El poder económico de Caló y el milagro de la calle Alsina

Por Gabriel Núñez – El nuevo líder de la “CGT Alsina” es un exitoso empresario en varios rubros de negocios. Muchos de ellos están radicados en la sede de la Unión Obrera Metalúrgica.

Foto: Clarin.com

 

Hace unas semanas se consagró a Antonio Caló como secretario general de la CGT oficialista. Más allá del tira y afloje que estiró el cierre de la elección, finalmente habemus César al frente de la central obrera kirchnerista. Otra vez un metalúrgico vuelve al sillón de la CGT, siguiendo los pasos de Augusto Vandor y José Ignacio Rucci; sólo que está vez no ejercerá su poder desde el inmueble habitual de la calle Azopardo al 800, ya que éste se encuentra ocupado por Hugo Moyano.

La historia de la central sindical está llena de moradas, muchas adoptaron en su nombre la calle donde se encontraban sus sedes. Así hubo una “CGT Brasil”, que se formó durante la última dictadura, encabezada por el dirigente cervecero Saúl Ubaldini. También se llamó “CGT Paseo Colón” a la “CGT de los Argentinos”, que tenía domicilio en la sede del Sindicato Gráfico Bonaerense en la avenida del mismo nombre.

Rápido para la ironía, el dirigente camionero bautizó a la central sindical encabezada por Caló e integrada por Gordos, “independientes”, y otros burócratas sindicales, como la CGT Balcarce (en alusión a la dirección de la Casa Rosada)”.

Los hechos confirman el incordio: en las últimas semanas hubo un esfuerzo por desprenderse del mote, reemplazándolo por el de “CGT Alsina”, asimilándola a la dirección de la sede de la Unión Obrera Metalúrgica, sita la calle Alsina 485. Curiosamente, la calle Alsina esconde mucho más que una central obrera.

 

 La generosa calle Alsina

 

El corazón de la calle Alsina es grande y además de alojar al sindicato metalúrgico, le da albergue a muchas empresas, llamativamente algunas vinculadas con Caló y la UOM. La calle Alsina es un lugar donde el milagro del ascenso y el progreso social del obrero argentino se dan cita.

A tono con los burócratas sindicales como José Pedraza (titular procesado de la Unión Ferroviaria) y compañía, Caló y la UOM supieron ‘aggiornarse’ armando grandes empresas generadoras de ganancias millonarias. Los sindicalistas cuentan con un “mercado cautivo” entre sus representados, muchos de ellos afiliados compulsivamente por las patronales.

Como siempre es bueno conservar las formas, Caló y su claque han designado como testaferro a un empresario pujante, Raúl Olmos, contador mendocino que ingresó en los negocios “sindicales” arrancando con la gestión contable de varias obras sociales de Mendoza (madereros, prensa, metalúrgicos, entre otros).

De su Mendoza natal se vino a Buenos Aires con una buena gestión de la Obra Social Metalúrgica mendocina bajo el brazo y gestó un emporio empresario. Le propuso a Lorenzo Miguel separar la gestión de la obra social del sindicato y manejarla a través de una gerenciadora, Forjar Salud. Una suerte de privatización del sistema de salud de los trabajadores metalúrgicos. Quien dirigiría esta empresa sería, precisamente, Raúl Olmos.

De la mano de los subsidios y reintegros por programas especiales, a partir de Forjar Salud crecería un negocio millonario que sería el puntapié en las inversiones futuras del Grupo Olmos. Según un informe de la Auditoría General de la Nación, entre los años 2005 y 2010, la obra social de la UOM recibió $94 millones en concepto de subsidios de la APE (Administración de Programas Especiales), de los cuales $21 millones sólo fueron otorgados en 2010. Los desmanejos en torno a estos programas de salud se encuentran investigados por la justicia, la falta de rendiciones de los subsidios recibidos son moneda corriente y son fuente de financiamiento de los sindicalistas.

Forjar Salud comparte domicilio con la sede del secretariado nacional de la UOM, en Alsina 485. A partir de esta plataforma, el Grupo Olmos pasó a controlar varias clínicas y sanatorios, y montó una empresa de medicina prepaga, BASA Salud S.A. (Buenos Aires Servicios de Salud), cuyo domicilio legal se encuentra –sugestivamente- en la calle Alsina, pero en este caso al 448 de esa calle según su página web y en el 440 según el boletín oficial. BASA Salud tiene firmados acuerdos y convenios que la habilitan como el servicio de salud de muchos sindicatos (Empleados de la Afip y del Ministerio de Economía,  por ejemplo).

En el número 440 de la calle Alsina también se encuentran oficinas administrativas del Diario BAE (Buenos Aires Económico), el diario que el Grupo Olmos le compró a Sergio Szpolski en el año 2010, cinco años después de la incursión del empresario Olmos en el rubro periodístico a través de la compra del diario Crónica.

 Dos conclusiones podemos sacar: Una es que a los muchachos metalúrgicos le gustan los negocios, la otra es que no les gusta caminar mucho para administrarlos.

 

 Del negocio de la Salud al negocio de los medios.

 

El ingreso de los Olmos al mundo del periodismo surgió ante la posibilidad de comprar el diario Crónica a precio de remate. Crónica estaba cubierto de juicios que lo habían llevado a la quiebra por evasión de aportes patronales. El Grupo Olmos se hizo cargo del Diario Crónica y despidió a cientos de trabajadores. Para llevar adelante la tarea sucia, acompañó los despidos y el ajuste con el ingreso de patovicas y patotas al interior de la redacción de Garay, quienes rompieron asambleas a fuerza de golpes en el año 2005.

Además de Crónica y BAE, los Olmos dirigen el Atlántico de Mar del Plata, el portal Diario Show, el Canal Crónica TV y el semanario Democracia. Todos los medios del Grupo Olmos reciben una abultada pauta oficial, según un informe privado, publicado por el diario La Nación, este año recibieron 47 millones sólo por los diarios Crónica, BAE  y Crónica TV. La Jefatura de Gabinete, por su parte, no informa acerca de la distribución de publicidad oficial desde el primer semestre de 2011.

 Además de estar al frente de estos medios, el año pasado el Grupo Olmos compró una parte de la productora Underground de Sebastián Ortega. La generadora de ficciones como “Graduados”, “La Lola” y otras producciones, tiene ahora entre sus accionistas al empresario vinculado a los metalúrgicos.

Por estos días circula el rumor de la posible compra de Ámbito Financiero por parte del grupo emparentado a la UOM. Además, se espera una expansión del grupo en esta área, potenciada por la compra reciente de una imprenta rotativa de última generación, importada desde Europa.

Como parte de su transformación en un empresario de medios, este año Raúl Olmos fue designado como Secretario de la nueva cámara de entidades periodísticas que agrupa a los diarios oficialistas, la AFERA. La nueva cámara empresaria ya se reunió con el gobierno y le pidió exenciones del IVA para sus productos, menor costo del papel y regionalización laboral, para “lograr una mayor representatividad de las diferentes realidades, por ejemplo salariales, de cada zona del país” (Crónica 24/04/12). O sea, pagar salarios a la baja amparados por la miseria salarial existente en algunas provincias. En suma, más beneficios para estos empresarios ya bendecidos por la pauta oficial.

La relación entre el Grupo Olmos y Caló, y en qué medida lo que ingresa a las arcas del Grupo Olmos va a parar a las cuentas del nuevo secretario general de la CGT, debería ser investigado por la justicia. Desde el contenido periodístico, los medios del Grupo Olmos no se encargan de desmentir la relación directa entre el grupo testaferro y el sindicato metalúrgico.

 Por lo visto, el milagro de la calle Alsina no es otro que la transferencia de recursos del Estado a la burocracia empresaria. Estar bien con el gobierno es la garantía para que los millones de pesos no dejen de fluir a las arcas de los sindicalistas empresarios.

Comments

  1. PEDRO says:

    PEDRO- La burocracia sindical en menor o mayor grado es, testafero de la patronal y del oficialismo. No me llama la atencon que Calo sea empresario y millonario. Es una de las tantas basuras que anidan en el kichnerismo.