UNEN: candidatos de las patotas de Franja Morada

Los antecedentes de las polémicas candidaturas en UNEN.

Emiliano Yacobitti en el grupo que desalojó a golpes a estudiantes en 2006.

Emiliano Yacobitti en el grupo que desalojó a golpes a estudiantes en 2006.

 

 

 

 

 

Ubicuidad. Una cualidad, discutible a veces, que algunas personas poseen. Pongamos, por caso, a Emiliano Yacobitti. Presidente de la Unión Cívica Radical porteña, fundador de su corriente interna Cantera Popular, funcionario como Secretario Contador del kirchnerista decano de la facultad de Económicas y también oficia de aliado de Carlos Rojo -ex director kirchnerista del PAMI porteño y miembro de la conducción burocrática de Asociación de Médicos Municipales- en la Facultad de Medicina para desbancar a la dirección clasista estudiantil. Yacobitti es recordado por su pasado en la Facultad de Economía, ya que fue acusado por manejos patoteriles y por fraude electoral. Un hombre ubicuo, siempre cercano a las cajas de la política. Hoy es el responsable de la posible designación de Juan Francisco Nosiglia, hijo de Enrique “Coti” Nosiglia -el oscuro operador del radicalismo- como candidato a legislador en las listas de la ciudad de Buenos Aires por la lista UNEN, que conduce Lilita Carrió y que tiene entre sus mentados principios la lucha contra la corrupción. “Coti Jr.”, como es conocido Juan Francisco Nosiglia, ya era militante de la Franja Morada y compañero de Yacobitti en la facultad de Economía en 2003, cuando se produjeron los hechos denunciados como actos violentos y patoteriles. Al año siguiente ya había sido elegido como secretario de la Franja Morada en la UBA. Ubicuidad, la que algunos tienen para estar cerca de las cajas y el poder.

 

Un poder que algunos se niegan a ceder. El año 2001 fue agitado y las olas sociales y políticas que surcaban la Argentina llegaban también al movimiento estudiantil. En aquella época -mucho antes de que Axel Kiciloff se convirtiera en un funcionario del Estado que impulsa la reprivatización de YPF asociándola con Chevron- tanto Kiciloff como Ivan Heyn formaban parte de la agrupación TNT en la facultad de Economía. El grupo se mostraba contestatario e incluso llegó a ser parte del proceso de recuperación de la FUBA en alianza con el Partido Obrero, frente que depositó a Heyn al frente del sindicato estudiantil en aquellos años. Según se denunció en aquel momento, las elecciones fueron ganadas por TNT, pero la Franja Morada de Yacobiti no reconoció ese triunfo. “En 2001 TNT ganó las elecciones en Economía -cuenta Federico Walhberg, entonces militante de la agrupación Base y hoy docente de esa facultad-. La Franja Morada se quedó con las actas de la elección, donde se daba cuenta del triunfo, y modificaron los números. Ninguna de las agrupaciones de la facultad reconoció el fraude, todas reconocieron que TNT había ganado. Hubo un proceso de movilización importante que llegó a una convocatoria de más de mil estudiantes en la rotonda de la facultad. Sin embargo, TNT decidió encausar la cuestión por la vía de la justicia y el asunto no tuvo nunca una resolución. Lo que defendía la Franja en la facultad más grande del país eran sus negocios, ya que el Centro de Estudiantes concesionaba a empresas privadas el servicio de fotopiadoras y bares, que movían millones de pesos”.

La tensión surcaba las relaciones entre los denunciantes del fraude y los denunciados. Tensión que se expresó en violencia. “En ésa época yo salía con Kicillof -cuenta Mercedes D’Alessandro, hoy docente en la facultad-. En 2003, en las mesas de la Franja siempre había unos grandotes dando vueltas. También ya se veía a Juan Manuel Nosiglia, que al año siguiente tendría un cargo por la Franja. Un día estaba esperando a unos compañeros en el bar de la esquina cuando vi a uno de estos grandotes pasar tres veces por donde yo estaba sin dejar de mirarme. Me levanté y fui a la puerta para avisar que había movimientos sospechosos. Entre ellos estaban Kicillof y Heyn, que cuando se acercaron a la zona fueron encarados por tres tipos que los empezaron a golpear. Unos pudieron correr y refugiarse en la facultad, pero a Kicillof lo agarraron y empezaron a pegar. Como llovía yo tenía un paraguas, así que intervine dándole paraguazos y diciendo que pare la golpiza. En un momento pudimos empezar a correr hacia la facultad, pero de ahí salieron tres patovicas que nos empezaron a pegar a los dos de nuevo. Nos pegaban sin parar. Recuerdo la imagen de levantar la vista y ver el puño de uno de estos tipos a punto de golpearme en la cara y recuerdo gritar: “¡Si me pagas me matás!”. Después de agarrarnos bien a las piñas, se dispersaron. Yo sangraba toda, me habían sacado un diente. Salieron nuestros amigos de la facultad y fuimos a la comisaría 5º a hacer la denuncia, pero ahí nos detuvieron a nosotros porque la gente de la Franja nos había hecho una denuncia porque decían que nosotros los habíamos golpeado a ellos. Estuvimos detenidos desde las siete de la tarde hasta las cinco de la mañana”.

 

No sólo patoteaban opositores. Los más memoriosos recuerdan que cuando un grupo de la Franja Morada proveniente del colegio Carlos Pellegrini ingresó a la facultad, intengó una coexistencia pacífica. No lo logró. El grupo morado de Yacobitti arremetió contra ellos a puro golpe para que cesaran con su actividad política. No era una cuestión de ideología, sino de protección de los negocios.

 

En 2006 Yacobitti integró el grupo patotero que desalojó a las piñas a los estudiantes que en la facultad de Medicina impedían la sesión de la asamblea universitaria que elegiría al Rector, ya que estaban en desacuerdo. El grueso de los patoteros formaba parte de las bandas de Anró, el dirigente del gremio de los No Docentes universitarios. Entre ellos, como se puede ver en la foto que ilustra esta nota, se encontraba Emiliano Yacobitti. El incidente terminó con varios heridos e incluso un estudiante hospitalizado.

 

En la actualidad, Yacobitti no sólo es el encargado de definir al candidato a legislador por el radicalismo en las listas de UNEN -que no sería otro que su compañero de Cantera Popular y participante en la facultad de Economía de aquellos hechos denunciados, Juan Manuel “Coti Jr” Nosiglia-, sino que también se relaciona amablemente con el poder gubernamental.

 

Es Secretario Contador de la facultad de Economía, cuyo decano es el kirchnerista Alberto Edgardo Barbieri. Más allá de que el cargo de Yacobitti esté ligado al sector de gestión económica de la facultad -dato que no se debería soslayar-, también es cierto que responde a la alianza entre kirchneristas y radicales que gobierna la UBA en los hechos. Porque a la hora de los negocios, quedan apartadas las ideologías.

 

Por eso mismo, Yacobitti impulsa en la facultad de Medicina una lista para sacar a la izquierda del centro de estudiantes junto a Carlos Rojo, ex director del PAMI porteño designado por la gestión K de la obra social de los jubilados y responsable del Hospital Francés en el recordado momento en el que patotas kirchneristas ingresaron a la institución para desalojar violentamente a los trabajadores que ocupaban el edificio. El responsable del radicalismo local se alió con Rojo -que es miembro de la burocrática dirección de la Asociación de Médicos Municipales y que maneja la gremial del hospital Ramos Mejía como su propio feudo- para sacar a la izquierda en las elecciones que se realizarán la próxima semana. Rojo querría un centro de estudiantes que permita el desarrollo de los negocios de la caja del Hospital de Clínicas sin cuestionamientos, algo que no logra debido a las diversas denuncias que realiza la actual dirección estudiantil de izquierda. En esa tarea se asoció con el grupo de Yacobitti.

Más que un regreso de la patota de la Franja, la posible designación de “Coti Jr” Nosiglia muestra que nunca se fueron -y, por otro lado, agregan al rejunte encabezado por Carrió una dosis de honestidad al impedir que la alianza integrada por banqueros y honestistas oculte la realidad de la inclusión en UNEN del anquilosado, corrupto y violento aparato radical-. La ubicuidad de Emiliano Yacobitti en los ámbitos del poder y del dinero, más allá de cualquier programa político, simplemente reafirma un método.