde Capital Federal, Neuquén y varias ciudades santacruceñas. La comisión de familiares y amigos de los empleados del petróleo procesados y los comités por la absolución organizados en Buenos Aires y otras localidades llegaron por la madrugada a Las Heras.

 “Al fiscal Candía la cárcel ya, a los petroleros la libertad” se escuchaba a las 7.30 hs. La tranquilidad matutina que caracteriza a esta ciudad del norte de Santa Cruz se conmocionó con una columna de organizaciones gremiales, estudiantiles y políticas que a travesaba sus calles principales, las camionetas típicas de la zona tocaban sus bocinas, algunos pocos vecinos que hacían cola en el banco miraban sorprendidos. Los manifestantes llegaron a la Plaza San Martín para realizar un acto antes de partir al juzgado de Caleta Olivia.

Los micros y las combis se estacionaron a pocas cuadras del monumento a Gorosito, el primer petrolero, y se organizaron para marchar hasta el juzgado. Allí los esperaba un importante operativo de seguridad, coordinado por la policía provincial y la prefectura, que no evitó ostentar sus ametralladoras y a una parte de sus efectivos con los rostros ocultos.

Finalizada la sentencia la preocupación y la bronca se trasladó hacia afuera. Los militantes cantaban “libertad a los presos por luchar”, los familiares lloraban y gritaban, algunos de los procesados también lloraban, otros consolaban a sus familiares aunque su mirada no disimulaba la preocupación que los acompañaba. Los abogados tranquilizaban a sus clientes “no hay ninguna posibilidad de que queden detenidos”, les decían.

La movilización de alejó del lugar y se detuvo en el monumento a Gorosito. Allí se hizo un acto. Hablaron los diputados nacionales del Frente de Izquierda, y los representantes de las organizaciones presentes, entre ellos delegados de los trabajadores del subte, la línea de trenes Sarmiento, la línea 60, el Hospital Garraham, Donelly, Unilever, Inti, Enfer, Suteba La Matanza y otras seccionales, CTA Santa Cruz y los docentes de la misma provincia.

Pero el primero tomo la palabra fue uno de los condenados, Ramón Cortez dio su propia sentencia, “si estos jueces se levantaron hoy con ganas de estar bien con la presidenta y con las petroleras, a nosotros no nos asusta. A mí personalmente, como que me llamo Ramón Cortez y padre de cinco hijos con mi esposa que la tengo bastante quebrada ahí atrás, quiero decirles que a mí no me van a vencer carajo”, enseguida tomó la palabra Elia Espen, “se ha cometido una enorme injustica, me parece que este gobierno y sus satélites lo único que hacen es atacar a los trabajadores. Nosotros tenemos que estar más unidos que nunca”