Nuevo liderazgo en China con continuidad política

Xi Jinping asume la dirección del Partido Comunista de China en lugar de Hu Jintao. El discurso del mandatario luego de su dimisión.

Foto: Infobae América

El discurso de Hu Jintao en el Congreso del Partido Comunista Chino decepcionó a la prensa internacional, que esperaba algunos anticipos de reforma política y, por sobre todo, una reestructuración de las empresas estatales y medidas de liberalización financiera. El discurso de Hu no mencionó nuevas reformas para agilizar la economía, cuando la tasa de crecimiento del país ha descendido a menos del 8% y existe la amenaza de un “aterrizaje forzoso” en el mercado inmobiliario. No habría privatizaciones y la política del partido único seguirá en pie. Hu sólo mencionó el combate a la corrupción galopante, que es una de las mayores fuentes de descontento de descontento popular, así como el acicate que impulsa a las burocracias locales a despojar a campesinos de sus tierras.

La comuna de Wukan

 La ciudad de Wukan, provincia de Guandong, fue escenario de barricadas de los pobladores y del asedio de la policía durante once días en diciembre del año pasado. El asesinato de un campesino que se resistía a ser desalojado de su propiedad fue la chispa de la sublevación. En China, el gobierno concede las tierras por lapsos de 30 años y tiene la potestad para desalojar a los “propietarios”, invocando concesiones de interés nacional. Las reformas económicas aceleraron los procesos de desalojo, para el desarrollo de iniciativas privadas. En ausencia de mercado inmobiliario, las propiedades eran adquiridas a precios ridículos, mientras los ingresos de esas subastas alimentaban las arcas de los gobiernos locales. Los préstamos bancarios para esas adquisiciones quedaban garantizados por el aumento del valor de la propiedad que se incorporaba a la actividad inmobiliaria. En el camino, la burocracia local embolsaba los ‘retornos’. La persistencia de la rebelión en Wukan forzó a la burocracia de la provincia (Guandong, 50 millones de habitantes) a producir un hecho extraordinario: parlamentar con la población insurgente y llamar a elecciones libres en la ciudad. La iniciativa le cupo a Wang Yang, jefe del Partido Comunista en Guandong y miembro del Politburó del PCCh, quien autorizó asimismo una investigación de las subastas de tierras ordenadas por la burocracia de la localidad. Wang sumó un laurel importante a su condición de portavoz del ala liberal del régimen chino.

Omisiones

China ha sostenido el crecimiento del 12% anual por treinta años con eje en la exportación, principalmente de la industria manufacturera. Los bajos sueldos y el ingreso de capital extranjero hicieron posible este crecimiento espectacular. La crisis mundial obligó al gobierno a lanzar planes de estímulo de la economía, pero al mismo acentuó el frenesí inversor por la rentabilidad. Nada ilustra mejor este ímpetu que la edificación un hotel de 30 pisos en 15 días, en Changsha, definida por los constructores como una operación de ensamble de tipo Lego. Según la BBC, en China se construye una ciudad como Roma cada dos meses. Se han creado ciudades fantasmas (sin compradores) como Yunnan, Nankou, Thames, las eco ciudades, el mall de Dongguan y el distrito financiero de Yujiapu, entre otras. Esta burbuja inmobiliaria explica la mayoría del crecimiento del PBI desde que estalló la crisis mundial, y ahora el mayor peligro de un derrumbe. La deuda hipotecaria conjunta de usuarios y desarrolladores supera holgadamente a la que llevó a la crisis en Estados Unidos, en relación al PBI.

La alternativa al freno a las exportaciones, por la crisis, y a la burbuja inmobiliaria, sería desarrollar el consumo interno. Implica reformas de fuste, como eliminar el sistema hukou que restringe la movilidad de los ciudadanos chinos a su lugar de nacimiento. La política del hukou es un método de control social. Los campesinos que tienen oportunidades de mejores empleos en las ciudades, pierden derechos en educación y salud si deciden migrar, e incluso reciben salarios inferiores. Su eliminación removería la restricción a los salarios e impulsaría la urbanización, con el consecuente desarrollo de nuevos emprendimientos orientados a los servicios en las ciudades, que son exiguos todavía. Otras iniciativas serían promover el consumo lanzando un sistema de jubilaciones que incentive el gasto sobre el ahorro. Algunas de estas reformas eran promovidas por el ex miembro del politburó, Bo Xilai, quien fue expulsado antes de comenzar el congreso del partido, debido a un grave incidente criminal, pero cuyo telón de fondo tiene que ver con las políticas sociales. Bo Xilai pertenecía al ala “maoísta” del partido adversaria de los reformistas, personificada por Wang. La nueva jefatura del PC tendrá que hacer equilibrio entre estos dos polos.

Desensillar hasta que aclare

 Aunque el discurso de Hu Jintao ha puesto el énfasis en el combate a la corrupción, se trata de un arma de doble filo para la burocracia. China es el único país en el mundo donde el crecimiento sostenido está vinculado a la corrupción. Ocurre que ella es la retribución que recibe la burocracia por su gestión en la privatización de tierras y empresas. La necesidad de poner un freno a las burbujas especulativas, para evitar un estallido económico, amenaza esta acumulación de ingresos de la burocracia.

Hu Jintao ha decidido extender su período como presidente de la comisión militar central, y sólo transferir el secretariado general a Xi Jinping. La problemática del Congreso es una alegoría de la Muralla China: se construyó por la enorme debilidad política del imperio. La salida de una futura crisis económica no será a través de mayores inversiones en seguridad interior, que ya supera la inversión militar, sino alguna muy diferente. La comuna de Wukan probó también que la corrupción conduce a la sublevación social.