La fuerza de los pibes

Plazademayo.com realizó un relevamiento a varios adolescentes de la Capital Federal y del interior del país sobre su futura participación en las próximas elecciones

El debate sobre el voto a los 16 años derivó una vez más en un enfrentamiento de dos grupos, con argumentos a favor y en contra de la propuesta. Cada cual con su idea, ha justificado su punto de vista sobre la posible influencia adolescente en las tan codiciadas presidenciales 2015. Pero ¿Qué opinan los protagonistas? ¿Los jóvenes están preparados para asumir la responsabilidad?

Alfredo Moffat, psicólogo social ve un lado positivo y negativo de la cuestión. “Por una parte, como está el país, los jóvenes pueden producir algún tipo de cambio. El país está con votos inadecuados. Los adultos no han dado un buen ejemplo. Por la otra, creo que la inexperiencia que se reduce en los dos años que les falta perjudica este tipo de decisión. Creo también que a esa edad no son responsables de sus actos en su totalidad. Si los chicos de 16 votan deberían acceder a todas las responsabilidades que tiene un chico de 18 años”.

Plazademayo.com consultó a diez adolescentes entre 15 y 17 años  en relación al tema y todos manifestaron su disconformidad ante la posibilidad de una inminente participación política. Algunos de los testimonios que reproducimos, dan cuenta de su postura y la realidad que viven hoy. 

 

Dibujo: Pablo Temes

 

 

Huaman tiene 16 años, vive en el barrio de Constitución, Capital Federal. Su madre es antropóloga y el padre arqueólogo. Va al colegio durante la semana y trabaja los fin de de semana en la feria del Parque Lezama. Huaman quiere estudiar periodismo deportivo.“Este año no tengo ninguna materia en relación a la política o al derecho. La política no me interesa, no la entiendo y no me parece divertida. El año pasado hicimos un simulacro de elecciones en el colegio y ahí si me pareció divertido porque yo estaba como jurado en la mesa, eso lo propuso la profesora que tenía en ese momento, para mostrarnos cómo era la cosa. Todo el colegio participaba, los de 5to se presentaban, los de tercero les hacían la propaganda y así…Cuando yo escuchaba todo no entendía, creo que si no entendí eso no podría entender algo en serio”.


Pablo vive en Bariloche, Río Negro. Va a un colegio semiprivado. Vive con su madre, investigadora de CONICET. Cuando termine el secundario quiere estudiar psicología. Le interesa la política pero sostiene que “hay que leer y aprender mucho para opinar, y para votar hay que estar más informado todavía”…“Votar ahora no tiene sentido, no tenemos la costumbre, la mayoría de los pibes irían a votar porque sí, sin saber”…“Si tengo la chance de elegir a mi representante puedo elegir que algo cambie. Y para pedir que algo cambie necesito saber cómo hacerlo, como justificarlo, como defender lo que quiero. Y ahora lo que único que le pediría a mi representante es que cumpla con las cosas que promete”.


Paz tiene 16 años. Vive en el barrio de Recoleta y asiste a un colegio privado.  Cuando termine el secundario quiere ser abogada. Juega al fútbol los sábados y va al gimnasio. “La política me interesa pero no me gusta la presidenta, creo que hace lo que quiere. Me parece que no tengo la edad para votar, porque no sabría a quien, en mi casa por ejemplo son antikircheristas y creo que estaría influenciada por ellos”.


Lucas, vive en Parque Cachabuco, Capital Federal y estudia en un colegio público. Su madre es docente y su padre es abogado. Lucas militó un tiempo en el peronismo militante y después en la juventud sindical: “Siempre me interesó participar, pero creo que no estoy preparado para votar todavía, la mayoría no tienen ni idea de lo que pasa en el país. En el colegio no te informan nada, si te interesa tenes que ir por tu lado. Los pibes de ahora no la viven. La leen”.


Rodrigo, vive en Mataderos, tiene 16 años y está en primer año del secundario. Trabaja todo los días en el local de su padre, donde vende repuestos para autos. La política no le interesa:“veo cómo le roban a los pibes, cómo prometen cosas que después no cumplen. Pero eso pasa pocas veces, cuando se ponen las pilas, sino no nos dan pelota”. “Yo no quiero votar ahora, a mi no me afectan las decisiones de los políticos, le afectan a mi viejo  y el tiene 30 años más que yo”.

 

Nicolás, vive en el barrio de Monserrat en Capital Federal, va a un colegio del estado y cuando se reciba quiere estudiar antropología. Hace medio año que milita en el PO, aunque le interesa la política desde los 14 años. “Yo quiero votar, aunque no concuerdo con que el voto sea optativo ya que estaríamos en un nivel distinto que los mayores, el voto para nosotros debería ser obligatorio. Al mismo tiempo se necesita más formación política en los colegios privados y públicos; casi no existen las agrupaciones políticas, algunas autoridades no lo permiten. Hay muchas cuestiones que desde mi lugar me gustaría cambiar”.

 

Distintas realidades expresan un universo complejo. La mayoría de los chicos consultados no adhieren  a ninguna propuesta partidaria y no cuentan con experiencias en participación política. Por otra parte, ¿qué es participar?

Desde el punto de vista educativo Flavio Buccino, asesor en educación y maestro aseguró que “ese periodo es un periodo de aprendizaje, aprendizaje de la participación; en un centro de estudiantes, en una ONG. No es cierto que si no votas no participas, podés estar participando y no votando para presidente”. “Lo mejor para esos pibes es estar estudiando, es estar formándose, teniendo acciones de participación formativa para que después puedan votar”.

Los adolescentes entrevistados dieron a conocer la cantidad de información sobre el sistema electoral impartida en sus respectivos colegios; más allá de algunas materias como educación cívica, historia política y sociología, manifestaron poco interés por parte de los docentes para debatir estos temas. Buccino coincide en que “Hay una falencia desde el sistema educativo. Hay una disociación entre la realidad y lo que se enseña. La bajada de contenidos al ámbito escolar es muy formal.”

Todos coincidieron en la necesidad de una madurez política que todavía no poseen. La transformación que implica una elección presidencial supone un conocimiento mínimo sobre el proceso a realizar que, en muchos casos, solo se manifiesta tímidamente en el ámbito teórico. Sin centros de estudiantes en sus colegios, muchos alumnos tienen la posibilidad de participar en la vida política en las aulas en las que  “alguna vez discutieron algo sobre la actualidad”, según aseguran. Esto, sin contar los 900 mil  jóvenes que no estudian, ni trabajan.

 

 

Comments

  1. hernán says:

    la nota me parece que no tiene rigor en cuanto al relevamiento estadístico, pero a la vez muestra diferentes posiciones, pero lo rescatable es que no sentencia una conclusión sobre “si quieren o no quieren votar” los pibes, es decir, no generaliza con los pocos testimonios ofrecidos. Para mí lo mas trascendente en este tema sobre la idea de que voten los chicos desde los 16, es que es un proyecto impuesto, es una bajada de línea desde el gobierno, ya que no existió una movilización masiva previa por parte de los interesados, es un proyecto que verticalistamente el gobierno instaló en el Poder Legislativo y, obvio, en la sociedad.

  2. Alguien says:

    ¿Che no será muy grande la muestra de 10 chicos consultados? Linda consultora tienen eh.

  3. julio says:

    Pero qué nota más mala, completamente parcial, podrían haber puesto por lo menos a un pibe que sí quiera votar, habiendo tantísimos que militan por muchas de las causas que en este mismo sitio exponen, lamentable..