Embalse: más deuda nuclear

Un modelo energético caduco en el mundo, consigue financiamiento internacional en nuestro país.

 

e nuclear

 

El Gobierno Nacional acaba de acordar un préstamo por 420 millones de dólares otorgados por el Banco de Desarrollo de América Latina o Corporación Andina de Fomento (CAF). El objetivo de ese endeudamiento es financiar parte de las obras de extensión de vida de la Central Nuclear de Embalse, en Córdoba, que este año llegará al final de su vida útil.

Vale señalar que en la misión institucional de la CAF dice promover “un modelo de desarrollo sostenible” por medio de operaciones de crédito y apoyo a proyectos públicos y privados de la región. Más allá de las polémicas que subsisten en torno a la energía nuclear, esta opción energética difícilmente puede asociarse a proyectos “sostenibles”. Tan es así, que los organismos financieros internacionales que han tenido que alinearse en las últimas décadas a ciertos criterios básicos de “sostenibilidad” no incluyen en sus objetivos de financiamiento plantas nucleares. La propia empresa Nucleoeléctrica Argentina SA, la encargada de operar la central de Embalse, señala que “es la primera vez que un organismo de crédito internacional otorga un préstamo a un país para la concreción de un proyecto de energía nuclear”. (1)

Este crédito va en contra de los principios de la sostenibilidad. Esta operación financiera muestra que la CAF opera, al menos este caso así lo muestra, con un muy bajo nivel de rigurosidad y transparencia en cuanto a la información pública y aceptación social de los proyectos que impulsa. El único aval que posee el gobierno argentino para avanzar con la extensión de la vida útil de Embalse es una Ley Nacional aprobada en el año 2009. Un vergonzoso cheque en blanco que el parlamento nacional otorgó al Gobierno Nacional declarando de interés nacional las obras nucleares que se pusieran en marcha. Un “paquetazo nuclear” que refleja el equivocado y anacrónico consenso energético que existen en los partidos políticos argentinos. Pero ese aval no refleja la opinión de la ciudadanía. (2)

La opinión pública argentina ha mostrado en reiteradas oportunidades el deseo de erradicar el riesgo nuclear y pasar hacia otro modelo energético. En la provincia de Córdoba nadie ha preguntado a su población si están dispuestos a renovar su compromiso con la energía nuclear, con su peligrosidad, su contaminación a lo largo de la cadena de producción, que se inicia en la minería de uranio y finaliza en el pasivo de residuos altamente radiactivos que permanecen alojados en Embalse mismo. Extender la vida útil de Embalse es también continuar con los subsidios que sostienen la pésima ecuación económica de este tipo de energía no es, por lo tanto, una decisión para minimizar. Debido a esto, no puede ser una resolución adoptada por el Ejecutivo Nacional sin mediar una debida evaluación de riesgos, alternativas y de aceptación social. (3)

La decisión de extender la vida útil de la Central no fue sometida a consulta alguna. A nivel nacional, la situación es peor. El Gobierno aún no ha hecho público su plan energético a pesar de llevar años prometiéndolo. Es inadmisible que se tomen este tipo de decisiones sin discusión ciudadana y sin que se dé a conocer cuál es el plan para los próximos años.

El costo de la operación para extender la vida de Embalse arranca en unos 1.300 millones dólares, cifra que estaría apenas cubierta por el crédito recientemente acordado. Sin embargo, el costo final será mucho mayor si se tienen en cuenta las experiencias registradas en reactores similares en Canadá, país de origen de los reactores CANDU, el mismo que se encuentra en Embalse. Hace pocos meses, la tarea de extensión de vida de la Central Gentilly-2, ubicada en Quebec, un reactor similar a Embalse, se abandonó debido a su elevado costo.

Argentina posee recursos naturales fácilmente aprovechables para producir energía renovable y limpia en cantidades que permitirían reemplazar totalmente la generación nuclear en unos pocos años. Pero para hacerlo, hace falta tomar la decisión de dejar de invertir los valiosos recursos económicos que hoy se destinan en mantener a flote a la energía nuclear y transferirlos a impulsar el despegue, por ejemplo, de industrias en alza como la energía eólica.

Si el Gobierno Nacional tan sólo cumpliera la ley vigente, en 2016 se podría generar el 8% de la energía total en base a fuentes renovables, una cantidad superior a lo que hoy aporta la energía nuclear. Ese tan sólo sería un primer paso de lo que se podría hacer en materia energética. Este tipo de créditos siguen intensificando los subsidios e inversiones gubernamentales para sostener el plan nuclear. Un buen ejemplo es la finalización de Atucha II, la que será muy probablemente la central nuclear más cara del mundo, con inyección de dinero proveniente de la ANSES. Se despilfarra el dinero de los argentinos, como tantas veces se hizo en el pasado, en plantas nucleares. Vale recordar que cuando estalló la “crisis de la deuda” (1982) el 10% de la deuda argentina correspondía a la CNEA. Esa es la energía nuclear barata de la que hablan algunos.

Podemos iniciar un cambio de matriz de generación energética con la visión de alcanzar a mediados de este siglo la totalidad de la generación eléctrica basada en fuentes limpias y renovables. La transición debe iniciarse desde ahora con el despegue a gran escala de la energía eólica y la desactivación de las plantas nucleares antes del 2020. Es posible alcanzar ese año cubriendo el 25% del consumo en base a fuentes renovables.

Esa transición energética es posible técnicamente, ya que disponemos de la tecnología y los recursos y, además, es económicamente competitivo. La barrera es política. Podemos tener un futuro energético completamente diferente al presente. Y se puede lograr si la dirigencia política toma decisiones correctas e innovadoras. Hoy ya existe en la provincia de Córdoba una iniciativa legal para desactivar, a partir del año 2014, las actividades nucleares en esa provincia y dar un paso hacia la transformación energética nacional. (4)

Este año es el momento para tomar una decisión trascendente como ésta. Decisión que no sólo es oportuna, es también absolutamente racional y viable.

 

 

* El autor es Pte. Junta Directiva Los Verdes

 

 

Notas:

1) Por primera vez, un organismo multilateral otorga un crédito a un país para financiar un proyecto nuclear, 20/03/2013, Fuente: Télam.

2) Se trata de la Ley Nacional 26.566. La única fuerza política que votó en contra de esta ley fue el bloque de la Coalición Cívica en la Cámara de Diputados.

3) “Opinión pública en Córdoba y en Calamuchita”, mayo 2012, MBC Mori, Greenpeace Argentina.

4) Esta iniciativa legal es impulsada por la campaña “Córdoba No Nuclear”, integrada por el Centro de Derechos Humanos y Ambiente (CEDHA), Eco-Sitio, Greenpeace, Los Verdes, la Red Ciudadana Nuestra Córdoba y Fundación TierraVida.

Comments

  1. Hansjochen Schmidt says:

    Me suena a que le tienen miedo a la ciencia o algo por el estilo, esto no es más que un artículo de opinión.