El caballero de la motocicleta

Un lúcido análisis de la realidad realizado por una de las luminarias del profundo pensamiento kirchnerista. 

boudou Pedro Cosentino2

Horrísonos cantos de algarabía de los cuervos de la oposición se han hecho escuchar: la presidenta, nuestra compañera, ha caído enferma. Tal vez haya sido el cansancio natural que produce inaugurar un hospital por quinta vez, tal vez el conflicto que le toca sostener con el millonario presidente de Uruguay, el Pepe Mujica. En cualquier caso, es nuestro deseo que se recupere pronto y es nuestra misión apuntalar este proyecto para que todavía quede algo del país cuando regrese. Nuestros militantes la acompañan en la clínica con amor y honestidad, pese a los intentos de la corporación de provocar enviando movileros a inmolarse contra las tijeras de nuestra indefensa gente. Ni que decir del monstruoso Jorge Lanata, que fue a internarse a la misma clínica sólo para llenar de amargura a nuestra conductora.

El elegido y sucesor natural es Amado Boudou, el insigne caballero de la motocicleta. Que su imagen sea la peor del gobierno sólo demuestra la envidia a la gente honesta y austera que el menemismo ha dejado en nuestra cultura. No podría haber sido una mejor elección: para combatir a la derecha destituyente, ponemos al frente a un político que conoce la derecha como nadie. Me reuní ayer con él con el objetivo de hablar de mis impresiones. Hizo una mueca de espanto y se escondió al grito de “¿Qué impresiones? ¡Yo no imprimí nada!”. Pobre muchacho, así de alterado está por la salud de nuestra presidenta. Sin dudas, un hombre sensible y cabal que será capaz de robarle a los argentinos hasta lo último de sus simpatías y confianzas.

En el mismo tren, nuestro talentoso delfín Juan Cabandié arrasó con los demás candidatos porteños en el debate. Con la facilidad de palabra y la visión de un Homero griego y el talento boxístico de un Homero Simpson, se ha convertido sin dudas en el ganador de la noche.

El último trago amargo ha sido la inédita elección que ha dado el trotskismo en Salta. Ese grupo de locos alucinados, que pretende forzar el rumbo de la historia para lograr hoy las reivindicaciones que los progresistas queremos para pasado mañana, ha instalado un verdadero soviet en la provincia del norte. A la falsa izquierda de los trabajadores le oponemos la izquierda ilustrada y racional de un Scioli, de un Insfrán, de un Granados. Junto a ellos recuperaremos el espacio a nuestra izquierda en el que, según creíamos, sólo estaba la pared.