Causa AMIA: La acusación a Irán, basada en la oposición iraní

WASHINGTON (IPS) – El fiscal Nisman basó su orden de arresto en declaraciones del MEK, oposición armada iraní.

Nisman y embajadora

El fiscal Nisman junto a la ex embajadora de EEUU Vilma Martínez

WASHINGTON, 7-8-2013 (Inter Press Service) – El fiscal argentino, Alberto Nisman basó su orden de arresto, realizada en 2006 contra altos oficiales iraníes por el atentado contra el Centro Comunitario Judio en 1994; en las declaraciones de representantes de Mujahedin E Khalq (MEK), la oposición armada iraní, según reveló el texto completo del documento.

La pieza central de evidencia citada por Nisman en las 900 fojas del documento original que inculpa a 7 líderes iraníes, es una supuesta reunión realizada el 14 de agosto de 1993 en la que participaron altos dirigentes persas, inlcuyendo el Líder Supremo de Irán Ali Khamenei y el presidente Hashemi Rafsanjani; en la que -Nisman asegura- se tomó la decisión oficial de llevar adelante el plan para implantar una bomba en el edificio de la AMIA.

Pero dicho documento, disponible en inglés por primera vez, revela que las únicas fuentes utilizadas para sostener dicha acusación, provienen de representantes del MEK o People’s Mujahideen of Iran. El MEK tiene una desagradable historia de atentados terroristas contra objetivos civiles en Irán, como también de haber trabajado como un ejército de mercenarios asentados en Iraq, para las fuerzas de Saddam Hussein durante la guerra entre Irán e Iraq.

 

El año pasado, el MEK fue borrado de las listas de grupos terroristas utilizadas por el Departamento de Estado de EEUU, luego de una campaña llevada adelante por importarntes oficiales estadounidenses que recibieron importantes contribuciones por parte de grupos e individuos afines al MEK que buscaban removerlos de ese listado.

El errático y repetitivo reporte de Nisman cita las declaraciones de 4 miembros del Consejo Nacional de Resistencia de Irán (NCRI), el brazo político del MEK, como las fuentes que sostienen la acusación de que Irán fue responsable por la bomba que estalló en la AMIA en agosto de 1993.

La fuente principal es Reza Zakeri Kouchaksaraee, presidente del Comité de Seguridad e Inteligencia del NCRI. El documento sostiene que Kouchaksaraee testificó ante un Tribunal Oral argentino en 2003: “La decisión fue tomada por el Consejo Nacional de Máxima Seguridad durante una reunión realizada el 14 de agosto de 1993. Esta reunión duró solo dos horas, de 4:30 a 6:30pm”

Nisman también citó a Hadi Roshanravani, miembro del Comité de Relaciones Internacionales del NCRI, quien aseguró conocer la hora exacta en que comenzó la reunión -4:30 pm -, pero dio como fecha la del 12 de agosto de 1993, en lugar del 14 de agosto.

Roshanravani también sostuvo conocer cuál fue la agenda a tratar durante dicha reunión. El oficial del NCRI dijo que los tres temas que se discutieron fueron: “El progreso y la evaluación del Consejo Palestino; las estrategias para exportar el fundamentalismo en el mundo; y el futuro de Iraq”. Roshanravani declaró que “la idea de un ataque en Argentina” se había tratado “durante el diálogo sobre el segundo punto” de la reunión.

El NCRI/MEK aseguró que el gobierno de Rafsanjani había decidido el ataque terrorista contra el centro comunitario argentino como parte de una política para “exportar el fundamentalismo al mundo”.

Sin embargo, esta campaña contra el régimen de Irán fue refutada por la evaluación realizada por los organismos de inteligencia estadounidenses en ese momento. En su análisis de Inteligencia Nacional 34-91, sobre las políticas internacionales de Irán fechado el 17 de octubre de 1991; la inteligencia de EEUU concluyó que Rafsanjani había “dejado gradualmente sus excesos revolucionarios de la última década… hacia conductas más convencionales”, desde el inicio de su presidencia en 1989.

Ali Reza Ahmadi y Hamid Reza Eshagi, identificados como “desertores” afiliados al NCRI, ofrecieron posteriormente sus testimonios que corroboraban las declaraciones de los oficiales del NCRI. Nisman dijo que Ahmadi habría prestado servicios como oficial del ejército iraní desde 1981 hasta 1985. Eshagi no fue identificado de otra manera.

Nisman cita a Ahmadi y Eshagi, quienes solo declararon de manera conjunta, sosteniendo que: “El Consejo Supremo de Seguridad Nacional decidió llevar a cabo sus actividades en Argentina durante una reunión realizada a las 4:30hs en agosto de 1993”.

Nisman no citó a ninguna fuente fuera del MEK que corrobore la existencia de dicha reunión. El fiscal utilizó las declaraciones de Abolghassem Mesbahi, un “desertor” que no trabajaba para el servicio de inteligencia iraní desde 1985, según su propio testimonio, solo para certificar que el gobierno de Irán decidió el atentado a la AMIA en algún momento durante 1993. Mesbahi no ofreció ninguna evidencia que respaldara sus declaraciones.

Nisman utiliza reiteradamente las mismas cuatro fuentes pertenecientes al NCRI para documentar la supuesta participación de los siete dirigentes iraníes, sobre los que solicitó arresto. Una revisión del documento completo muestra que Kouchaksaraee es citado por Nisman 29 veces, Roshanravani en 16 oportunidades y Ahmadi y Eshagi 16 veces, siempre juntos, realizando la misma declaración, con un total de 61 referencias a sus testimonios.

Nisman no muestra ninguna evidencia o razonamiento que implique creer que cualquiera de los miembros del MEK citados, estuvieran en posición de acceder a una reunión de tan alto nivel. Aunque los aparatos de propaganda del MEK siempre han sostenido tener acceso a fuentes secretas, su información se ha limitado en el mejor de los casos, a funcionarios de segundo nivel del régimen persa.

Al utilizar los testimonios de los opositores más violentos al Régimen de Irán para acusar a los más altos funcionarios de haber decidido el ataque a la AMIA, Nisman busca negar un objetivo político obvio que está detrás de toda la producción informativa del MEK: construir apoyo en Estados Unidos y Europa para derrocar al Régimen iraní.

“El hecho de que estos individuos sean opositores al régimen iraní, no resta en lo más mínimo el significado sus declaraciones”, sostuvo Nisman.

En un esfuerzo por otorgarle credibilidad al testimonio grupal, Nisman aseguró que las declaraciones fueron realizadas “con honestidad y rigor, de manera que se respeten todos los matices y detalles, pero manteniendo un sentido de contexto”.

Se puede confiar en que los testigos del MEK -escribió Nisman- son “completamente veraces”.

Sin embargo, el historial de los dirigentes del MEK en los últimos años, muestra la publicación de un comunicado tras otro con información sobre supuestos trabajos secretos del gobierno iraní con energía nuclear, armas químicas o biológicas; que en casi todos los casos se descubrieron falsos luego de ser investigados por la Agencia Internacional Atómica.

La única significatica excepción de esta campaña de falsa información sobre el programa nuclear de Irán impulsada por el MEK, fue el descubrimiento en agosto de 2002, de una planta de enriquecimiento de uranio en Natanz y otra de agua pesada en Arak.

Pero aún en esa oportunidad, el dirigente del MEK que anunció tal descubrimiento en Natanz, Alireza Jafarzadeh, la identificó incorrectamente como una planta de “fabricación de combustible” en lugar de una planta de enriquecimiento. También sostuvo que el proceso estaba cerca de ser completado, cuando en realidad faltaban varios meses para obtener el equipamiento necesario para realizar el enriquecimiento.

A contramano de las declaraciones del MEK que sostenían que fuentes del gobierno iraní los informaron acerca de la planta de Natanz, el periodista del New Yorker Seymour Hersh indicó que un “alto oficial de la IAEA ” le contó en 2004 que fue la inteligencia israelí la encargada de informar al MEK sobre la planta de enriquecimiento de uranio.

Posteriormente, un asesor de Reza Pahlavi, el heredero del Shah le dijo a la periodista Connie Bruck que la información sobre Natanz provino de un “gobierno amigable”, que había comunicado a la organización Pahlavi y al MEK.

Nisman es considerado como una fuente autorizada sobre el caso AMIA, y sobre el terrorismo iraní en general, en los círculos políticos a favor de Israel que se oponen al régimen de Irán. En Mayo, Nisman emitió un nuevo documento de 500 páginas acusando a Irán de haber creado redes terroristas en el hemisferio occidental que sostienen su acusación por el atentado de 1994.

Pero la predisposición de Nisman para basar esta crucial acusación contra Irán solamente en fuentes del MEK, y su negativa a aceptar la poca confiabilidad de los testigos; pone de manifiesto el hecho de que el fiscal ha jugado un rol político en beneficio de ciertos intereses de poder, en lugar de dilucidar los hechos.

 

Gareth Porter, es historiador y periodista especializado en política de seguridad nacional de Estados Unidos. En 2012 Recibió el Premio Gellhorn en el Reino Unido por sus artículos sobre la guerra de EEUU en Afganistán.