Desafíos de la Educación Inicial en Argentina

INFORME ESPECIAL: En los últimos años ha habido un aumento sostenido del presupuesto destinado a educación, aunque la brecha entre  sectores ricos y pobres, sigue siendo significativa.

Los primeros años de vida de los chicos constituyen una etapa fundamental en la que cuanto más amplio sea el repertorio de lugares y tiempos destinados al juego, a la educación y al arte, mayores serán sus posibilidades de desarrollo. En nuestro país, a veces la desigualdad económica y social, son los factores que determinan que esas posibilidades no sean iguales para todos.
Según los datos disponibles, la educación inicial en nuestro país avanza entre luces y sombras, con avances muy importantes, pero también con déficits.

Así están los números: la inclusión de niños y niñas de entre 0 y 2 años en centros educativos en el país no alcanza al 10% y no avanzó en los últimos cuatro años. En los de 3 años, el panorama es más alentador: más del 40% de ellos concurre a establecimientos educativos. A los 4 años esta proporción crece al 75%, y a partir de los 5, la asistencia es casi total.

Los datos están contenidos en la investigación “La situación de la primera infancia en la Argentina”, de la Fundación Arcor y el Siteal (Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina), que muestra una situación compleja, sobre todo en un país donde el 23,7% de los chicos menores de seis años vive en la pobreza.

Y muchos de ellos tienen en la educación la única apuesta para salir de ese pozo.

La universalización, una meta a alcanzar

Durante los últimos 20 años, la Argentina ha avanzado sustantivamente en el reconocimiento del derecho de los niños y niñas al cuidado y a la educación temprana. El punto de quiebre en relación con el nivel inicial lo instaura la promulgación, en el 2006, de la Ley Nacional de Educación, vigente en la actualidad, que establece que la educación inicial empieza a los 45 días y sólo la sala de 5 años es obligatoria.

A partir de entonces, se produce la incorporación explícita de los jardines maternales a la organización de la Educación Inicial. Por último, se destaca la sanción de la Ley Nº 26.233 sobre Centros de Desarrollo Infantil, a través de la cual se los promueve y regula. La Ley entiende a los Centros de Desarrollo Infantil como “espacios de atención integral de niños y niñas de hasta 4 años de edad, que además realicen acciones para instalar, en los ámbitos familiar y comunitario, capacidades que favorezcan la promoción y protección de los derechos de niños y niñas”.

Asimismo, la Ley Nacional de Educación promueve la universalización de la sala de 4 años, lo que quiere decir que el Estado debe ofrecer las vacantes y los recursos para recibir a esos chicos y chicas, y subsanar las brechas de acceso entre los diferentes sectores sociales. Sin embargo, el hecho de que efectivamente concurran depende de la voluntad y las posibilidades de sus padres.

“Sigue habiendo un déficit fuerte en los primeros años, que no son obligatorios, pese a que notamos un gran esfuerzo del Estado para mejorar el acceso a la educación inicial. La situación, de acceso sobre todo, mejora a partir de los 4 años y en los 5, es casi universal. Hay que tener en cuenta también que en la primera infancia la atención debe ser más integral y pensada a nivel interministerial, que por suerte en nuestro país hay muy buenas iniciativas en ese sentido”, aseguró Javier Rodríguez, coordinador de Desarrollo Institucional de la Fundación Arcor.

La desigualdad que genera bajo rendimiento

Afortunadamente, en los últimos años hay consenso mayoritario sobre los beneficios que conlleva la educación inicial a las trayectorias educativas de chicos y chicas. A su vez, a la inversa, las consecuencias negativas que tiene en los niños y niñas que no acceden a ella. De hecho, las investigaciones demuestran que las desigualdades socioeconómicas en el rendimiento escolar de los alumnos más pequeños se manifiestan básicamente en dos aspectos: una menor concurrencia al jardín de infantes y el hecho de pertenecer a una familia de bajos recursos.

En la provincia de Río Negro, el Ministerio de Educación local midió el fenómeno de los repitentes de primer grado. Allí, en 2011, 540 chicos de un total de 9.300 no pasaron a segundo grado. Y descubrieron que el 40% de los que no lograron el objetivo no había asistido al preescolar, y que sólo el 13% había hecho la sala de 4 años.

“En el caso de los niños y niñas de entre 3 y 4 años, la propensión a la escolarización se incrementa a medida que mejoran las condiciones del espacio socio-residencial y en los hogares sin necesidades básicas insatisfechas”, explica Ianina Tuñón, coordinadora del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia, elaborado por la Universidad Católica Argentina (UCA) y la Fundación Arcor.

Y agrega: “Paradójicamente, la no inclusión se incrementa en los estratos sociales que más podrían necesitarlo, justamente, el conocimiento científico ha mostrado que la educación temprana, especialmente en niños en situación de pobreza, mejora su rendimiento educativo en los niveles posteriores”.

* La nota completa en Periodismo Social

Comments

  1. Juan Campos says:

    Excelente nota! te dejo una que está relacionada a lo que planteás! saludos!

    http://www.brujulacomunicacion.com/index.php/component/content/article/397-poder-elegir-comer-y-estudiar.html

  2. Rita says:

    en la ciudad de buenos aires hay lo que se llaman escuelas infantiles, van bebes desde los 2 meses, y terminan hasta prescolar, eso permite a las madres trabajar mientras los niños están bien cuidados y en escuela publica, pero el gobierno degrada esta posibilidad, meten por aula ms chicos que los que se puede, los edificios no se mantienen y no se construyen nuevas escuelas, cuando estuvo Filmus hubo que hacer de todo tipo de protestas y escraches y logramos que hagan el edificio de una, que ya estaba proyectada y todos los años desviaban el presupuesto y no la hacian, para la siguente elección donde se presetó Ibarra una de las promesas eran 40 escuelas de esas más, ni una hicieron, a Filmus lo premiaron con llevar sus mentiras entonces a nación, tras no hacer nada en ciudad, o peor que eso, porque, qué pasó con los presupuestos? hoy Macri le da plata de educación a privados para que alquilen un lugar y hagan escuelas privadas, con tal de no hacer más publicos, así va aumentando el subsidio de privados y degradando la educación publica a su gusto, los chicos de escuales infantiles no las pueden tomar, como han tenido que llegar a hacer los secuendarios, y los responsables antes que reclamar prefieren pagar o ser privados de derechos parece.