Azul: un caso de corrupción desconocido

Los casos de corrupción en la administración pública suelen robarse titulares y tapas con cierta facilidad. Sin embargo, el que nos ocupa tiene el privilegio de transcurrir completamente ajeno a la mirada de los medios. Nadie ha dicho o escrito en Azul que el Intendente José Inza es, por estos días, juzgado en los tribunales de la ciudad, a exactas seis cuadras de su despacho, “por la presunta comisión del delito tipificado en el art.248 del Código Penal, abuso de autoridad y violación de los deberes de funcionario público y eventualmente las configuradas por los arts. 172 y 174 Inc. 5º y 256, 256 bis y 258 del Código Penal, estafa a la administración pública y cohecho y trafico de influencias” según dice textualmente la demanda.

 

inza

 

El 31 de agosto de 2012, el secretario de Economía y Finanzas de la Municipalidad de Azul, Néstor Requelme, inicia el expediente licitatorio 2171/12, cuya finalidad era tercerizar el cobro de deudas por tasas municipales que van desde derechos de antena, de publicidad y propaganda, hasta las tasas por recolección de basura, mantenimiento de vía pública, vehículos, higiene y seguridad. Supuestamente, esto se inscribía en un “plan de mejoramiento en el sistema de ingresos por tributos municipales”. La gestión recorría sus primeros meses luego de tres mandatos consecutivos de Omar Duclós, intendente del FAP, y de traumáticas derrotas para un peronismo que triunfaba en todos lados menos acá. Requelme, por su parte, era un joven desconocido para la ciudad, impuesto al intendente desde “arriba”, por ser miembro de la “graN maKro” (ellos escriben así el nombre, poniendo en mayúsculas solo las iniciales de Néstor Kirchner), organización de pensamiento económico ligada al núcleo duro kirchnerista.

 

Es curioso que se lanzara la licitación para tercerizar el cobro en medio de una tremenda ola publicitando una moratoria “única y definitiva” que culminaría en septiembre y que era la gran solución de política fiscal de la gestión.
También es curioso que, frente a una licitación de cuatro años -siendo que la ley orgánica de las municipalidades dice que todo contrato que exceda el año debe ser refrendado por el Concejo Deliberante- el expediente nunca fue elevado al legislativo. Esto lo señaló el departamento de legal y técnica a fojas 27 del expediente, pero el intendente ignoró la impugnación de su propio funcionario.
La licitación, pese a ser de alcance nacional, solo se publicitó en un vespertino local de casi nula circulación.

 

A la licitación se presentan dos empresas, Colltax S.A. y Tip S.A. No es menor que las dos empresas compraron el pliego de bases y condiciones en la misma transacción en la caja de la Municipalidad. Tampoco lo es que ello ocurrió en un horario en el que las cajas municipales están cerradas. El plazo para la compra cerraba el 24 de septiembre a las 12 hs. Los pliegos fueron comprados el día 25 de septiembre, a las 18:13 40 segundos por Colltax y a las 18:13 41 segundos por Tip S.A., pero ambos tickets corresponden a la transacción Nº 72, es decir que los compró la misma persona. ¿Por qué se compraron en horario marginal, será que no debía verse al comprador? ¿será que quien compró y quien vendió son la misma persona? Todos estos datos constan expresamente en el expediente, a fojas 36 el ticket de compra de Colltax y a fojas 37 el de Tip S.A.. Además, la primera fijó como domicilio un hotel céntrico y la otra una conocida fábrica de pastas cuyo dueño todavía no sale de su estupor.

 

El acto de apertura de sobres, pese a tratarse de un contrato que involucra nada menos que la mitad de presupuesto anual de la comuna (el de Azul es de doscientos millones de pesos anuales, la suma sobre la que iba a operar la ganadora es de ciento dos millones de pesos) y se trata del movimiento económico tal vez más importante de la historia de la ciudad, no fue comunicado, ni promocionado. Luego de la apertura del primero de los sobres, correspondiente a antecedentes de la empresa, resulta que Colltax S.A. no reúne los requisitos de capital social como para participar del proceso licitatorio. La competidora inmediatamente debería haber impugnado la participación, pero no lo hizo; se procedió a la apertura del segundo sobre, el de las ofertas. ¿Qué hubiera sucedido si Tip S.A. impugnaba la participación del Colltax? Quedaba como única oferente, y en este caso la ley dice que –oh casualidad– se debe dar vista al Concejo Deliberante.

 

Tip S.A. ganó la licitación y se firmó el contrato con la comuna. El secretario Legal y Técnico, que a fojas 27 había objetado algunos puntos, a fojas 397 ya no encontró nada que observar.

 

Llama la atención el argumento de la tercerización: se dijo que la dependencia municipal encargada del cobro no está calificada para desarrollar la tarea; esto es llamativo teniendo en cuenta que desde el año 2008 se certificó calidad ISO 9001, e incluso la dependencia ingresó al programa  “Municalidad” de la Provincia. Este año, curiosamente, olvidaron desde el ejecutivo convocar a los auditores para re certificar el proceso de calidad, tarea que debe hacerse anualmente. Esto significó también para los trabajadores perder un beneficio de 23 puntos porcentuales sobre su salario, originados en la pertenencia al programa, justo con un gobierno que prometió en su campaña revalorizar la tarea de los municipales.

 

Más llamativo aún es que para la empresa se estableció una rentabilidad del treinta y tres por ciento más IVA, lo que arroja una cifra cercana a los cuarenta millones teniendo en cuenta que iban operar sobre más de ciento dos millones de deudas. En otros distritos donde operan servicios de este tipo se llevan un trece, un dieciséis o como máximo un veinte por ciento.

 

Finalmente, el Concejo Deliberante llamó al intendente y a sus funcionarios al recinto en una sesión especial para debatir el tema (En Azul las sesiones del CD son televisadas), el contrato fue rescindido, Requelme fue echado y ha vuelto a trabajar a su natal Almirante Brown –“me estafó en mi buena fe” fue toda la argumentación del mandatario municipal- y el episodio parece haber quedado en un lejano pasado.

Eso sí, el intendente está siendo juzgado, pero en la ciudad nadie se enteró.