Narcokirchnerismo en el feudo de Gildo Insfrán

Los vínculos entre poder y narcotráfico no se limitan al caso Tognoli en Santa Fe. El comisario del narcoconcejal y otros casos en Formosa gobernada por los K.

 

 

(Especial desde Formosa)

Cuando el diputado Andrés “Cuervo” Larroque llamó “narcosocialistas” a los miembros del FAP debido a los vínculos del gobierno de Santa Fe con el comisario Hugo Tognoli –acusado de haber construído estrechos lazos con el narcotráfico–, olvidó ver la viga propia en los ojos del kirchnerismo. Basta hacer un paneo por la provincia de Formosa, donde gobierna desde hace diecisiete años Gildo Insfrán, para comprobar la intimidad que rodea al narcotráfico y al poder político, en este caso, kirchnerista.

Héctor Palma Agüero supo ser concejal del Frente para la Victoria de la localidad de Estanislao del Campo. Mucho tiempo atrás fue docente. En 2010 encontraron en una finca de su propiedad una pista de aterrizaje clandestina y setecientos un kilos de cocaína de la máxima pureza. Se sospecha que el cargamento provenía de Bolivia, que no era el primero y que se planeaba trasladarlo a Buenos Aires y, desde allí, al mundo. Doce días después del descubrimiento realizado por Gendarmería –que había hecho caso a las denuncias de vecinos que habían visto volar a baja altura a dos avionetas con patentes bolivianas– el concejal fue detenido en Corrientes, adonde había huído. “Puedo ir más arriba”, declaró en el momento de su detención el entonces concejal Palma, también conocido como “Palmita” o “Eti”. “¿Más arriba por dónde?”, le preguntaron los oficiales. “Por la línea ‘policía’ o por la línea ‘política’”, respondió. Luego calló.

Sin embargo, la justicia investiga a sus pares. Porque también en Formosa, como en Santa Fe y en todo el país, existen comisarios cómplices de los narcotraficantes. Hace unas semanas el fiscal Horacio Rodríguez solicitó al juez que entiende en la casa que impute al comisario Rolendio Mancuello, quien tenía a su cargo la seguridad de Estanislao del Campo cuando se detuvo al concejal narcokirchnerista. No sólo eso: Palma tenía anotado de puño y letra del comisario su número de celular al momento de su detención. Según el expediente al que tuvo acceso plazademayo.com, un testigo encubierto llamado “Poder” identificó al auto del comisario Mancuello cuando ingresaba en reiteradas oportunidades al campo de Palma durante los días previos al allanamiento. Las escuchas judiciales comprobaron que el comisario informó a una allegada a Palma qué elementos se habían incautado durante la operación. Mientras el narcoconcejal se encontraba prófugo, se realizaron varios llamados a su celular desde la comisaria a cargo de Mancuello. El comisario y su esposa hacían frecuentes envíos de dinero a España a través de Western Union, que ha sido mandatada por la justicia para que entregue la información sobre esos envíos. El comisario, según consta en las actas judiciales, aconsejó a el entonces prófugo Héctor (A) “Eti” Palma que se comunique con el abogado Robinson Boonman, asesor letrado del municipio. Como se ve, el comisario Roendio Mancuello no tiene nada que envidiarle al comisario Hugo Tognoli. La diferencia estriba en que uno actuaba bajo un gobierno kirchnerista y el otro bajo uno ejercido por el Partido Socialista.

Sería faltar a la verdad pensar que estos sucesos ocurren sólo en la Formosa profunda, cuando en realidad también pasan en los alrededores del centro político de la provincia de Gildo Insfrán.

En mayo de este año la policía secuestró dos kilos de cocaína y medio kilo de marihuana en un auto cuya propiedad es de Blanca Denis, concejal del Frente para la Victoria, y su esposo Hedgar Pérez, administrador del Instituto de Asistencia Social. El automóvil iba conducido por el sobrino de la concejal, a quien ella denomina su “hijo del corazón”. Iba acompañado por tres amigos. Fueron detenidos pero a los veinte días recuperaron su libertad ya que el juez que entiende en la causa Marcial Mántaras cambió la carátula de “tenencia de estupefacientes para su comercialización” a “transporte de estupefacientes”. El auto de la concejal nunca fue incautado, sino que fue devuelto a la edil kirchnerista. Frente a esta situación, el juez Eduardo Valiente reconoció: “Hemos perdido la lucha contra las drogas”.

Quizás el juez no se equivocaba. El domicilio de la concejal del Frente para la VIctoria Jesica Soledad Milatich fue allanado y allí se encontró una centro de distribución de drogas. La vivienda sita en la calle Belgrano 855 –que Milatich declaró como su residencia oficial en documentos de carácter público– queda en pleno centro de la capital formoseña. Milatich luego de los sucesos juró como miembro del Consejo de la Magistratura de la provincia.

Un hecho ocurrido en agosto de este año produjo que se especulara sobre el grado de organización que tiene el narcotráfico en la provincia de Formosa. Un camión fue requisado por Gendarmería y, al encontrarse cajas con cigarrillos que no tenían los papeles totalmente en orden, fue incautado. Mientras los gendarmes llevaban el camión hacia su lugar de retención, un grupo comando que se manejaba en varios vehículos arremetió contra las fuerzas de seguridad. El ataque fue a los tiros, que fueron repelidos por las armas de fuego de la gendarmería. Los delincuentes lograron recuperar el camión, luego de herir a dos gendarmes. Sin embargo, horas después, el vehículo fue encontrado con la mercadería intacta. El hecho, relatado por el diario El comercial  , quedó en el olvido, aunque hubo detenidos del lado del grupo comando. En Formosa es vox pópuli que los criminales regresaron por la droga que habría habido en el camión y, que una vez recuperada, los movió a abandonar el vehículo con el tabaco dentro, ya que habían recuperado su verdadero botín.

El paisaje fértil para el narcotráfico en Formosa no es una excepción, aunque llama la atención por los reiterados casos en los que el poder político pasa a integrar las páginas policiales y, más específicamente, las que se dedican a narrar los delitos referidos al tráfico de cocaína. Para que se logre un desarrollo y una operatividad criminal de estas características es necesario que las fuerzas de seguridad y el poder político sean cómplices. No pasa sólo en la provincia del “socialista” Bonfatti. Pasa también en cada comisaría bonaerense asociada a los punteros de cocaína y paco, en el concejo deliberante de Formosa que cobija a varios narcoediles y en toda la Argentina kirchnerista que permite el desarrollo del delito del tráfico de estupefacientes cuando beneficia a sus políticos.

 

PRODUCCIÓN: Paloma Navarro Nicoletti @Pily0