Las fichas en juego para Latinoamérica de Romney vs. Obama

A horas de conocer los resultados de las elecciones, los desafíos de los candidatos con Latinoamérica.

Foto: Euronews.com

 

*Desde Washington. Estamos a horas de saber quien continúa al frente de la Casa Blanca. O sigue Obama por cuatro años más o tenemos de nuevo a un republicano. Si bien Romney no es el típico conservador, está claro que Romney viene del mundo del capital, de los negocios, de la rentabilidad y del toma y daca.

Pues bien, ante este panorama es bueno ir preguntándose qué oportunidades o desafíos podría presentarle a Latinoamérica uno y otro postulante a la Casa Blanca y en especial quizás a la Argentina. Digamos de entrada que Latinoamérica en los debates ha tenido un pequeñísimo papel, casi imperceptible. Tan imperceptible como ha sido el papel de la Argentina en la agenda internacional de Obama en estos últimos 4 años.

Al respecto digamos que Romney ha dicho en su plan de 5 puntos que quiere desarrollar un importante comercio con la región de las Américas. Para Romney ésta es una decisión con el mero objetivo de aumentar exportaciones y generar empleo en los Estados Unidos.

La gran incógnita ha sido siempre la relación EEUU y el Brasil, país que marca con Estados Unidos un plano de competencia, no abierta, pero sí tras los papeles. Brasil y Venezuela han jugado contra los planes de Bush en el año 2002 para integrar el famoso ALCA y resaltaron la UNASUR. Brasil también con Lula de presidente se metió de lleno en la política exterior norteamericana queriendo negociar con Irán una posible salida a la situación nuclear, algo que enfureció a Washington y no lo aceptaron. De paso digamos que Brasil aspira a un lugar preponderante en las Naciones Unidas y no lo logra, quizás boicoteado por un EE.UU. que aún no le da el lugar.

Es posible que de ganar Obama, su eje siga centrado en los países de la América que miran hacia el Pacífico. Con Venezuela, Ecuador y Bolivia es posible que sigan las tensiones. Estos países ni embajador norteamericano tienen y si bien hubo alguna negociación, por ahora no hay salida posible. Recordemos que gran parte del petróleo venezolano se vende en los Estados Unidos y Romney en su plan ha dicho que quiere rápidamente iniciar actividades de explotación de petróleo, incrementando la producción local, utilizando las reservas, creando un gran ducto entre Canadá y México, generando empleo y menor dependencia del petróleo foráneo. Esto para Chávez puede significar a mediano plazo una situación aún más tirante.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner nunca ha pisado la Casa Blanca en los casi seis años que lleva en el cargo. Si bien Néstor fue invitado al principio de su mandato, a Cristina solo la han recibido en reuniones muy cortas, a un costado de una reunión multilateral, ya sea la Cumbre Nuclear en Washington o una reunión del G-20 en Francia. En ellas Obama siempre recomendó a Cristina “actuar seriamente ante los reclamos de bonistas y empresas reclamantes a la Argentina”. Cristina le hizo algo de caso, no mucho.

Obama inclusive ha sancionado al país quitándole beneficios promocionales a los productos argentinos por no pagar el gobierno kirchnerista rápidamente dos juicios ganados en el Banco Mundial (CIADI). Hoy en día la relación esta encaramada en litigios en la Organización Mundial del Comercio y la administración estadounidense sabe que el gobierno argentino está cada vez más radicalizado contra las instituciones más tradicionales de Washington, ya sea el FMI o el mismo Banco Mundial. También sabe que Argentina está cada vez más cerca de las ideas bolivarianas. Argentina, para peor, tiene un déficit negativo en el comercio con EE.UU. de casi 9 mil millones de dólares. De invertir en YPF será solamente si el “control” lo tienen los norteamericanos. De la Cámpora… desconfían.

Argentina ahora busca ser más proteccionista de su industria aunque sigue siendo EEUU el segundo inversor internacional en el país. Es evidente que un Romney será más agresivo que Obama, y no le sonreirá tanto a Cristina. Romney irá a los números. No tendrá ninguna ideología. Ni ganas de pensar ni analizar lamentos argentinos. Pero el tema recién se definirá el martes. El miércoles habrá que pensar la estrategia velozmente si ganan los republicanos.