El espectro de Monzer Al Kassar resucita en Mendoza

El traficante de armas tendría importantes inversiones en el país a través de un presunto testaferro. Los vínculos con Vila- Manzano y la venia de Julio De Vido.

Condenado en Nueva York a 30 años de prisión en febrero de 2009 por un “complot” para pertrechar con armas rumanas a la guerrilla de las FARC en Colombia, el fantasma del narcoterrorista sirio Monzer Al Kassar, reaparece sigilosamente en la provincia de Mendoza, en la cual intentara naturalizarse hace dos décadas. Se le atribuye un retorno detrás de cuantiosas inversiones, que vuelven a instalar la sospecha de lavado de dinero, una pista revelada por la justicia suiza a fines del siglo pasado, cuando se le descubriera una cuenta en el Banco Audi de Ginebra.

Al supuesto hijo adoptivo de Al Kassar, y también su presunto testaferro, el empresario español procedente de Marbella, Ignacio Sain Mena (ciudad donde residiera Al Kassar), fuentes inmobiliarias de Mendoza le atribuyen haber aportado los capitales para construir el supermercado Vea, adscripto a la cadena Jumbo, en el barrio Dalvian, hacia las afueras de la capital provincial. Allí vive actualmente, casado con una lugareña, matrimonio que le ha dado dos hijos. Se trata de un barrio de ricos y famosos propiedad de la familia Vila, donde Sain Mena planifica financiar un centro comercial. Paralelamente se ha asociado a la edificación de un segundo, llamado Barracas, en Guaymallen, siempre en Mendoza.

Al comienzo de los años 90 Al Kassar solicitó en esa provincia la nacionalidad argentina, cuando José Luis Manzano era ministro del interior en el gobierno de Carlos Menem. Fue un trámite irregular piloteado por el luego Procurador General de la Nación, Nicolás Becerra, entonces abogado multiuso, ahora al servicio de Manzano, quien comparte el liderazgo de una poderosa corporación con el empresario Daniel Vila, todos bregando desde Mendoza.

Aliado del grupo Clarín durante la presidencia de Néstor Kirchner, quien le facilitó dejar sin sobresaltos la máxima fiscalía nacional y reincorporarse a la actividad privada, Becerra pasó a operar de lobbista junto a su hijo Martín contra Cablevisión, compañía emblemática de Clarín. Recientemente trascendieron sus gestiones en favor del juez federal mendocino Atilio Romano, acusado de crímenes de lesa humanidad bajo la última dictadura militar, fugado a Chile en espera de ser extraditado a la Argentina. Becerra tuvo una cuenta bancaria no declarada en Suiza, y su despacho era visitado por el ex represor y “tesorero” de la ESMA, Jorge Radice, en circunstancias que el régimen de las Fuerzas Armadas expoliara terrenos de la familia del desaparecido Victorio Cerutti, en la zona mendocina de Chacras de Coria, como estableciera oportunamente la CONADEP.

De los intereses de Sain Mena parece ocuparse el conocido estudio del abogado mendocino Carlos Varela, letrado de banqueros, traficantes, radicales y peronistas, e incluso de víctimas en diversos casos por violaciones de los derechos humanos, a su vez defensor de Al Kassar en el sumario por el que fuera condenado en ausencia a 6 años de cárcel en Argentina por su fraguada naturalización . La Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó firme la sentencia el 31 de mayo de 2011, consecuencia de la obtención ilegal de la nacionalidad argentina. Al Kassar fue apresado en España por orden de un tribunal de Nueva York en junio de 2007, después entregado a los Estados Unidos pese a los reclamos en contrario del tirano sirio, Bachar el Assad, ante el Rey Juan Carlos.

Las citadas fuentes inmobiliarias señalan al grupo Vila-Manzano, conectado por Julio Cortez, gerente del antes citado barrio Dalvian, como hacedor de una maniobra para introducir al inversor hispano en el universo protector del superministro de planificación del gobierno nacional, Julio de Vido, mediante una reunión celebrada en Buenos Aires el pasado 26 de abril. A los pocos días, Sain Mena emprendió un viaje a los Estados Unidos.

El entorno de Al Kassar difunde la noticia que confía en un eventual indulto del presidente norteamericano, Barack Obama, y da la impresión de acariciar volver a la Argentina, retomando el proyecto de instalarse concebido en épocas del reinado de su pariente, el otrora presidente Carlos Menem, y su lugarteniente Manzano. La figura de Al Kassar es una espina clavada en los todavía insuficientemente esclarecidos atentados antijudios en Buenos Aires (Embajada de Israel -1992- y AMIA -1994-) y en la venta ilegal de armas a Ecuador y a los Balcanes. Informes que circularan en Naciones Unidas apuntaron que, además, Al Kassar aprovisionó de armas a los paramilitares islamistas en Somalia, transgrediendo el embargo decretado en 1992, y al terrorismo sunita en Irak.