#ParitariasPrensa2013 Un día del periodista muy particular

El 7 de junio los periodistas celebraron su día luchando. Un paro y movilización históricos en un gremio que se pone de pie.

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Por Randy Stagnaro (periodista, delegado de Tiempo Argentino)

Fue un 7 de junio distinto. La celebración del Día del Periodista de 2013 esquivó las mesas servidas por funcionarios y empresas y se realizó en plena calle. Centenares y centenares de trabajadores de prensa lo festejaron protagonizando un paro y una movilización calificados como históricos por todos.
Con la llegada de la hora cero del viernes 7, arrancó el paro en los diarios, las agencias de noticias, los portales punto com y las revistas, completando el amplio espectro de lo que se conoce como prensa escrita, una rama del oficio periodístico que ha demostrado su vigencia industrial, no obstante la aclamación permanente de las nuevas tecnologías que barrerían del mapa a las letras, el papel y al propio laburante.
Era emocionante ver como, a medida que pasaba la mañana, el paro se notaba en la casi nula renovación de los portales web de noticias, tanto en los asociados a diarios como en los que no. Es que esos portales se alimentan de lo que dicen los cables de las agencias de noticias y alcanzaban los dedos de las manos para contar los que fueron emitidos desde la primera hora de la madrugada.
Pasado el mediodía, comenzaron a concentrarse los primeros trabajadores de prensa en el Obelisco, en cuyos alrededores tiene su sede AEDBA, la cámara patronal más poderosa de todas, que agrupa a Clarín, La Nación, Perfil, Página 12 y El Cronista.
La muchedumbre -según algunos, de 1500 personas; según otros, de 2000- compartió las experiencias acumuladas en esa primera mitad del día. El paro era total en Infobae, Infonews y Minuto 1; en Telam, NA, DyN y las agencias internacionales; en la web de Perfil; y arrancaba sus primeros escarceos en los turnos más tempranos de los diarios.
La demostración del éxito de la decisión de ir al paro y a la movilización elevó el estado de ánimo de todos, tanto de los que estaban convencidos desde hacía días de que era la medida correcta -y por eso estaban sosteniendo una parada difícil- como de los que titubearon hasta último momento.
Allí, al lado del Obelisco y con la avenida 9 de Julio como escenario y platea, los periodistas realizaron su acto principal. Lo que se dijo tanto desde arriba del escenario -el acoplado de un camión intervenido como una redacción- como desde abajo fue que ahora todos eran concientes de la manifiesta voluntad de los trabajadores de prensa de pelear por sus derechos y, tan importante, de sostener esa lucha. “No hemos llegado hasta acá para ahora firmar la porquería que ofrecen las patronales en la paritaria”, bramó Rubén Schofrin, delegado de Perfil. Esa perspectiva, de que se está preparado para continuar la pelea, quedó clara a la vista de todos. Y los hechos posteriores lo confirmaron.
Es que, después del acto, comenzó una movilización que paralizó el microcentro porteño. La nutrida columna de periodistas, fotógrafos, diseñadores, correctores, administrativos y ayudantes varios , bajó por la avenida Corrientes desde el Obelisco hasta la sede del diario La Nación.
Lo que iba a ser la primera escala de la movilización se transformó en un nuevo acto inédito en la historia del gremio: cientos de trabajadores de prensa se apropiaron del hall de entrada del edificio de La Nación ante la mirada atónita de las recepcionistas y la guardia policial que custodia el lugar. Allí se recordó que cinco años atrás la patronal, agitando una orden judicial en su mano, había expulsado a la UTPBA del edificio. Ahora era el momento de volver. Lógicamente, la dirección del sindicato pudo reingresar solo porque había una masa de enardecidos trabajadores que ya lo había hecho. Hay bronca contra la patronal de La Nación: su política antisindical y de explotación de sus trabajadores es de las más constantes. Además, los laburantes le reconocen a La Nación un fuerte protagonismo en la táctica patronal que busca inmovilizar las negociaciones paritarias. De ahí que la presencia en ese hall de la calle Bouchard simbolizara su disposición a encarar la pelea incluso en la propia casa de su adversario.
Los trabajadores, más energizados aún, salieron de La Nación rumbo a tres editoriales ubicadas en el Bajo porteño: Atlántida, La Prensa y Ambito Financiero. Cada parada tuvo un sentido propio. Atlántida lidera a la cámara de revistas AAER, y lucha en la paritaria por mantener una escala salarial propia que estipula un sueldo neto para el redactor de apenas $4150. La Prensa aplica una política antisindical eficaz, al punto de haber impedido por segundo año consecutivo la elección de delegados paritarios. Ámbito Financiero dirige la otra cámara patronal de diarios, AFERA, nacida al calor de la pauta oficial, de las posibilidades que genera la negociación de impuestos impagos y de la perspectiva de lograr una cuota mayor de papel de diario. Estas empresas periodísticas se pavonean mostrando las divergencias que las separan de sus primos mayores de AEDBA, lo que hace más ostensible que comparten algo superior, que está por encima de esas diferencias: pagar los salarios más bajos posibles y sostener la precarización laboral en la mayor magnitud posible.
Cuando el sol ya se perdía tras el horizonte cortado por las siluetas de los edificios, los trabajadores de prensa dieron por cerrada la jornada histórica de paro y movilización. Cansados, algunos sin voz, otros con los pies doloridos, pero todos felices, se fueron para sus redacciones a concluir el paro de 24 horas.
El lunes 10 se realiza una nueva audiencia en el Ministerio de Trabajo por la paritaria de prensa escrita. Con seguridad, el primer cruce de miradas no será el mismo que el de una semana atrás. Algo habrá cambiado.

Aquí, fotos de la histórica movilización: http://www.facebook.com/media/set/?set=a.516586508390108.1073741826.100001162892426&type=1