El 7-D de Mariotto y el riesgo de sobreactuar

El vice de Scioli amenazó con pesificar todos los bonos y lo cruzaron Lorenzino, Marcó del Pont, Kicillof y hasta Galuccio. La interna económica al rojo vivo.

 Gabriel Mariotto creyó que sumaría un poroto en su guerra de guerrillas contra Daniel Scioli por la gobernación y que aportaría a la “batalla cultural” contra el dólar, pero terminó ganándose el peor tirón de orejas de su historia en el kirchnerismo. Licenciado en Comunicación al fin, sin gran experiencia en economía y finanzas, el vicegobernador disparó con una simple declaración el derrumbe más abrupto del año de los títulos de la deuda bonarenese. Y como si no alcanzara, arrastró a los bonos nacionales e hizo que la porteña fuera este miércoles la bolsa que más cayó en toda América, justo el día en que su criatura, la Ley de Medios Audiovisuales, cumplía tres años.

Una sola frase suya por radio alcanzó para desatar una estampida de ventas de bonos emitidos en dólares, atractivos para los inversores desde que aparecieron las primeras restricciones cambiarias, pero apestados desde que el chaqueño Jorge Capitanich avisó el viernes último que los pagaría en pesos porque el Banco Central no le vendía los billetes verdes necesarios para hacerlo en la moneda original. “Me parece muy bien lo que pasó con Chaco. Daniel lo tendrá que coordinar con su ministra de Economía, pero el antecedente del Chaco es muy importante y valorable. Si el gobernador me consulta y necesita de la Legislatura, va a contar con todo nuestro apoyo”, aseguró.

Parecía una chicana más del Cobos de Scioli, a quien el sciolismo devuelve gentilezas cada vez que puede, pero la lanza se convirtió en un búmeran. La furia tronó en el centro del poder kirchnerista. El ministro de Economía, Hernán Lorenzino, encendió las primeras alarmas en la Quinta de Olivos cuando avisó que los títulos del Estado nacional volvían a teñirse de rojo. Los desplomes eran de hasta el 5%. Y no era para menos: Mariotto había puesto en duda el repago de toda la deuda en moneda dura, incluyendo al “cupón PBI”, que se abona a fin de año.

Desde el Palacio de Hacienda ya habían iniciado el martes un silencioso lobby interno para que la presidenta del Central, Mercedes Marcó del Pont, saliera a aclarar que los bonos nacionales sí se pagarían en dólares, a diferencia de los chaqueños. La aclaración llegó, pero recién después del cierre de la rueda del miércoles, cuando el daño ya estaba hecho. “Tarde, tarde”, refunfuñaban en el quinto piso de Economía.

Mariotto igual se mostró al caer la noche en la primera fila del Museo del Bicentenario, para el acto por el aniversario de la Ley de Medios, sonriente junto a empresarios mediáticos y a los abrazos con su sucesor en la AFSCA, Martín Sabattella. Dejarlo afuera habría alimentado un eco demasiado sonoro, evaluaron en la Rosada. Pero el traspié pesificador le valió un retroceso importante en una interna que no perdona, donde se libran batallas más crueles que las del Congreso con la oposición.

Lo que más inquietó a la Casa Rosada fue la posibilidad de que el episodio empañase el road show que inició el CEO de YPF, Miguel Galuccio, con el fin de hacerse de fondos frescos en el mercado internacional para explotar el yacimiento de gas no convencional de Vaca Muerta. El jefe de la petrolera estatal busca tentar a los potenciales financistas del emprendimiento con beneficios exclusivos, alta rentabilidad y facilidades para sacar su dinero del país una vez maduras las inversiones. Lo último que quería ver era un titular “pesificador” con olor a default, en plena histeria global de los mercados.

Los efectos de un pánico como el que disparó el ex jefe del COMFER, por supuesto, son mucho más amplios que una eventual afectación de los planes de YPF. El raíd bajista afectó los fondos de la ANSES, colocados en bonos y acciones, y perjudicó a las empresas, provincias y municipios que todavía se fondean en dólares (caro pero seguro) en la plaza local. Al consumidor de a pie, la corrida también podría llegarle bajo la forma de peores condiciones de financiamiento, ahora que ya se acostumbró a las 12 cuotas “sin interés” para cualquier compra.

 Dos funcionarios de primera línea del equipo económico usaron los mismos términos para soltarle la mano a Mariotto ante este cronista: “Yo no sé por qué Mariotto dijo eso”, se despegaron. Otro hombre del kirchnerismo con despacho en la Rosada esbozó otro diagnóstico: “Quizás sobreactuó”. Hoy jueves, Mariotto salió a negar todo por otra radio. Pero ya era demasiado tarde.

 

Comments

  1. Gastón says:

    Son momentos difíciles para los militantes. Tienen muy desarrollado el discurso del relato y ahora la realidad impera, se transforma en la única verdad y cualquier “gansada” que digan los “espadachines” reconocidos del kirchnerismo sólo contribuirán a perjudicar al gobierno al cual pretenden defender.